De Oleguer a Piqué: el Barça, del 'més que un club' al 'más Messi que un club'

La decisión del club catalán de jugar contra la UD Las Palmas volvió a dejar claro quién manda en el Barça, donde algunos como Piqué no son coherentes con lo que predican

Foto: Messi, en el partido contra Las Palmas jugado en el Camp Nou a puerta cerrada. (Reuters)
Messi, en el partido contra Las Palmas jugado en el Camp Nou a puerta cerrada. (Reuters)

Según se explica en la página oficial del club, "bajo la divisa 'Més que un club' se quiere expresar el compromiso que el FC Barcelona ha mantenido y mantiene con la sociedad más allá de su estricta actividad deportiva. Durante muchos años, este compromiso se refería específicamente a la sociedad catalana, que ha vivido durante muchas décadas del siglo XX bajo dictaduras que perseguían su lengua y su cultura. Ante estas circunstancias, el Barça estuvo siempre con los sentimientos catalanistas, de defensa de la lengua y la cultura propia, y de la democracia". Pues bien, quizá porque, como puede comprobarse, en todo momento se habla en pasado, este domingo, 1 de octubre de 2017, el Barça no fue 'més que un club', sino 'más Messi que un club', y ahora les explicó por qué.

La decisión del club catalán de disputar sin público su encuentro de LaLiga contra la Unión Deportiva Las Palmas fue un quiero y no puedo, o un puedo y no quiero, según se mire. “La junta intentó suspender el partido a toda costa, lo debatimos entre jugadores y club y optamos por jugar", aseguró un emocionado Gerard Piqué al término del encuentro en el que los azulgranas ganaron 3-0, con otros dos goles más de Messi, y afianzaron su liderato con 21 puntos de 21 posibles. "Fue difícil jugar sin afición y tras lo sucedido ha sido mi peor experiencia como profesional", añadió el central catalán, quien era partidario de la suspensión y así lo expresó en la reunión que tuvo lugar en el vestuario del Camp Nou. Sin embargo, en esta se impuso el criterio de otros jugadores y el de uno en particular, Messi, para quien el fútbol no tiene otro sentido que jugarlo.

Piqué e Iniesta, durante el partido de LaLiga contra Las Palmas. (Cordon Press)
Piqué e Iniesta, durante el partido de LaLiga contra Las Palmas. (Cordon Press)

“Hemos intentado que LaLiga aplazara el partido, pero no ha habido manera de pasarlo a otro día", explicó Josep Maria Bartomeu, para añadir que "no jugar hubiese supuesto la pérdida de seis puntos. Hablamos con los ejecutivos, con los técnicos y con los jugadores y decidimos jugar, pero a puerta cerrada como crítica. Lo importante era que no se perdieran puntos”, insistió el máximo dirigente culé. Sin embargo, según puede leerse en el acta de Munuera Montero, árbitro encargado de dirigir el partido de LaLiga entre el FC Barcelona y la Unión Deportiva Las Palmas, el presidente del club catalán le dijo que "habían decidido jugar a puerta cerrada por motivos de seguridad". ¿En qué quedamos?

La decisión de jugar conllevó la dimisión del vicepresidente Carles Vilarrubí y del directivo Jordi Monés, pero volvió a ser defendida tras una reunión extraordinaria de su junta directiva y la comparecencia de un Bartomeu convencido de que hacerlo a puerta cerrada tuvo el efecto deseado: "La imagen del Camp Nou completamente vacío se vio en 174 países de todo el mundo. Suspenderlo habría sido una noticia de un minuto". Lo que el presidente del Barça se negó a reconocer es que si el encuentro se jugó es porque así lo quiso la mayor parte de un vestuario, con Messi a la cabeza, que se 'independizó' de su directiva.

Del derecho de Piqué al de Busquets

Claro que Piqué tenía derecho a no querer jugar el partido. El mismo que tenían otros compañeros para hacerlo, entre ellos otro tan catalán e internacional como él con España como es Sergio Busquets. Pero mucho más discutible es lo que dijo Gerard para justificar su asistencia a la Selección española. "El que va no es el más patriota de todos", dijo antes de recordar que "en los últimos años ha habido muchos jugadores que se nacionalizaron y no la sentían como otros, que quizá la sientan más". Según Piqué, "ir a la Selección es ir allí, jugar lo mejor posible e intentar ganar, y eso es como lo entiendo yo".

Vamos, exactamente lo mismo que por esa regla de tres hace su compañero Messi en el Barça aunque no con Argentina—, de ahí su empeño en jugar sí o sí contra Las Palmas, marcar otros dos goles y sumar tres puntos más en lugar de perder seis y ver reducida a uno la ventaja de siete que le saca al Real Madrid tras los pinchazos —dos empates y una derrota— de los blancos en el Bernabéu. Es cierto que, como dijo Piqué, el domingo se podía votar sí a la independencia, pero también no —quién sabe si lo que votó él— o hacerlo en blanco. Eso sí, a Piqué se le olvidó hablar del voto nulo, que es en realidad lo que fueron todos al no existir garantías legales y democráticas, tal y como denunció alguien nada sospechoso como Joan Manuel Serrat.

De Xavi y Guardiola a Oleguer y Crosas

Al igual que Xavi Hernández, quien tuvo la desfachatez de hablar de falta de democracia desde Qatar, o el conocido oportunismo de Pep Guardiola, quien hace unos días reconoció en una entrevista con Gary Lineker que preferiría entrenar a España antes que a Cataluña, en casos como el de Piqué yo me quedo siempre con aquellos que son coherentes con lo que piensan y dicen. Ahí están, por ejemplo, Marc Crosas y, sobre todo, Oleguer Presas, quien acudió a una convocatoria de Luis Aragonés y le dijo a la cara que se sentía más cómodo no jugando con España. Justo lo que muchos aficionados desearán que este viernes le suceda a Piqué en Alicante. Y esta vez no será porque él no se lo ha buscado.

A mi bola
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