Diez pamplinas sobre el juego de España (y de paso no señalas a los culpables)

Que si De Gea no para nada, que si la defensa hace aguas, que si Iniesta tiene que ser suplente, que si el 'tiki-taka' ya no vale, que si Diego Costa se ha ganado ser el '9', que si...

Foto: De Gea, durante la tanda de lanzamientos de penaltis contra Rusia. (EFE)
De Gea, durante la tanda de lanzamientos de penaltis contra Rusia. (EFE)

"¿Quién es el responsable de la eliminación de España?". En una encuesta realizada por el diario 'As' tras el fiasco de la Selección en Rusia, Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), es el más señalado, con el 52,46% de los votos (108.752), seguido por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, con el 25,14% (52.113 votos), quien, a diferencia de lo que sucede en otros medios, no es intocable para el deportivo que dirige Alfredo Relaño. Su decisión de fichar a Julen Lopetegui justo antes del Mundial provocó lo que por todos es ya conocido, de ahí que parezca lógica su inclusión como uno de los culpables de la debacle sufrida por la Roja.

El resto de los 207.293 votos se reparten entre los jugadores (28.204, un 13,61%), el mencionado Julen Lopetegui (12.088, un 5,83%) y su sustituto, Fernando Hierro (6.136, un 2,96%), a quien se exime de responsabilidades a pesar de que paradójicamente el malagueño vaya a ser el primero que pague las consecuencias con la no continuidad en el cargo de seleccionador —algo lógico, pero que desacredita a quien le nombró—, y veremos si también en el de director deportivo, en este segundo caso es posible que por decisión propia y porque sabe la que se avecina en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

La irresponsable decisión de Rubiales de destituir al piloto cuando el avión ya había despegado y poner a los mandos al primero que andaba por allí, sin la preparación ni las suficientes horas de vuelo para llevar a la Selección nada menos que en un Mundial, tal y como ha quedado demostrado, ha dejado al fútbol español en una situación muy delicada. En menos de dos meses, la RFEF va a tener tres seleccionadores y, según los primeros nombres que han salido, sin tener muy claro cuál debe ser la dirección a seguir, para lo cual primero haría falta un profundo análisis de lo que ha sucedido en Rusia.

Sin embargo, la gran mayoría de los comentarios sobre el juego de la Selección han sido auténticas pamplinas, en algunos casos puede que para evitar señalar o para salvar a los verdaderos culpables y en otros por puro desconocimiento. A continuación, recojo 10 que, con todos mis respetos a quienes se den por aludidos, me parecen representativas de la diferencia entre saber de fútbol, es decir, del juego, y del fútbol, léase, todo lo que rodea a este negocio, en el que todo el mundo opina con una ligereza insultante.

1. No ha habido portero. De Gea, sin duda uno de los jugadores de la Selección que peor han salido parados de Rusia, se fue del Mundial habiendo encajado 11 goles, incluidos los de la tanda de penaltis contra Rusia y el anulado a Irán gracias al VAR. Lo curioso es que el guardameta de España solo recibió 12 remates a puerta, es decir, que solo tuvo ocasión de parar uno. Al contrario que cuando se habla de falta de concentración en una jugada a balón parado o de la dichosa falta de intensidad a la que se recurre cuando faltan conceptos futbolísticos, si de algo ha podido carecer el portero del Manchester United es de falta de confianza por lo mucho que se le ha criticado y dudado de él. Sin embargo, salvo en la citada tanda de penaltis en el cruce de octavos, donde es cierto que no fue capaz de detener ningún lanzamiento de los rusos, De Gea no ha tenido oportunidad ni siquiera de resarcirse de su grave error en el segundo gol de Cristiano, en realidad el único que ha tenido.

Nacho, Piqué y Ramos, durante el partido de octavos contra Rusia. (EFE)
Nacho, Piqué y Ramos, durante el partido de octavos contra Rusia. (EFE)

2. Defiende mal... ¡porque ataca mal! Valga el dato de De Gea para demostrar que, efectivamente, en los dos goles de Marruecos y en una clara ocasión de Irán desbaratada por el portero, España ha cometido algunos errores de bulto en defensa, aunque, como quiera que no puede separarse la defensa del ataque, un equipo que ataca mal, también defiende mal y viceversa. Rusia, por ejemplo, basó su defensa en acumular gente por dentro con tres centrales, no en meterse atrás, sino en moverse bien en bloque con relación al balón, mientras que su dinámica de ataque se basó en envío largo sobre Dzyuba para buscar prolongación, desvío o rechace. Un plan con peores jugadores, que gustaría poco o nada, pero que es justo lo que le faltó a España.

3. España jugó andando... Si se corre mucho, habitualmente es que se juega mal. Hay un relación directa en eso. Si se corre mucho, es imposible pararse a mirar y ver lo que pasa en el partido. Tener pausa, precisamente la gran aportación de Iniesta junto a su criterio para elegir siempre la mejor opción, es fundamental. El problema de Andrés, el mejor jugador de la historia del fútbol español junto a Xavi, es que hace tiempo que en el deporte se sobrevalora el esfuerzo, donde precisamente los futbolistas saben que no van a ser criticados. Cuando un equipo juega, corre lo que tiene correr; mientras que hay otros que cuando corren mucho, es porque no juegan nada.

4. Notó el cansancio físico. Ya. Cuando en un análisis futbolístico alguien apela al cansancio, pueden suceder dos cosas: una, que el realmente cansado es el que lo dice, de ahí que recurra a ello, y dos, que ante la incapacidad para encontrar otro argumento que tenga que ver con el juego, siempre se acaba hablando del aspecto físico. Como si el rival no estuviera también cansado, sobre todo cuando tiene que correr detrás del balón. Lo que le pasó a España es que jugó a lo ancho, pero sin ser profundo, de ahí que la sensación que transmitiera era la de moverse poco o hacerlo muy despacio, como si sus jugadores estuvieran cansados, aunque lo que estaban era faltos de ideas.

Iniesta y Silva saludan a la grada tras caer eliminados ante Rusia. (EFE)
Iniesta y Silva saludan a la grada tras caer eliminados ante Rusia. (EFE)

5. Todos los rivales nos tienen cogida la medida. Otra pamplina. Si eres previsible y das ventajas alineando, por ejemplo, a un '9' de referencia como Diego Costa, claro que se lo pones fácil al rival. Si colocas a Isco y a Marcos Asensio a pierna cambiada, con lo que les obligas a entrar por dentro y creas gran densidad en el pasillo interior, facilitas la defensa a los tres centrales que planteó Rusia. No es que hoy en día se defienda mejor, sino que como se juega peor, es más sencillo defenderse.

6. Falta un plan B. Mentira. Lo que falta es aplicar bien el plan A. Muchos pases en corto y mucha asociación alrededor del balón, pero sin movimientos de apoyo, ni de distracción ni de desmarque, con lo que los jugadores tienen que pensar después de recibir y no antes, tal y como requiere el juego de posición. Pero, claro, la alternativa que se plantea es el llamado fútbol directo, en el cual no hay engaño porque hago lo que anuncio. Se justifica el pelotazo, el tiro a donde vaya con tal de que parezca que va. En defnitiva, se rifa el balón, por lo que aún se depende más de la suerte. ¿Esa es la alternativa? Pues no, porque la mejor manera de restar opciones a la suerte es jugando lo mejor posible, no a lo que salga.

7. Busquets necesita un acompañante con más músculo. Lo tuvo ante Rusia, con Koke formando un 4-2-3-1, pero faltó organización en los movimientos para llegar efizcamente a la finalización. Este concepto pocos entrenadores lo explican como Juanma Lillo: "El llamado equilibrio es, para mí, el más desequilibrado de todos, pues parte de no tener el balón. El equilibrio natural no es jugar a estar ordenados, sino ordenarse jugando". Si de algo ha pecado esta España de Hierro, y no es un juego de palabras, es de oxidarse con el balón, pues nunca supo qué hacer con él. España no necesitaba más músculo, sino más cerebro.

Diego Costa, frente al ruso Ignashevich. (Reuters)
Diego Costa, frente al ruso Ignashevich. (Reuters)

8. Iniesta, mejor suplente. Hace años quisieron jubilarle y ahora preferían verlo sentado en el banquillo. Un sacrilegio. El talento siempre bajo sospecha, ya saben. Como escuché decir en una ocasión a Ángel Cappa, y esto es aplicable al papelón que ha hecho Camacho como comentarista estrella del Mundial, "a los que decimos que hay que jugar bien, se nos critica desde el principio, pero si dices las estupideces que se dicen normalmente de hay que trabajar, hay que correr, hay que tirar más a puerta o hay que jugar por las bandas, nadie lo cuestiona". Claro, porque es ahí hasta donde la mayoría de los aficionados al fútbol llegan, precisamente por falta de referencias que les enseñen, y al escucharlo se creen que saben mucho, o al menos tanto como Camacho...

9. Los presuntos 'partidazos' de Diego Costa. El caso de Cristiano Ronaldo es el más evidente de todos. Como es un goleador nato y juega por y para marcar goles, si los marca ya se considera que ha hecho un partidazo. Algo parecido ha sucedido con el delantero hispano-brasileño en este Mundial, en el que ha sido titular los cuatro partidos. Como marcó tres goles, dos a Portugal y uno de rebote a Irán, en seguida se le ensalzó, lo cual no es justo ni con él y era un engaño que acabó costando caro a España. Es cierto que con Lopetegui ya se había ganado un hueco en la Selección, aunque nunca como '9' titular, sino de guardia.

10. No hay futbolistas para mantener el estilo. ¿Qué estilo? Eso sí, esto se dice mientras, por ejemplo, Iniesta y Thiago están en el banquillo. Se confunde el juego de posesión con el de posición, por no hablar del 'tiki-taka', un término peyorativo del que Pep Guardiola fue el primero que renegó y que son muchos los que siguen sin entender que no consiste simplemente en pasarse el balón. Jugadores que repiten su pase una y otra vez, entregan a compañeros que reciben de espaldas, nadie varía opciones. Así, lógicamente, no se generan espacios. ¿El motivo? No tener en la banda y, sobre todo, en los entrenamientos un técnico que sepa lo que tiene entre manos. Si está haciendo señas todo el partido, una de dos: o no hizo nada en los entrenamientos o los jugadores no le entendieron. Porque los futbolistas no pueden atenderte y jugar al mismo tiempo y si Hierro, tras la jugada del penalti ante Rusia, tiene que decirle a Piqué que no salte con los brazos en alto, apaga y vámonos. Bueno, de hecho nos hemos ido...

A mi bola

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