El falso independentismo culé y la mano (¿de Roures?) que retrasa la foto de Messi

El Barcelona se aferra a jugar LaLiga aunque se proclamara la independencia de Cataluña, mientras Leo sigue sin firmar su renovación y deja en el aire un posible 'cambio de sede social'

Foto: Messi, durante un partido del Barça en el Camp Nou. (Reuters)
Messi, durante un partido del Barça en el Camp Nou. (Reuters)

Precisamente porque el tema no es ninguna broma, quienes pueden pagar caro el desaguisado político que han montado en Cataluña deberían tomárselo en serio. La Federación Catalana de Fútbol (FCF) miente cuando su portavoz dice que trabajan "con normalidad" y "sin recibir presiones políticas" y aseguran no haberse planteado ningún tipo de decisión respecto a su continuidad como integrante de la Federación Española de Fútbol (RFEF), condición sine qua non para que el FC Barcelona, además del Espanyol y el Girona, pudieran seguir disputando LaLiga.

El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, instó la semana pasada a todos los presidentes de las federaciones deportivas catalanas a plantearse su desconexión con España, lo cual, y de manera especial a la de fútbol, coloca a sus dirigentes ante una auténtica encrucijada, pues no solo se ven obligados a plantearse algo que saben que no les conviene, sino que ello les lleva también a exhibir un falso independentismo, sin duda el más dañino por incoherente.

Andreu Subies, el primer presidente profesional de la FCF y uno de los presidentes de territoriales más afines al inhabilitado Ángel María Villar, ha pedido ayuda a Madrid para intentar buscar una salida o, para ser más exactos, una nueva entrada para el caso de verse obligado a salir. Además de seguir vinculada a la RFEF para que los clubes catalanes pudieran seguir jugando LaLiga, económicamente tanto la FCF como el propio Subies (postulado como vicepresidente de Luis Rubiales en el viaje a ninguna parte del presidente de la AFE a presidir la RFEF) dependen económicamente del fútbol español. "No se está planteando ni una cosa ni otra, este tipo de decisiones no está en nuestro día a día", dicen de la FCF, un discurso nada claro, muy al estilo del de Puigdemont.

"Si la rebelión continúa y al final triunfase, trabajaríamos por una Liga sin el FC Barcelona, sin el Espanyol, sin el Nàstic de Tarragona, sin el Girona... Sé que ellos desearían seguir, pero el ordenamiento jurídico español es el que es". Así de rotundo se muestra el presidente de LaLiga, Javier Tebas, en las antípodas del criterio de los expertos que aseguran que solo si la FCF decidiera desligarse de la RFEF los clubes catalanes quedarían excluidos de las competiciones españolas. Andreu Subies no tiene intención alguna de hacerlo, pero la presión política es enorme, a la espera de cuál sea la respuesta que el president de la Generalitat dé este lunes al requerimiento del Gobierno de España.

En este sentido, el presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), José Ramón Lete, quiso dejar claro que "ningún club catalán ha insinuado que quiera dejar la competición nacional. La Ley del Deporte protege a los clubes y a los deportistas que quieran estar en las competiciones nacionales. Hay mecanismos para ayudarles". Más ingenuo se mostró Lete cuando dijo que "no hay ninguna razón para pensar que esta declaración unilateral pueda distorsionar el ámbito de las competiciones deportivas. No hay motivo de alarma". Eso sí, y como quiera que el Gobierno de Rajoy nunca reconocería la República Catalana, lo que también se traslada desde el CSD es que "no vamos a obligar a ningún club deportista a jugar nuestras competiciones, pero si las quiere jugar, no se va a quedar desamparado".

El presidente de LaLiga, Javier Tebas (i) junto al presidente del FC Bacelona, Josep Maria Bartomeu. (EFE)
El presidente de LaLiga, Javier Tebas (i) junto al presidente del FC Bacelona, Josep Maria Bartomeu. (EFE)

Messi y un cambio de sede social

Claro que para falso independentismo o independentismo a la carta, el del FCBarcelona. "La Liga y el Barça deben ir de la mano. Pedimos negociación, respeto y deporte. El Barça quiere seguir jugando partidos y el equipo de fútbol quiere seguir jugando en LaLiga". Quien así habla es Óscar Grau, director general del club catalán, quien asegura que, aún en el caso de ser expulsados de LaLiga, seguirían teniendo un equipo competitivo capaz de luchar en la Liga de Campeones: "Tendremos un equipo competitivo en todas partes. Tenemos una plantilla de jugadores excepcionales", dice aunque, claro, sin tener en cuenta que, primero, quedarse fuera de la RFEF les llevaría a quedarse fuera de Europa y, segundo, que entonces serías los propios futbolistas quienes pedirían marcharse.

En este sentido, y por más que el máximo dirigente culé, Josep María Bartomeu, asegure que con la renovación de Messi "hay que tener tranquilidad, está todo firmado por su padre y la gente de su fundación y falta la instantánea, que se hará", ni que decir tiene que la situación del argentino preocupa y más en estas circunstancias en las que un 'cambio de sede social' de Leo haría temblar las estructuras del Barça. "El padre tiene poderes de su hijo, por lo que todo está contabilizado y auditado. Es más, ya está ejecutándose", explica Bartomeu, quien al mismo tiempo confiesa que "nos interesa a todos esa foto y no existe la sensación de que se pueda ir. No queremos preocupar a nadie y lo que queremos es que los aficionados de todo el mundo vean esta instantánea".

Desde la Junta directiva del Barça llevan tiempo sospechando quién o quiénes están detrás de la tardanza de Messi en hacer pública y notoria su renovación. Uno de ellos no es otro que el empresario Jaume Roures, quien recientemente anunció una millonaria inversión de su empresa, Mediapro, en el diseño, desarrollo y construcción del 'Messi Experience Park', un parque temático dedicado al argentino que se abrirá en 2020 en China. Al igual que sucede con sus amigos Joan Laporta, ex presidente del Barça, y los hermanos Guardiola, Roures se la tiene jurada a los actuales directivos culés desde que decidieran irse con Telefónica y dejar a Mediapro, paradójicamente la empresa que por un lado tiene los derechos del fútbol español y por otro puso al servicio del referéndum ilegal del 1-O su sede, eso sí, para hacer igualmente negocio. Además, el empresario catalán es socio de Nasser Al-Khelaifi, director de BeIN Media y presidente del Paris Saint Germain, el club que ya se llevó a Neymar... y antes hizo una millonaria oferta a Messi.

Según explicó Bartomeu hace ya más de un mes, "hemos tenido problemas de calendario. Leo vuelve el 6 o el 7 de septiembre, el 9 jugamos. Jugaremos varios partidos. Ya encontraremos el momento. Son tres contratos. Uno con la Fundación de Messi, firmado con el hermano del jugador. Hay un contrato de imagen, que lo ha firmado su padre, que es el administrador de su empresa, y el contrato laboral lo ha firmado el padre de Leo, que tiene poderes". Es decir, hasta tres firmas, pero ninguna la de Leo. Lógico que Bartomeu intente transmitir tranquilidad, pero normal también que la situación del argentino esté abierta a todo tipo de especulaciones. Desde esa mano -o manos- que retrasan su foto firmando la renovación, hasta la amenaza de un 'cambio de sede social'.

Hace justo un año, Tebas y Roures presentaron en Shanghai 'LaLiga Club'
Hace justo un año, Tebas y Roures presentaron en Shanghai 'LaLiga Club'

El Barça y LaLiga se necesitan

"Nadie nos dijo que si Cataluña se independizaba dejaba el club”, explicó Grau en referencia a sus patrocinadores y el éxodo empresarial que está sufriendo Cataluña. “Estamos hablando de hipótesis. Los patrocinadores están muy contentos de asociarse al Barça, por nuestros valores y por lo que representa este club. Y ese es un activo que siempre mantendremos”. El 33% de los ingresos del club (300 millones) provienen del márketing y el club ha abierto oficinas en Hong Kong y Nueva York. “Ante la complejidad de lo que pueda suceder en el futuro con la independencia de Cataluña, dónde pueda jugar el Barça o no es algo que abordaremos cuando toque y lo haremos con seny (cabeza), como decimos aquí”, aseguró Bartomeu, sabedor de que, lo mismo que LaLiga necesita al Barça, el Barça necesita a LaLiga. .

Tebas, quien curiosamente tiene en el Real Madrid a su principal enemigo, no opina lo mismo que los dirigentes del Barça. "Si este proceso avanza, que esperemos que no, los clubes catalanes no podrían jugar en LaLiga. Las independencias unilaterales no son a la carta y no sería fácil llegar a un acuerdo. Si hacen un proceso unilateral, igual que se irían de la Unión Europea, los clubes catalanes no podrían jugar en la Liga", asegura Tebas, erigido en una especie de Agustina de Aragón, quien, por cierto, era catalana. "Espero que la situación se reconduzca porque España es un Estado de Derecho y las ilegalidades no pueden salir adelante", confiesa el presidente de LaLiga, a quien le confunden sus deseos con la cruda realidad.

A mi bola
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