Sí, Zidane, "ahí pasa algo", pero Cristiano es un malcriado (y Marco Asensio, titular)

La defensa del portugués, justamente castigado, es la última herencia del 'mourinhismo', aunque este Real Madrid es muy superior al Barça y tiene en el mallorquín a su gran estrella

Foto: Marco Asensio celebra el 1-0 en la vuelta de la Supercopa de España. (Cordon Press)
Marco Asensio celebra el 1-0 en la vuelta de la Supercopa de España. (Cordon Press)

"No me voy a meter con los árbitros, pero cuando miras todo lo que pasó… Pensar que no va a jugar Cristiano cinco partidos… Puf, ahí pasa algo...". Si estas declaraciones las hubiera hecho José Mourinho durante su etapa como entrenador del Real Madrid, nadie se habría sorprendido. Aunque, claro, de aquellos polvos vienen estos lodos completamente innecesarios tal y como le marchan las cosas al equipo blanco. La queja y, lo que es peor, la sospecha sobre el desgobierno que vive el fútbol español las lanzó el pacífico Zidane, a quien el Comité Técnico de Árbitros anunció que le abrirá un expediente. Estando como está la Federación Española de Fútbol (RFEF) con la connivencia del Consejo Superior de Deportes (CSD), lo de Zizou se antoja una minucia que poco daño puede hacer ya a un fútbol como el español que lleva demasiado tiempo podrido.

"Imposible quedar inmune a esta situación, ¡¡cinco partidos!! ¡Me parece exagerado y ridículo! ¡Esto se llama persecución! ¡¡¡Gracias a mis compañeros y a los aficionados por el apoyo!!!", se permitió escribir el propio Cristiano en Instagram tras conocerse que Apelación le mantenía la sanción, al tiempo que en otras redes sociales como Twitter el 'hashtag' #ZidaneNoEstasSolo no tardaba en viralizarse. De locos. Mientras en el FC Barcelona la guerra es interna y su presidente denuncia una campaña de descrédito y amenazas a su familia, en el Real Madrid aún no han logrado sacudirse la nociva herencia victimista del 'mourinhismo' y en su afán por proteger al malcriado Cristiano se comportan como un club menor y no como el más grande que es.

Jesús GarridoJesús Garrido

Sí, es una pena, pero la temporada no ha hecho más que empezar y y ya hemos tenido a Madrid y Barça enfrascados en una rivalidad que no es la que era, sino la que se quiere que sea, con poco protagonismo para el fútbol y una permanente sobredosis de polémica. Será porque efectivamente el duopolio es 'lo que vende', lo único que la gente consume o nos interesa que consuma, no vaya a ser que se nos exija hablar o escribir de cosas serias, como, por ejemplo, la consagración de Marco Asensio, y entonces no nos quede más remedio que dejar disfrutar a los aficionados con lo que ven en lugar de radicalizarles con lo que escuchan o leen. Ver al Madrid o al Barça quejándose de los árbitros es de vergüenza ajena. Como escribió Eduardo Galeano, "los derrotados pierden por el árbitro y los victoriosos ganan a pesar de él. Coartada de todos los errores, explicación de todas las desgracias". En fin.

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Empezamos el pasado domingo con el despropósito de las camisetas en el Camp Nou y continuamos el miércoles con el horario del Bernabéu por fijar la fecha de la Supercopa de España sin tener en cuenta el calendario de la UEFA, que, por cierto, afectaba a un equipo como el Sevilla. Seguimos con la presencia en el palco de Juan Luis Larrea, el ilegal presidente en funciones de la RFEF, mientras el titular sigue sin dimitir tras salir de prisión bajo fianza. En el partido de ida, el vergonzoso piscinazo de Luis Suárez equivocó al árbitro, quien en cambio no vio un claro penalti anterior de Sergio Ramos a Messi, justo antes de que Piqué se marcara en propia meta el 0-1. Y llegó el 'show' de Cristiano Ronaldo. Si el portugués no se hubiera quitado la camiseta para lucir músculos y moreno tras el golazo que puso el 1-2, la amarilla por lo que De Burgos Bengoetxea interpretó como un piscinazo hubiera sido la primera, y sin expulsión no le hubiera dado por empujar al árbitro y acabar sancionado con cinco partidos. De Perogrullo, sí.

Cristiano Ronaldo siguió la vuelta de la Supercopa de España desde la grada del Bernabéu. (Reuters)
Cristiano Ronaldo siguió la vuelta de la Supercopa de España desde la grada del Bernabéu. (Reuters)

Ronaldo es un profesional y no puede comportarse como un niñato consentido, aunque, claro, si en su propio club no le dicen nada por quitarse la camiseta o empujar al árbitro, normal que tenga esas reacciones cuando alguien, ya sea sobre el césped o en un juzgado, le pone en su sitio aplicando el reglamento. "Por lo poco que ha hecho es mucho tiempo para él", se quejó Zidane sobre los cinco partidos de sanción, aunque el francés no hizo ni un solo reproche a su futbolista, no vaya a ser que se enfade y que los niños sepan que no se puede empujar al árbitro y recuerden que quitarse la camiseta para celebrar un gol es tarjeta amarilla.

Marco Asensio, el heredero

Claro que si en la ida no tuvimos suficiente verbena, la iniciativa de agitar el pañuelo en el minuto 7 —tradicionalmente dedicado a la memoria de Juanito— como protesta por la sanción a Cristiano completó el lamentable espectáculo. Menos mal que para entonces el protagonismo lo había acaparado Marco Asensio, quien con otro golazo dejó claro que Zidane no se equivocó al hacerle un hueco en el once titular del que ya no debería salir. Ni Bale, relegado al banquillo, ni el deseado Mbappé. El mallorquín es el heredero natural de Cristiano, veremos si con su misma capacidad goleadora, aunque con más calidad incluso que el portugués para asociarse y no solo finalizar las jugadas. Su tempranero gol sentenció la Supercopa, si no lo estaba ya, y sirvió también para vivir un partido más tranquilo.

Cuando el Barcelona de Guardiola dominó el fútbol español, desde lo que se dio en llamar la 'caverna mediática' nunca se le reconocieron los méritos e incluso se llegó a hablar de dopaje. Por su parte, aunque en realidad forme parte de lo mismo, el Real Madrid, con un presidente desesperado, se echó en brazos de Mourinho. Grave error, tal y como el tiempo ha demostrado. Los blancos se obsesionaron con intentar hacer peor al Barça en lugar de ser mejor que su gran rival. Actualmente lo son, gracias a una acertada política de fichajes inversamente proporcional a la del Barça, aunque tanta polémica arbitral, institucional e incluso política, tampoco permita hablar de ello como realmente merece, sin tomar a los madridistas por borregos y dejarles disfrutar después de todo lo que han pasado.

Kike MarínKike Marín

Por cierto, en la época del dominio del Barça de Guardiola, la Selección española ganó el Mundial de Sudáfrica con siete de sus jugadores (Puyol, Piqué, Busquets, Xavi, Iniesta, Villa y Pedro) en el once inicial de la final. Veremos qué sucede en el Mundial que se disputa el año que viene en Rusia, donde, 'a priori', la columna vertebral la formarán jugadores del Real Madrid como Carvajal, Ramos, Nacho, Isco, Marco Asensio, Lucas Vázquez y, aunque se haya marchado al Chelsea, Morata. Después de una época dominada por el Barça de Guardiola (14 títulos de 19 posibles), se ha iniciado la del Real Madrid de Zidane (de momento, siete de nueve), quien, como escribí hace casi un año, nunca será Pep, pero es el idóneo para 'La fórmula Florentino'. Sí, como dijo Zizou, en el fútbol español "pasa algo", pero tampoco está de más recordar que Cristiano es un malcriado y reivindicar a Marco Asensio como titular.

A mi bola

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