Julen, olvídate de Laporte, que ya es francés (sin el vasco delante) y un 'mentiroso' más

La marcha del central al City por los 65 millones de su cláusula llevará al Athletic a pagar 32 por Iñigo Martínez. Ambos demuestran que renovar no significa querer seguir, sino esperar para irse

Foto: Aymeric Laporte, durante un partido de la Liga Europa con el Athletic. (Cordon Press)
Aymeric Laporte, durante un partido de la Liga Europa con el Athletic. (Cordon Press)

Al igual que hicieron Javi Martínez y Ander Herrera, quienes pagaron sus cláusulas de rescisión de 40 y 36 millones de euros para marcharse al Bayern y al Manchester United, respectivamente, Aymeric Laporte hizo lo propio este lunes y depositó en su caso 65 millones para fichar por el Manchester City. No era la primera vez que Pep Guardiola quería llevarse al central del Athletic. En 2016, su hermano Pere ya lo intentó, pero entonces el club inglés no se decidió a pagar los 50 millones que costaba la libertad de Laporte, a quien el amago de irse a la Premier le vino de maravilla para renovar en junio de ese año hasta 2020, pasar a ser el jugador que más cobraba de toda la plantilla y, según podía leerse en la prensa, "se ha convertido en el nuevo ídolo al rechazar un ofertón del City". Sí, todo era mentira.

Hasta el histórico presidente José María Arrate, que acometió la renovación de Julen Guerrero en 1995, se atrevió a comentar que "Julen y Aymeric son dos ejemplos y cuando me enteré de la renovación de Laporte llamé a Josu Urrutia para felicitarle. El jugador ha demostrado su vínculo con el club". "Quiere seguir y acabar aquí su carrera. Es la sensación que tengo. Seguro que Laporte ha tenido en cuenta muchos aspectos antes de tomar la decisión de continuar en Bilbao. Entre ellos, que el Athletic también es un equipo grande", comentó Ismael Urtubi. "Lo que tienen que ver los chavales es que el Athletic es un club grande y que en los equipos grandes se quedan los grandes jugadores", aseguró por su parte Rafa Alkorta. Podría seguir, pero creo que es suficiente. Sí, todo era mentira.

Además de los mencionados Javi Martínez, Ander Herrera y del propio Laporte, cabe recordar que otros dos pilares que se marcharon bajo la presidencia de Urrutia fueron Fernando Llorente y Fernando Amorebieta, ambos tras descartar dos buenas ofertas para renovar. En la misma tesitura estaba Kepa Arrizabalaga, quien recientemente ha renovado hasta 2025, aunque sabido era que tenía decidido irse al Real Madrid y que solo la negativa del club que preside Florentino Pérez para ficharle en el mercado de invierno, previo pago de 20 millones, dio al traste con la operación.

Iñigo Martínez, desesperación... y codicia

La filosofía del Athletic es cada vez más complicada de sostener, pues, a diferencia de otros clubes, en Ibaigane no sólo no necesitan dinero, sino que no tienen mercado donde invertirlo. Aún más desde que la Real Sociedad está fuerte económicamente y la 'fuga' de Iñigo Martínez por el mismo procedimiento, es decir, previo pago de su cláusula (en su caso 32 millones), solo es fruto de la desesperación del club bilbaíno y de la codicia del central ondarrutarra, al que para convencerle le doblarán el sueldo y también sustituirá al francés como el mejor pagado de la plantilla rojiblanca. "Nunca me iría al otro bando", llegó a declarar. Sí, todo era mentira. Por cierto, Iñigo Martínez va a hacer exactamente lo mismo que hizo Loren en 1989, cuando el actual director deportivo de la Real (tiene delito, si) pagó su cláusula de 300 millones de pesetas para irse a Bilbao.

Es evidente que el romanticismo hace tiempo que se acabó en el fútbol, si bien lo peor es que la inflación se ha disparado. Por ejemplo, en la renovación de Laporte el Athletic subió su cláusula de 50 a 65 y 70 millones, pero el mercado futbolístico, especialmente en la Premier, se ha disparado y se pagan cantidades aún mayores, de ahí que quizás los 80 millones que cuesta Kepa en un año o dos sean insuficientes para retenerle. Pues, eso sí, que nadie se engañe, si un jugador quiere seguir en un club, bien, pero si quiere marcharse, tarde o temprano se marchará. "He llegado a la conclusión que el Athletic era lo mejor para mí a día de hoy", dijo Laporte cuando renovó en junio de 2016. Está claro que ahora ya no piensa lo mismo y que lo mejor para él es irse al City, quien ahora sí paga su cláusula.

Laporte, junto a compañeros en la grada de San Mamés, durante el partido de Liga contra el Eibar. (EFE)
Laporte, junto a compañeros en la grada de San Mamés, durante el partido de Liga contra el Eibar. (EFE)

Tal y como informamos en El Confidencial, Julen Lopetegui movió ficha para convencer a Laporte para que jugara con España, pero un siniestro movimiento de María José Claramunt, la ex directora de la Selección, espantó a Aymeric. Sin embargo, el pasado mes de octubre, el central volvió a dejar abierta la posibilidad de jugar con España en vista de los continuos olvidos de Deschamps, quien no le convoca desde marzo. Así, en una entrevista en el diario deportivo ‘L'Équipe’, Laporte volvió a moverse entre la indefinción y reivindicó su derecho a decidir: "Si no me llaman, hay también una alternativa posible e interesante".

A la espera de debutar con Francia

Con Umtiti (FC Barcelona), Koscielny (Arsenal), Varane (Real Madrid), Kimpembe (París Saint-Germain), Zouma (Chelsea, cedido al Stoke) y Rami (Olympique de Marsella) por delante de él, parece claro que Aymeric también se marcha al Manchester City sabedor de que allí tendrá más visibilidad y, por tanto, más opciones de ser reclutado por Deschamps y debutar, por fin, con la selección francesa. De hecho, en la citada entrevista no dudó en decir que "yo estoy en Bilbao, un club que quizá no está suficientemente valorado en Francia. Aquí eso no impide a ciertos jugadores españoles ir a la Selección", en referencia a Kepa o Aduriz.

Pero, claro, visto lo visto, Julen Lopetegui debería olvidarse definitivamente de Laporte, pues el central ya es francés, sin el vasco por delante como algunos pretendían vender por aquello de que en el Athletic solo juegan "jugadores de la tierra", y además ha demostrado ser un mentiroso más. ¿Qué pensarán todos aquellos que cuando renovó creyeron que se quedaba por amor a los colores? Pues eso, que todo era mentira. Vamos, como la fidelidad de Iñigo Martínez a la Real con aquel 'Yo no tengo segundo equipo'. Sí lo tiene, sí: el del color del dinero.

A mi bola
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