Así prepara Luis Rubiales el asalto al fútbol madrileño (para colocar a otro amiguete)

Luis Rubiales, presidente de la RFEF con el respaldo del villarismo, promueve una moción censura contra Paco Díez, presidente de la FFM, donde pretende colocar a Peramos, ex AFE

Foto: Jesús Alberto Díaz Peramos, Luis Rubiales y David Aganzo, durante una rueda de prensa. (EFE)
Jesús Alberto Díaz Peramos, Luis Rubiales y David Aganzo, durante una rueda de prensa. (EFE)

Les refresco la memoria. El 18 de julio de 2017 la Operación Soule sacudió los cimientos del fútbol español. A primera hora de la mañana, la UCO detuvo al presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, su hijo Gorka y al vicepresidente económico, Juan Padrón. Era el fin a 29 años de clientelismo. Los presidentes de territoriales en los que Villar se apoyó durante su infinito mandato quedaron al descubierto en las grabaciones de la Guardia Civil. Muchos de esos barones que meses antes habían firmado una carta de apoyo al presidente de la RFEF le pidieron en público y en privado que se fuera. Catorce de ellos, algunos también imputados en la Soule, llegaron a dimitir como directivos, volvieron cuando su intentona falló y en las elecciones votaron a Luis Rubiales en lugar de a Juan Luis Larrea.

El 13 julio, es decir, tan solo unos días antes de que estallara esta operación que acabó derrocando a Villar, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) impuso a David Villa su insignia de platino y diamantes en reconocimiento a su trayectoria en la Selección. No, no esperaron a que Villa viniera a España, sino que se fueron hasta Nueva York para entregársela. Pagaban los afiliados de AFE. Su entonces presidente, el citado Luis Rubiales, viajó acompañado de Jesús Díaz Peramos y David Aganzo, secretario general y vocal de la junta directiva, respectivamente. Cuando se enteró de la caída de Villar, a Rubiales le entraron las prisas, con un ordenador misteriosamente extraviado, un meteórico viaje Nueva York-Madrid-Valencia y una mesa de cristal rota de un puñetazo en otra pérdida de nervios.

El presidente de AFE llevaba tiempo ambicionando ocupar su puesto y preparándose para ello, de ahí que llamara a la arquitecta de Valencia que le tiene demandado por el impago de 120.000 euros y lesiones, con el propósito de que, según la versión de Yasmina Eid-Macheh, le devolviera los 28.593 euros cobrados de AFE por el proyecto de la Casa del Futbolista. Rubiales, que también temía aparecer y ser imputado en la Soule, intentó borrar todo vínculo entre la obra en su domicilio y el encargo de AFE a la misma arquitecta, que, como bien indicó el diario 'El Mundo', podía emborronar su periplo hacia la RFEF. Fue en ese momento cuando, según siempre la versión de Yasmina, le pidió que devolviera el dinero -"tú devuelves el dinero, o lo hace otro y firmas tú, pero que no te unan al proyecto"- y ella se negó. Rubiales se enfadó hasta llegar a lo físico y forcejear con la mujer, agarrándola del brazo y golpeándola con el puño y con la puerta de un taxi en el costado. Veremos qué dictamina el juez.

Luis Rubiales, tras ser elegido presidente de la Federación Española de Fútbol. (EFE)
Luis Rubiales, tras ser elegido presidente de la Federación Española de Fútbol. (EFE)

Cuatro meses después de la caída de Villar, el 20 de noviembre de 2017, Luis Rubiales confirmó y anunció su renuncia voluntaria a la presidencia AFE para presentar su candidatura a la presidencia de la RFEF. AFE confirmó también la decisión unánime de su junta directiva de que David Aganzo asumiera la presidencia, en la que debía ser ratificado en la próxima asamblea del sindicado, tal y como sucedió. "El fútbol necesita un cambio y Rubiales es la persona idónea. La junta directiva me ha designado y debo decir que AFE ha sido, es y será transparente", aseguró Aganzo, quien, tal y como informamos la semana pasada en El Confidencial, tiene un máster de entrenador de fútbol sin haberlo cursado como su normativa claramente exigía. No, de momento, ni ha devuelto el título ni ha dimitido de su cargo.

Cambios en la Junta Directiva de AFE

Y llegamos al pasado 22 de junio, cuando AFE informó de los nuevos nombramientos producidos en su organigrama directivo. Diego Rivas, vocal de la junta directiva desde noviembre de 2017, fue nombrado secretario general, y Julián Redondo, reputado periodista y presidente de la Asociación Española de la Prensa Deportiva (AEPD), director de Relaciones Institucionales. Ambos sustituyeron a Jesús Díaz Peramos, que hasta la fecha ostentaba ambos cargos y cuya salida sorprendió sobremanera, pues era un hombre de la máxima confianza de Rubiales y, como consecuencia, del propio Aganzo.

Sin embargo, desde dentro de AFE circula la teoría de que la causa principal de su destitución tuvo que ver precisamente con su estrecha relación con el ahora presidente de la RFEF. Cuentan las malas lenguas que cuando Rubiales decidió dar el salto de AFE a la RFEF, lo hizo con red. Es decir, que en caso de no haber derrotado en las elecciones a Juan Luis Larrea, habría regresado al sindicato. ¿Cómo? Pues por lo visto de eso se encargaría Peramos. Aunque esta circunstancia no se produjo, pues Rubiales fue aupado a la poltrona de Villar por los propios villaristas, esta maniobra llegó a oídos de Aganzo y de ahí la salida del secretario general. Vamos, que ahora le toca a Rubi encontrarle ubicación a Peramos.

Vivir del fútbol y no para el fútbol

Aunque la mayoría de los medios suelen mirar para otro lado, en el fútbol español hay auténticos vividores, que lo mismo presiden un sindicato que una federación. Cabe recordar que en 2012, la directiva de Rubiales se saltó a la torera los estatutos de AFE, por lo que fueron demandados por varios afiliados, entre ellos el expresidente Gerardo Movilla. Según el artículo en cuestión, "todos los cargos que componen la Junta de Gobierno de AFE serán gratuitos". Sin embargo, se pusieron un sueldo de 571.648 euros al año, a los que habría que sumar 2.300 euros en concepto de ayuda a la vivienda, al menos para Rubiales y Peramos. Cierto que tuvieron el respaldo de la Asamblea, aunque solo asistieron 80 afiliados y se celebró un año después de llevar cobrando el sueldo. Sí, el juez dictó que se actuó dentro de la legalidad, lo cual no siempre es sinónimo de moralidad y menos aún tratándose de un sindicato al que también están afiliados muchos futbolistas que no cobran ese dinero. Un dato: AFE ha pasado de gastarse en sueldos 2.405.243 euros en 2016 a tener presupuestada una partida para salarios de 3.619.083 en 2018.

Es más que evidente que Rubiales no está en el fútbol para servir, sino para servirse y otra prueba de ello es que la Asamblea de la RFEF aprobó sus retribuciones como presidente: 160.000 euros y, ojo al dato, un 0,6 % de los ingresos por patrocinio, sin especificarse que fueran por los nuevos o también con los existentes antes de su llegada. Para hacerse una idea: solo por los 20 millones que paga Adidas, a Rubiales le corresponderían 120.000 euros más. Además recuperó un acuerdo asambleario de 1988, el año de la llegada de Villar, cuando se acordó que se le pagaría la vivienda al presidente si venía de fuera de Madrid. Villar usó ese beneficio unos años, pero no durante al menos los últimos veinte. Con la llegada de su "cambio imparable", Rubiales vive en una vivienda de alta calidad en Las Rozas que le paga la RFEF y sigue disponiendo de coche oficial, al igual que Villar, y con varios chóferes con dedicación exclusiva.

Paco Díez, con Rubiales y Aganzo al fondo, el día que fue elegido presidente de la Federación de Fútbol de Madrid.
Paco Díez, con Rubiales y Aganzo al fondo, el día que fue elegido presidente de la Federación de Fútbol de Madrid.

El 'asalto' a la federación madrileña

Pero volvamos a Peramos. Rubiales ya está colocado y, como quiera que en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas tiene de secretario general a Andreu Camps -a saber, miembro del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) que defendía a Villar e fue imputado por plagio junto al condenado presidente de la Federación Española de Bádminton (FESBA), David Cabello-, todo apunta a que pretende colocar a su amigo Peramos en la Federación de Fútbol de Madrid (FFM), donde al presidente llevan tiempo moviéndole la silla.

El 22 de diciembre de 2016 Paco Díez relevó en el cargo a Vicente Temprado, que llevaba en él desde 1988. El nuevo presidente decidió prescindir de algunos de los empleados más antiguos, entre ellos del secretario general, Rafael Román, que tenía un sueldo de 92.000 euros anuales más bonus, y cortó por lo sano con las relaciones clientelares. Despidió también al exdirector deportivo de la FMF, Fernando Zambrano, que en las escuchas de la UCO aparece relacionado con una reunión entre el juez Toro, Cortés Elvira y Villar. Casi nada.

El fin de semana anterior a la celebración de las elecciones a la RFEF se filtraron unas fotografías del presidente de la Junta Gestora, Marcelino Maté, cenando en San Sebastián con el candidato Larrea y los presidentes de la madrileña, aragonesa y gallega, además del director de Competición de LaLiga. Paco Díez no se escondió: "Votaré a Larrea porque creo que es la mejor opción. Hay gente que juega a dos bandas". Pues bien, al presidente de la FMF le quieren derrocar a través de una moción de censura tras la que se esconde la sombra de Luis Rubiales, quien aprovecharía para colocar a Peramos de secretario general, es decir, el mismo puesto que tenía con él en AFE. Más que puertas giratorias, a esto le llamo yo el hoy por mí mañana por ti de los vividores del fútbol español.

A mi bola
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