Si Bale no le toma el pelo a Lopetegui, lo parece (y con Zidane no se atrevería)

Bale no oculta que está más a gusto con Lopetegui que con Zidane, pero borrándorse por unas molestias no ayuda a Julen y pone en tela de juicio su autoridad, de por sí muy débil

Foto: Zidane saluda a Bale tras sustituirle en el partido de Champions contra el Dortmund. (Reuters)
Zidane saluda a Bale tras sustituirle en el partido de Champions contra el Dortmund. (Reuters)

Ryan Giggs, seleccionador de Gales, dijo tras la derrota ante España (1-4) que veía "muy improbable" que Gareth Bale pueda jugar este martes contra la República de Irlanda, un partido de la UEFA Nations League. "No soy optimista para que esté en Dublín", añadió el mítico jugador del Manchester United, para a continuación dejar claro que "no pondremos en riesgo a Gareth porque queremos devolverlo en buenas condiciones a su equipo". Eso es precisamente lo que esperaban en el Real Madrid, donde su presencia con su selección no fue bien vista y cuentan con que el futbolista mejor pagado de su plantilla esté en Valdebebas este mismo lunes para empezar a preparar los partidos contra Levante, Victoria Plzen y FC Barcelona, los cuales pueden marcar el devenir de su equipo y, más aún, de su entrenador.

Cabe recordar que Bale se retiró en el descanso del derbi ante el Atlético de Madrid (0-0) "por precaución", según explicó Julen Lopetegui, no viajó a Moscú para jugar ante el CSKA en Champions (1-0) y se volvió a retirar tocado en los últimos diez minutos contra el Alavés (1-0). Bale no sufre una lesión determinada y oficialmente se habla de fatiga muscular en el aductor derecho, lo que no le impidió concentrarse con Gales para recibir a España en Cardiff y ser el centro de atención, aunque fuera desde la grada y en el descanso, cuando bajó al césped del Millenium a recibir una bota de oro por ser el máximo goleador de la historia de los dragones.

Por supuesto que los problemas de Bale con las lesiones no son nuevos, sino que desgraciadamente le acompañan desde que llegó al Real Madrid con aquella famosa protusión discal que tanta polémica generó. Tal y como escribí a finales del año pasado, nadie puede dudar de las condiciones físicas y técnicas del galés —de las tácticas habría que mucho que debatir—, pero, según puede comprobarse en los datos que ofrece 'Transfermarkt', entre septiembre de 2013 y noviembre de 2017, Bale sufrió hasta 13 lesiones, acumuló 315 días de baja y se perdió 64 partidos.

En diciembre del año pasado aún se perdió tres más, pero desde que empezó 2018 ya no fue baja por lesión, si bien no siempre jugó todo lo que a él le hubiera gustado, especialmente en la Champions, pero porque así lo decidió Zidane. Sabido es que Bale se quejaba, a espaldas de su entrenador y a través de su agente, para hacerle llegar a Florentino Pérez que no quería seguir en el Real Madrid con Zizou. "Obviamente, ayuda que Lopetegui hable inglés. Puedo hablar con un entrenador en castellano, pero quizá no entrar en la profundidad de los detalles que necesito”, señaló hace unas semanas el galés en una entrevista en el 'Daily Mail'.

Julen Lopetegui, durante la derrota del Real Madrid en el Sánchez Pizjuán. (Reuters)
Julen Lopetegui, durante la derrota del Real Madrid en el Sánchez Pizjuán. (Reuters)

Sin embargo, más allá de que Bale pueda estar más a gusto con Lopetegui —y sin Cristiano, claro está— que con Zidane, el comportamiento que está teniendo en los últimos partidos nos lleva a pensar que si no le está tomando el pelo a Julen, lo parece. No es normal borrarse por unas molestias cuando estás llamado a ser el jugador más importante de tu equipo, te postulas como relevo goleador de Cristiano y encima pretendes irte a jugar con tu selección como si nada pasara. Claro que esto no se le hubiera ocurrido a Bale hacerlo con Zidane.

La experiencia de Carlos Queiroz

Carlos Queiroz, entrenador del Real Madrid durante la temporada 2003-04, concedió una entrevista a 'Tribuna Expresso' en la que habla de su paso por el banquillo del Bernabéu. Queiroz llegó con la difícil tarea de sustituir a Vicente del Bosque, a quien Florentino Pérez prometió la renovación, pero finalmente se echó atrás. La andadura del portugués, que venía de ser segundo de Alex Ferguson en el Manchester United, se torció prácticamente desde el principio. Ganó la Supercopa de España, pero se despidió de la Champions en cuartos, perdió la final de Copa ante el Zaragoza y en la Liga acabó cuarto, unos resultados que le costaron la destitución. Aunque tendemos a comparar a Lopetegui con Rafa Benítez, Julen debería recordar también lo que vivió Queiroz.

El portugués, un entrenador honesto donde los haya, reconoce que "cuando me ofrecieron el proyecto no fui engañado por nadie. Sabía lo que había desde que Valdano me lo ofreció. 'Necesitamos un entrenador para este proyecto y eres tú', me dijo Jorge". Como bien indica el seleccionador de Irán —a la espera, eso sí, de que le renueven el contrato, tal y como pactó después del Mundial de Rusia— "cuando tienes una oferta del Real Madrid, primero aceptas y luego piensas". Esto fue lo que hizo precisamente lo que hizo Lopetegui, por más que cuando recibió la llamada de Florentino estuviera dirigiendo a la Selección y nada menos que a tres días de debutar contra Portugal en Krasnodar.

Otra similitud de la etapa de Queiroz con la de Lopetegui es que, como explica el técnico portugués, "el año que yo estuve, el Madrid fue un club vendedor y no comprador para cumplir la meta de cero déficit que el presidente había prometido a los socios. La política se basaba en seis galácticos, todos del medio campo en adelante, y 'Pavones' atrás. Sí, en esa plantilla también estaban Makelele y Morientes, pero ambos se fueron". Y cuenta el portugués lo que le pasó con el delantero. "Hablé con Morientes después de la Supercopa y le dije: 'Hasta el martes', y me contestó: '¿Martes? ¿No sabes que me han cedido al Mónaco?'. No sabía nada, pero bueno, todavía tenía a Makelele y decidí poner a Helguera de central. Pero luego Makelele se fue al Chelsea porque no vendía camisetas y para que Beckham pudiese jugar en el medio. Beckham jugaba en la banda y cuando llegó al Real Madrid ahí ya tenía a Figo".

Carlos Queiroz y Carvajal, durante el  Irán-España del Mundial de Rusia. (EFE)
Carlos Queiroz y Carvajal, durante el Irán-España del Mundial de Rusia. (EFE)

Según 'la fórmula Florentino', recogida por el profesor G. Mandis en un libro que se tituta así, "dirigir a un grupo de grandes jugadores, ricos, jóvenes, famosos y con talento, es un verdadero reto (...) y Florentino ha aprendido a buscar entrenadores que posean una serie de cualidades que son decisivas en el momento de afrontar un reto de este nivel". Curiosamente, la mayoría tienen que ver más con aspectos que no están relacionados con el jueo. Aunque luego habla de todos ellos, Steven parece olvidar que desde su regreso a la presidencia en 2009, Pérez lleva ya seis entrenadores, a saber Pellegrini, Mourinho, Ancelotti, Rafa Benítez, Zidane y Lopetegui, quien ya está cuestionado, por lo que mucho tampoco ha aprendido a buscar.

Por cierto, ya que he terminado hablado de Lopetegui y Queiroz, aquí dejo una reflexión del portugués sobre la Selección que dirigió Julen hasta justo antes del Mundial de Rusia: "Cuando ganas los otros te copian, te imitan, te desafían. Ese fue el problema de España en los últimos años: no ha tenido una aproximación diferente basada en jugadores que con los años no podían dar el mismo rendimiento. Lopetegui observó esta situación y aportó al equipo otra velocidad. Estaban circulando en primera, segunda, tercera, cuarta, quinta… y Lopetegui puso la sexta y la séptima. Hacen lo mismo que hacían antes, pero de una forma más consistente y efectiva. Me parece que con eso España puede ser un serio candidato a ganar el Mundial". Hasta que llegaron los amigos Florentino y Rubiales, claro...

A mi bola
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