Posiblemente, el único madridista al que le ha alegrado la marcha de Zidane

Marcos Llorente y Zidane no tuvieron buena sintonía desde su estapa en el Castilla. El canterano tenía decidido marcharse, pero la salida del técnico puede cambiar su situación

Foto: Marcos Llorente, en un entrenamiento con el Real Madrid. (EFE)
Marcos Llorente, en un entrenamiento con el Real Madrid. (EFE)

"Cuando vine aquí sabía que los minutos son difíciles y la competencia muy grande. No tenía una media estimada de minutos a jugar, solo pensaba en crecer rodeado de estos pedazo de jugadores sin esperar nada". Quien así de realista y comprensivo se expresaba nada más renovar con el Real Madrid hasta 20121 era Marcos Llorente, hijo de Paco Llorente, sobrino de Julio y sobrino-nieto del mítico Gento, presidente de honor del club blanco.

"El Madrid es el equipo de mi vida, el que me ha visto crecer desde pequeño cuando entré en Infantiles. Estoy contento y con ganas de crecer en el club", dijo tras firmar ese nuevo contrato junto a Florentino Pérez y comparecer ante la prensa acompañado de Emilio Butragueño. A pesar de llevar jugado tan solo un partido como titular y atisbarse ya que el panorama poco o nada iba a cambiar, el club renovó a Marcos porque, de no haberlo hecho, desde enero podría haber escuchado -y quién sabe si aceptado- ofertas. Llorente amplió y mejoró su relación contractual precisamente después de jugar unos minutos en Vitoria, donde fue recibido con una calurosísima ovación de la que fuera su afición.

Tras una gran temporada con el Alavés, un equipo en el que se hizo dueño y señor del centro del campo pese a su juventud, lo cierto es que su regreso al Real Madrid fue complejo desde el primer momento, pues los tres primeros partidos oficiales los vio, no desde el banquillo, sino desde la grada. Zidane le dejó fuera de la lista para la final de la Supercopa de Europa frente al Manchester United, así como para el doble enfrentamiento de la Supercopa de España frente al FC Barcelona. Marcos Llorente tampoco tendría minutos en el Mundial de Clubes.

Marcos Llorente, acompañado de Emilio Butragueño, tras firmar su renovación hasta 2021. (EFE)
Marcos Llorente, acompañado de Emilio Butragueño, tras firmar su renovación hasta 2021. (EFE)

En total, el centrocampista ha jugado 1.063 minutos en toda la temporada, lo que equivale a solo 11 partidos completos, muy pocos para un futbolista que está en pleno crecimiento y que a la sombra del sobrevalorado Casemiro no ha podido crecer. Marcos solo fue titular en 5 encuentros de Liga y 6 de Copa. Es decir, en ninguno de la Champions. A sus 23 años, cumplidos el pasado 30 de enero, a Marcos tampoco le pilló de nuevas Zidane, pues ambos ya habían convivido en el Castilla. Allí, según algunas informaciones, entrenador y jugador tuvieron un importante encontronazo a raíz de la titularidad -e incluso capitanía- de Enzo Zidane, la cual afectó a varios jugadores del filial.

Y así, tras dos temporadas de luces y sombras en un equipo que nunca terminó de carburar, club y futbolista entendieron que era el momento de salir cedido. El destino de Marcos Llorente, como curiosamente más tarde lo sería el del citado Enzo Zidane, fue el Alavés, equipo que ayudó al crecimiento del centrocampista hasta el punto de convertirse en una de las revelaciones del campeonato.

Blindado por miedo a otros grandes

Eso fue lo que precisamente llevó al Real Madrid a repescarlo, primero, y atarlo, después, con una cláusula de rescisión que el club nunca ha querido hacer oficial, pero que es impensable pagar hoy por hoy pues, según algunas fuentes, ronda los 400 millones. Sin embargo, a pesar de que el Madrid sí creen en el potencial de Marcos Llorente, a Zidane no le convence. Nunca fue indiscutible en el Castilla y en el Madrid apenas contó para su técnico, de ahí que fuera lógico que el centrocampista estuviera, no ya decepcionado con Zizou, sino pensando en buscar una salida.

"Zidane me dice que no me corte, que defienda y ataque como hacía en el Alavés", comentó en cierta ocasión Marcos, claro que para eso necesita jugar, algo que el francés le negó sistemáticamente, o al menos sin esa mínima continuidad que todo futbolista, y más aún un centrocampista como el joven Llorente, necesita para coger confianza y ritmo de competición.

Zidane observa a Marcos Llorente durante el entrenamiento del Real Madrid en Kiev. (Reuters)
Zidane observa a Marcos Llorente durante el entrenamiento del Real Madrid en Kiev. (Reuters)

No le faltarían novias

En caso de querer salir, ofertas no le van a faltar. Especialmente de LaLiga, en la que nunca ha dejado de sonar para numerosos equipos, además de como posible moneda de cambio en algunas operaciones, aunque para él sería más cómodo y atractivo marcharse a la Premier, donde a poco que tenga un entrenador que le dé confianza Marcos puede soltar amarras hacia ese futuro que por muy madridista que sea él y la familia Llorente no parece estar en el Real Madrid. Al menos mientras Zidane fuera su entrenador, pues está claro que el francés no confiaba en este joven centrocampista que sí nació para jugar en el Madrid, como le gusta decir a Florentino Pérez de todos sus fichajes.

Es triste decirlo, pero la realidad es que Zidane le quitó a Marcos Llorente las ganas de seguir en el Real Madrid, el equipo del que es aficionado, algo que no sucede en la gran mayoría de los casos y que por contra tanto valor tiene o al menos debería tener. Así es el fútbol moderno, en el que no hay lugar para lo sentimentalismos, aunque el centrocampista de Las Rozas ha demostrado tener calidad suficiente como para, si no ser titular indiscutible, sí disponer de los minutos suficientes para competir por ello. Veremos qué pasa ahora que Zidane se ha ido y Marcos es uno de los pocos madridistas, si no el único, que se alegra de ello.

A mi bola

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