El capricho Odriozola también medirá el poder de Zidane: ¿y si repesca a Achraf?

Odriozola fue el único del once de Zidane en su regreso al Madrid que no estaba con él. Jugó por la lesión de Carvajal y sabido es que la apuesta de Zizou era Achraf, cedido al Dortmund

Foto: Odriozola, durante el partido del Real Madrid contra el Celta. (Reuters)
Odriozola, durante el partido del Real Madrid contra el Celta. (Reuters)

Hay flores que nunca se marchitan. En su regreso al banquillo que dejó precisamente ante el Celta en el Bernabéu, Zidane hizo borrón y cuenta nueva. El francés alineó de inicio a los dos jugadores más cuestionados con Solari, como eran Marcelo y, sobre todo, Isco, quien encima marcó el 1-0 justo cuando iba a ser sustituido. De este modo, la titularidad del brasileño relegó a la suplencia a Reguilón, mientras la baja de Casemiro hizo más fácil hacer un hueco al malagueño en el centro del campo junto a Kroos y Modric. Por delante, además del intocable Benzema, empezaron Bale y Asensio, otros dos sospechosos habituales para el anterior entrenador.

Por contra, el portero titular con Zidane fue Keylor Navas, en una decisión al más puro estilo Miguel de Unamuno. Ya saben, el famoso “como decíamos ayer" de Fray Luis de León que el célebre rector de la Universidad de Salamanca utilizó cuando fue restituido en su cargo. Con este balance de situación, pues Ramos y Varane estaban y siguieron estando en el eje de la zaga, la única cara nueva para Zizou fue Álvaro Odriozola, titular en ausencia del lesionado Carvajal. En este nuevo escenario para él, el donostiarra tenía la oportunidad de empezar a demostrar a su nuevo entrenador si tiene sitio (o no) en la plantilla de la próxima temporada.

Zidane lo dijo cuando se fue y lo ha repetido en su regreso: "No veía con claridad que íbamos a poder ganar lo que se venía y a mí no me gusta perder. Llega un momento que dices que es mejor cambiar para no seguir y hacer tonterías". Dando por buena la versión del técnico francés de que necesitaba un descanso, es evidente que en su estampida hubo algo más. Desde la inminente salida de Cristiano Ronaldo y no la de Bale, como él hubiera preferido, a fichajes como el de Hazard que Zizou pretendía y otros que, como sucedió en el caso de Kepa Arrizabalaga, no veía necesarios.

Uno de estos últimos fue el de Odriozola. La intrahistoria de este fichaje está más que contada, omitida u ocultada, según los casos, pues en él tuvieron mucho que ver la empresa de representación vinculada a apellidos como Arbeloa, Granero, Pardeza, Ribot o, incluso, Pérez... Lo cierto es que para el puesto de lateral derecho Zizou tenía plena confianza en Achraf Hakimi. Sin embargo, y aunque con la posterior llegada de Julen Lopetegui es cierto que todo pareció más natural, en el club, es decir, su presidente y su director general, tenían decidido que había que traer sí o sí a Odriozola, un capricho por el que no llegaron a pagar la cláusula de rescisión de 40 millones que tenía con la Real Sociedad, pero se quedaron cerca entre fijos y variables.

Achraf celebra un gol con el Borussia Dortmund. (Reuters)
Achraf celebra un gol con el Borussia Dortmund. (Reuters)

Desde el 24 de enero, cuando jugó en Copa contra el Girona, al partido que a la postre fue el último de Solari como entrenador del Real Madrid, en Valladolid, Odriozola solo había disputado dos encuentros más —Girona y Alavés, ambos en LaLiga—, y en el resto de compromisos ni tan siquiera estuvo convocado. Ni en el doble duelo de Copa ante el Barça, ni en el de Champions frente al Ajax, ni en el Clásico liguero ni en el derbi del Metropolitano. Si no era para jugar, Odriozola desaparecía de los planes de Solari. Así, después de 10 partidos sin convocar de los últimos 13, la lesión de Carvajal le permitió jugar en la despedida de Solari y en el regreso de Zidane. "No nos sorprendió el once; estamos preparados para jugar", aseguró el donostiarra, que añadió sobre su nuevo entrenador un enigmático "sabe entendernos".

El marroquí sigue los pasos de Carvajal

Por su parte, Achraf, a quien Zizou subió al primer equipo desde el Real Madrid Castilla, está realizando una buena temporada en el Borussia Dortmund y, al igual que pasó con Carvajal en el Leverkusen, irse a la Bundesliga le está sirviendo para reivindicarse y pensar en volver, algo que con Zidane a buen seguro tendrá más sencillo. Su polivalencia para jugar en los dos laterales le ha permitido tener muchos minutos en su equipo. Si comparamos los números de Odriozola y Achraf esta temporada, comprobamos que el internacional marroquí ha jugado 26 partidos, entre ellos cinco de Champions, con un total de 2.313 minutos, en los que ha marcado tres goles y dado siete asistencias, mientras que el internacional español, con el que, por cierto, Luis Enrique no cuenta para la Selección, suma 19 partidos, con 1.586 minutos, un gol y nueve asistencias.

Nada más conocerse el regreso de Zidane al Real Madrid, desde Alemania se recordó la posibilidad de que Achraf vuelva la temporada que viene, cuando tan solo habría pasado un año desde su salida para hacer sitio a Odriozola. Recordemos que el club blanco y el Dortmund acordaron una cesión por dos años, por lo que si el marroquí volviera este verano, los alemanes deberían negociar con la Bundesliga la rescisión de su contrato. Zidane tiene la palabra, pues ahora es solo él quien manda.

Ramos celebra con Bale el 2-0 del galés, con Odriozola al fondo. (EFE)
Ramos celebra con Bale el 2-0 del galés, con Odriozola al fondo. (EFE)

Lo único que podría salvar a Odriozola es que, como decía anteriormente, Achraf también puede jugar en el lateral zurdo, aunque la irrupción esta temporada de Reguilón, una de las pocas aportaciones del interino Solari, también se la complica. En este sentido, será clave lo que suceda con Marcelo, a quien el regreso de Zidane puede quitar de la cabeza marcharse a la Juventus con Cristiano después de ver cómo esta temporada ha sido no solo sistemáticamente relegado al banquillo, sino también permanentemente señalado.

En cualquier caso, la palabra sobre el futuro de Odriozola en el Madrid la tendrá Zidane, quien ha vuelto no solo con la autoridad que se ganó durante las tres temporadas que dirigió al equipo sino también con el poder que Florentino Pérez no ha tenido más remedio que otorgarle para que regresara nueve meses después de haberle dejado plantado y sin entrenador. De lo contrario, el francés no solo no habría vuelto sino que, y esto es lo que más tiene que preocupar al presidente, en cualquier momento puede volver a irse...

A mi bola

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