Guardiola, el mejor embajador del fútbol español... al que no afecta el artículo 155

El City domina la Premier y el catalán, como dice Ignacio Benedetti, "ha logrado que su equipo construya el juego según sus ideas, pero sin desestimar las cualidades naturales del fútbol británico"

Foto: Pep Guardiola celebra un gol del Manchester City en la Premier. (Reuters)
Pep Guardiola celebra un gol del Manchester City en la Premier. (Reuters)

Mientras su hermana Francesca era destituida este domingo de su cargo de embajadora de Cataluña en Copenhague tras la aplicación del ya famoso artículo 155, Pep Guardiola se afianza como el mejor embajador del fútbol español en la Premier al frente de un Manchester City que, de momento, ya ha firmado el mejor arranque de un campeonato inglés del que es líder en solitario, con cinco puntos de ventaja sobre el Manchester United de su vecino Mourinho.

Por el bien del fútbol y por mucho que Pep se haya implicado en el proceso independentista catalán, su carrera como entrenador debe valorarse siempre al margen de si votó por correo en el referéndum ilegal del 1-O o dedicó la victoria contra el Nápoles a los líderes de ANC y Ómnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, encarcelados por el delito de sedición. Como ya escribí en otra ocasión, a Guardiola se le puede odiar si se quiere, pero nunca mezclar cuestiones personales o extradeportivas para despreciar su idea de juego. Yo siempre me quedo y me quedaré con el Pep jugador y entrenador, un auténtico apasionado el fútbol al que me gustaría recordarle que, como bien dijo Unamuno, “el nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia”.

Pep llegó a Mánchester en junio de 2016 y, aunque al principio le costó acostumbrarse a un fútbol en el que su propuesta era completamente contracultural, poco a poco se ha ido adaptando al fútbol británico, condición sine qua non para que luego fuera su equipo el que se adaptara a sus pretensiones. Normal que al principio incluso se planteara si no se había equivocado en aceptar un reto como el que se le planteaba en el Manchester City. En Alemania, tal y como ha quedado demostrado tras su marcha del Bayern, conquistó mucho más de lo que algunos se niegan a reconocerle. Allá ellos.

Lo cierto es que en su primera temporada en el banquillo del Etihad, Guardiola solo pudo clasificar a los 'citizens' en tercera posición de la Premier, muy lejos del campeón, el Chelsea (93 por 78 puntos, respectivamente), y a ocho del Tottenham. Sin embargo, esta temporada el City ha empezado la temporada lanzado. Tras diez jornadas, es el único equipo que permanece invicto, tras sumar nueve victorias, ocho de ellas consecutivas, y conceder tan solo un empate. Es decir, 28 puntos de 30 posibles. El Chelsea de Mourinho en la 2005-2006 y el propio City, aunque con Mancini, en la 2011-2012 sumaron los mismos puntos, aunque no con la diferencia de goles de +29 que tiene el equipo de Pep, con 35 a favor, el más goleador de las cinco grandes ligas de Europa.

Guardiola da instrucciones a Silva durante el partido contra el West Bromwich Albion. (Reuters)
Guardiola da instrucciones a Silva durante el partido contra el West Bromwich Albion. (Reuters)

Las claves de un City imparable

Claro que para valorar al Manchester City de un entrenador como Guardiola no podemos quedarnos en sus resultados, sino que debemos analizar el trabajo del técnico catalán en lo que realmente interesa: el juego. Y para ello qué mejor que conversar con mi colega y escritor venezolano Ignacio Benedetti, quien sigue y disfruta muy de cerca del equipo de Pep. "A diferencia de la temporada anterior, Guardiola dio en la tecla con la elección del portero. Más allá de sus condiciones técnicas -su juego con los pies y que tapa mucho y bien- Ederson parece tener la personalidad suficiente para constituirse, en todo momento, en el punto de inicio de la construcción de juego de los 'citizens'. Esto es sumamente importante. Me refiero a la fuerza anímica, porque no debe olvidarse que ni Stones ni Otamendi crecieron con los principios del juego de ubicación. Entonces, ante cualquier episodio de riesgo, es Ederson quien transmite seguridad en el modelo y los conduce a lo entrenado".

Siguiendo con el análisis de la importancia que tiene el portero, Benedetti recurre a una anécdota que contó Héctor Rodolfo Veira, ex futbolista y entrenador argentino, "en referencia al papel del entrenador, pero que se acerca bastante al rol que tiene Ederson en el City: "Los entrenadores de fútbol somos como una azafata en un vuelo, si el vuelo está movido, entonces la gente mira a la azafata, si la azafata está tranquila, trasmite seguridad y estamos todos tranquilos. Ahora bien, si la azafata está nerviosa ¡¡¡nos volvemos todos locos!!!".

Ederson, portero del City, ante el Liverpool. (Reuters)
Ederson, portero del City, ante el Liverpool. (Reuters)

"Otro aspecto a considerar es que Pep, sin aferrarse a los dogmas, decidió, por ahora con éxito, mezclar a Gabriel Jesús con Sergio Agüero. Mientras muchos nos distraemos en discutir la ortodoxia del juego de ubicación, Guardiola lleva cuatro temporadas y algunos meses agregándole variantes a su ideario. No negocia sus ganas de protagonizar ni el cómo, sólo hace más rica la estrategia. Al igual que en el Bayern, hay un plan inicial pero también la capacidad de adaptarse a los futbolistas que posee. Esto ayuda a explotar los valores y jugar con las posibilidades".

Continuando con este argumentario, Benedetti considera que "puede jugar con Jesús más adelantado y Agüero más cercano a los volantes (algo que hacía y muy bien durante su etapa en Independiente de Avellaneda); está la opción de jugar con uno solo y agregar un extremo (Sané o Sterling) o un volante (Bernardo Silva o Gündogan). Es un equipo con mayor riqueza y por ello, lejos de leerse en numeraciones telefónicas (1-4-3-3, 1-3-5-2, etc) se disfruta a partir de que corre el balón. Es, por los momentos, un equipo dúctil, acomodable".

Para acabar con el análisis del equipo que dirige Guardiola, cómo no hablar de los laterales, puestos en los que Pep realizó una gran inversión el pasado verano, casi 150 millones. "La llegada de Walker, Danilo y Mendy fue planificada con la intención de darle al equipo algo que no tuvo anteriormente", explica Benedetti. "Laterales que se adapten muy bien al juego interior. Danilo, que llegó tras la emergencia causada por Dani Alves, ofrece quizá mayor flexibilidad que el ex blaugrana por esa capacidad de ubicarse en distintos sectores del campo. Por ello ha sido magnífico observar al brasileño actuar en la banda, por el centro y hasta de defensor central. La lesión de Mendy trastocó los planes y otorgó a Fabian Delph un protagonismo inesperado, pero aún así, el británico ha cumplido, gracias a su conocimiento del puesto de interior".

Como no podía ser de otra forma, resulta complicado hablar de Guardiola y no acordarse del Barça, un equipo que con Valverde está obteniendo de momento unos buenos resultados, exactamente los mismos que Pep en el City, aunque sigue perdiendo identidad hasta exhibirse como un equipo vulgar, tal y como pudo comprobarse este sábado en Bilbao. "Es cierto que al hablar de Guardiola estamos obligados a recurrir a su Barça, pero tácticamente su Bayern y esta versión del City parecieran aportar aún más matices para estudiar. Y eso constituye el gran triunfo de Guardiola. Ha logrado que su equipo construya el juego según sus ideas, pero sin desestimar las cualidades naturales del fútbol británico, como los cambios violentos entre ataque y defensa, las segundas (y terceras) pelotas y la ausencia de control de los partidos". Es precisamente por esto último que comenta Ignacio Benedetti por lo que Guardiola sigue siendo el mejor embajador del fútbol español y, por suerte, a él no hay artículo 155 que le afecte.

A mi bola
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