Zidane pudo (pero no quiso) recuperar el señorío perdido con Mourinho

Con el Barcelona recientemente proclamado campeón de Liga, el Real Madrid no le hizo el tradicional pasillo, en teoría por decisión de su entrenador, algo que suena a otra época

Foto: Los jugadores del FC Barcelona y del Real Madrid saltan al césped del Camp Nou.
Los jugadores del FC Barcelona y del Real Madrid saltan al césped del Camp Nou.

Una victoria del FC Barcelona en A Coruña no solo daba el título de Liga matemáticamente a los azulgranas, sino que también mandaba a Segunda al Deportivo. Aún así, el equipo gallego homenajeó al Barça con el habitual pasillo por su título de Copa recientemente logrado en el Metropolitano ante el Sevilla. En pleno debate sobre la necesidad de mantener esta tradición de respeto hacia los campeones, el Deportivo no solo hizo honor a su nombre, sino que dio una lección de grandeza el día que perdía la categoría. "Les vamos a recibir con todo el respeto, como se merecen", dijo su entrenador, el ex madridista Clarence Seedorf, una opinión que compartió públicamente uno de los capitanes, Celso Borges.

Precisamente el hecho de que el Barça se proclamara campeón de Liga justo el fin de semana antes de recibir al Real Madrid en el Camp Nou podía invitar a pensar que los blancos harían pasillo a los azulgranas en el Clásico. Un enorme mosaico con la palabra "campions" y otro con el lema “la pilota ens fa més" (el balón nos hace más) adornó la salida de los equipos. Pero, no, desgraciadamente para el fútbol y para el otrora señorío del Real Madrid no hubo pasillo. "No vamos a hacerlo", anunció Zidane con varias semanas de antelación. "Dentro de 15 días me vais a preguntar. La respuesta es muy clara y no tengo que hablar más de este tema”, explicó el francés.

"¿Tiene que ver con el hecho de que el Barça no les hizo el pasillo tras ganar el Mundial de Clubes?", le preguntaron a Zizou, pero él no solo se resistió a dar más explicaciones, sino que hizo suya la decisión. "Es una decisión y ya está. La decisión es mía. No entiendo lo del pasillo y no se va a hacer", añadió. "¿Pero su decisión tiene que ver con que el Barça rompió la tradición del pasillo tras el Mundial de Clubes?", le insistieron. "El Barça lo rompió. No existe, macho. Tú lo estás diciendo todo...”.

"Solo hacemos pasillo cuando nosotros participamos en esa competición y no es el caso", explicó Guillermo Amor, responsable de las relaciones institucionales del club catalán. Pero precisamente porque el Barça no hizo pasillo al Madrid en el Clásico de la primera vuelta, qué mejor ocasión para que los blancos le dieran una lección se señorío. Tal y como escribí en esa ocasión, se trata de homenajear al ganador, no de humillar a quien le hace el homenaje, aunque esto es precisamente lo que esos medios tan radicalizados buscan.

Yo me resisto a creer que lo considerado una "falta de señorío del Madrid" en el Camp Nou pudo ser cosa de Zidane, el auténtico señor del Madrid, capaz incluso de reconocer en la víspera de visitar al Barça que "ganar la Liga es más difícil que la Champions de toda la vida y es el título más bonito". Un reconocimiento no solo a los méritos de su rival, sino también una autocrítica al Madrid, que solo ha ganado dos Ligas en la última década, por siete de los azulgranas y una del Atlético. Personalmente creo que el club que preside Florentino Pérez perdió el señorío durante la convulsa estancia de Mourinho en su banquillo. La pena es que Zidane tuvo la oportunidad de recuperarlo este domingo, pero no quiso.

Pasillo del Deportivo al Barcelona en Riazor por su título de Copa. (EFE)
Pasillo del Deportivo al Barcelona en Riazor por su título de Copa. (EFE)

La falta de 'valors' del Barça en Riazor

Por cierto, la prensa catalana critica lo que considera una "falta de señorío del Madrid", aunque también deberían revisar los llamados 'valors' del Barça, pues su celebración sobre el terreno de juego de Riazor fue en cierto modo una falta de respeto hacia los aficionados del Depor, muchos de ellos con lágrimas en los ojos tras consumarse el descenso de su equipo. Primero, porque los azulgranas sabían que ser campeones de Liga era cuestión de tiempo. Pero sobre todo porque después de que el equipo local le hubiera hecho los honores, no les habría costado nada reservarse los bailecitos para el vestuario como muestra de respeto.

Un ejemplo de que esto no es tan complicado: en 2013, la Real Sociedad ganó 0-1 en Riazor, victoria que le clasificó en la cuarta posición, que entonces daba acceso a la fase previa de la Champions, y mandó al Depor a Segunda. Sin embargo, en vista de lo duro que la derrota resultó para los aficionados locales, los donostiarras se guardaron la celebración para la cena posterior en su hotel de A Coruña, con una célebre conga que encabezó el técnico francés Philippe Montanier.

Como ha sucedido en el caso del Real Madrid con Zidane, aunque lo de no hacer pasillo al Barça en el Camp Nou fue algo premeditado, alguien en el club catalán debería haber estado pendiente de estos pequeños detalles que de verdad hacen grande a un club. Pero, claro, la grandeza en los llamados grandes hace tiempo que dejó de importar para sus dirigentes, más preocupados de ganar cuotas de mercado en lugar de cuidar lo más sagrado: la identidad.

A mi bola

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