El caos táctico de España mientras Hierro mira como las vacas al tren

Hierro es responsable del despropósito que ha sido España en la fase de grupos del Mundial, pero el culpable es quien le hizo coger la Selección sin tiempo y sin la preparación necesaria

Foto: Fernando Hierro, en el banquillo de España. (Reuters)
Fernando Hierro, en el banquillo de España. (Reuters)

Lo pregunté tras las sufrida y pírrica victoria ante Irán: ¿alguien pensó que la decisión de destituir a Julen Lopetegui a dos días de empezar el Mundial no se notaría? La respuesta, que de por sí era bastante evidente para cualquiera que entienda mínimamente de fútbol, quedó cristalina durante el sufrido y desastroso 2-2 contra la ya eliminada Marruecos. Solo un gol 'in extremis' del deseado Iago Aspas en el minuto 91 y el empate de penalti de los iraníes ante Portugal en el 92, ambas jugadas dilucidadas por el VAR, permitieron a España clasificarse para octavos como primera tras una fase de grupos para olvidar. ¿Y ahora qué?

"¿Cuestiones para mejorar en la Selección? Tácticamente, todas". Esta fue la respuesta que me dio Jesús Cuadrado, entrenador nacional y director de CESFUTBOL, cuando después del partido le pedí opinión. En realidad, lo que está haciendo Fernando Hierro es entrenar de oídas. Y la culpa no es suya, sino del irresponsable que le ha colocado ahí sin medir ni importarle las consecuencias. Es decir, Luis Rubiales, a saber, presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), aunque viéndole todo el día en chándal parezca un miembro más de un cuerpo técnico que también ha utilizado para devolver favores personales caso, por ejemplo, de Marchena. Tiempo habrá después del Mundial para contar el nuevo clientelismo que se ha instalado en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

"Quiero que el equipo juegue bien, con calidad, con juego de posesión, meter dos o tres goles más que el rival...", dijo el exdirector deportivo en su meteórica presentación como nuevo seleccionador. Pues bien, Hierro debería saber que a los equipos que de verdad quieren regirse por los parámetros del juego de posición -que no de posesión- no les resulta sencillo efectuar transiciones fluidas, de ahí que tengan que presionar de manera rápida para recuperar el balón, la única forma de no verse sometidos a una transición rival. En lugar de pedir más 'músculo' o cuestionar a incuestionables como Iniesta o Silva, lo que España necesita es no ser un caos táctico. Por favor, no se trata de una cuestión física, sino de una crisis de juego debida a una mala interpretación que no solo no ayuda, sino que beneficia al rival.

Hierro, junto a Isco e Iniesta, durante el partido contra Marruecos. (EFE)
Hierro, junto a Isco e Iniesta, durante el partido contra Marruecos. (EFE)

Si no te colocas bien para atacar, para defender estás perdido. De ahí los problemas ante Portugal, Irán y Marruecos que el malagueño no ha sido capaz de corregir porque tampoco ha sido capaz de verlos. "O gestionas bien los descolgados del rival o sufres, y mucho, contra cualquier rival que arriba tenga capacidad", comentaba un entrenador que sí estaba viendo, y no solo mirando, la sangría de España cada vez que perdía el balón en el centro del campo. Y es que hay una premisa que mucha gente no sabe o no se la han explicado: en el fútbol defender y atacar forman parte de un todo, de ahí que cuestionar una fase y no la otra, o viceversa, no tenga ningún sentido y delate a quienes no entienden de este juego. Si a España le hacen daño es porque amaga, pero no hace daño. Y, sí, en los amistosos previos al Mundial, aún con Lopetegui en el banquillo, ya dio síntomas de ello.

Hacen falta movimientos sin balón

"Cuando los más adelantados pierden el balón, debe tratar de recuperarlo en el momento, no inhibirse como si el juego ya hubiera acabado para ellos, a la espera de que les vuelvan a pasar la pelota y hacer la siguiente jugada. Además, si en ese momento no roban o al menos intentan hacerlo, no dan tiempo a los de atrás a replegarse y pasar de la fase ofensiva a la defensiva. No hay movimientos sin balón y esto es algo de lo que es responsable el entrenador", explica el mencionado Jesús Cuadrado. "Tenemos que defender muy bien. La gente piensa que tenemos que atacar, pero tenemos que defender (…) El balón, cuanto más rápido va, más rápido vuelve", ha comentado en más de una ocasión Pep Guardiola, aunque este concepto también se lo 'robó' a Juanma Lillo.

Otro principio fundamental del fútbol es que el que tiene la pelota está a las órdenes de los que no la tienen. Y, claro, si estos están rodeados de rivales, difícilmente ayudan a su compañero, de ahí la necesidad, que no el capricho, de jugar sin o con falso 9, mejor con Aspas que con Diego Costa. Los problemas vienen cuando el que tiene el balón es el que manda e intenta hacer su jugada, de ahí tanta conducción o pase insustancial y esa sensación de que los jugadores no corren, cuando en el fútbol lo importante no es correr mucho, sino correr bien. "Hacen falta movimientos para dar soluciones y facilitar las jugadas a los compañeros, pero si el entrenador no les da esa información, tampoco tienen esa posibilidad", asegura Cuadrado.

Dejen a De Gea tranquilo

Se cuestiona a De Gea, a quien es cierto que precisamente por ello se le nota inseguro, pero resulta que, salvo en el segundo gol de Cristiano, los otro cuatro que ha encajado han llegado de penalti, de falta directa, tras una falta de entendimiento entre Iniesta y Ramos y en un córner cabeceado inapelablemente. Pedir banquillo para el portero titular con lo que ello conlleva es otra muestra más de no enterarse de mucho. "Cinco goles en tres partidos no es el camino y se lo he dicho a los chicos", fue el profundo análisis que hizo Hierro, quien mira el juego como las vacas miran pasar el tren, de ahí que no sea capaz de encontrar soluciones y, de momento, solo la suerte le haya permitido seguir adelante en el Mundial.

De Gea, en el primer gol de Marruecos. (EFE)
De Gea, en el primer gol de Marruecos. (EFE)

"El primer requisito para ser entrenador es formal: tener el título", explica Jesús Cuadrado. "El segundo es personal, y en él entra, por ejemplo, tener una buena relación con los jugadores. Y el tercero es el técnico, el que tiene que ver con los conocimientos y donde radica el verdadero liderazgo del entrenador, pues el jugador debe saber que tú sabes y en ningún caso haber sido un gran jugador garantiza ser un buen entrenador". Nada más que añadir.

Coordinación, no suma de jugadores

Como bien dice el director de CESFUTBOL, "el mejor equipo no es aquel que tiene un estilo, sino el que sabe interpretar el juego en cada momento y en función de lo que requiera el partido". Esto es algo que Julen Lopetegui siempre tuvo claro al frente de la Selección y que en este Mundial en cambio brilla por ausencia. España juega por impulsos, solo lo hace el que tiene el balón, no el colectivo formado por los que no lo tienen, de ahí que muchas veces parezca que juegan andando. "El rendimiento de un equipo se basa en la coordinación, no en la suma de jugadores, de ahí la importancia de la metodología de entrenamiento, pues la dirección de los partidos es solo el 5% de la labor de los técnicos". En este sentido es verdad que Hierro no ha tenido tiempo de preparar nada, pero esto es algo que quien tomó la decisión de prescindir de Lopetegui debió tenerlo en cuenta.

"Julen tiene su responsabilidad nueva, yo tengo la mía", explicó Hierro. "Nos intercambiamos mensajes como dos amigos que somos. Nosotros tenemos que tener nuestra personalidad propia y ahora soy yo el responsable para lo bueno y para lo malo. Somos dos amigos que se mandan mensajes, hablamos de la suerte, un abrazo grande...". Me alegro que la relación entre ambos no se haya roto, como algunos aseguraban y no sé si también deseaban. Pero ya que están en contacto, no estaría de más que Lopetegui ayudara a Hierro, por más que se la tenga jurada, y con razón, a Rubiales.

A mi bola

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