La involución de Luis Enrique con sus listas de 'enhorabuena a los premiados'

A Luis Enrique le parece feo hablar de revolución, aunque lo que la Selección ha sufrido con su llegada es una involución. Entrar en sus convocatorias es como la lotería: puro azar...

Foto: Luis Enrique, durante su última conferencia de prensa. (EFE)
Luis Enrique, durante su última conferencia de prensa. (EFE)

"No me gusta decir revolución; estamos en fase de evolución. Revolución suena más feo”, dijo Luis Enrique después de dar a conocer su cuarta lista como seleccionador español. En ella introdujo ocho cambios con respecto a la de noviembre y son ya un total de 41 futbolistas con los que ha contado. De ellos solo 11 han estado siempre en el breve ciclo que lleva el entrenador asturiano y, además, tres son porteros: De Gea, Kepa y Pau López. De ahí lo de la revolución, por más que no le guste a Lucho, y partiendo de la base de que con la destitución de Julen Lopetegui, su presidente, Luis Rubiales, no solo se cargó el Mundial, sino también la armonía en la Selección.

Claro que, en mi opinión, el hecho de hablar de revolución tiene que ver más con la falta de criterio del seleccionador que con la cantidad de jugadores nuevos, en la última convocatoria Bernat, Sergi Gómez, Jesús Navas, Fabián Ruiz, Parejo, Muniain, Canales y Jaime Mata. Da la sensación de que Luis Enrique no sabe muy bien por dónde le sopla el aire y que en lugar de tener una idea de juego y en función de ella llamar a los futbolistas que mejor se adapten, convoca a los que más en forma le parece que están cuando llega la fecha de convocarlos, y en algún que otro caso con una aparente pretensión de sorprender incluso a los propios seleccionados. "Me invento lo que quiero", llegó a decir con su habitual chulería.

En su estreno en el cargo, el asturiano ya intentó encontrarle sustituto a Jordi Alba, con quien tuvo sus más y sus menos en el Barça e intentó así vengarse, por más que no lo reconozca. Para ello llamó a Marcos Alonso y Gayá, aunque al final no tuvo más remedio que claudicar con el catalán, si bien ahora también le ha puesto más competencia con Bernat. En el lateral derecho, las reiteradas ausencias por lesión del madridista Carvajal las cubrió con Azpilicueta, Nacho, Jonny Otto y Sergi Roberto, a quienes podíamos sumar ahora al veterano Jesús Navas, otra de sus grandes sorpresas para los partidos contra Noruega y Malta.

En el centro de la zaga Rubiales le insinuó que se olvidara de Sergio Ramos, quien le plantó cara en Krasnodar tras la destitución de Lopetegui, pero Luis Enrique le hizo caso omiso. Huérfano de Piqué, llamó al realista Diego Llorente a pesar de estar lesionado, aunque ahora en cambio no ha contado con él pese a estar renqueante. ¿Y qué decir de la convocatoria de Albiol? Sabido es lo que sucedió con Íñigo Martínez, al que no pudo convocar porque en teoría estaba lesionado, pero esa misma semana jugó un partido con la selección vasca. Amagó con Marc Bartra, otra de sus víctimas en el Barça, pero prefiere al espanyolista Mario Hermoso y ahora también al sevillista Sergi Gómez.

Jordi Alba celebra un gol con el Barça cuando no era convocado por Luis Enrique. (EFE)
Jordi Alba celebra un gol con el Barça cuando no era convocado por Luis Enrique. (EFE)

Pasamos al centro del campo, donde solo tres jugadores parecen intocables para Luis Enrique: Busquest, Rodri y, sorprendentemente, Ceballos, suplentísimo en el Real Madrid y al que no aplica el mismo criterio que a otros. Por contra, Thiago y Saúl son las principales ausencias, aunque el rojiblanco fue llamado al causar baja Fabián Ruiz, mientras Koke, Brais Méndez y Fornals han pasado fugazmente y en la última lista han aparecido en su lugar Fabián Ruiz, Parejo y Canales. Caso a parte merece Isco, del que poco se puede decir que no se sepa. ¿Y en la delantera? Más de lo mismo: tres fijos como son Morata, Rodrigo y Asensio, dos que lo parecían, como Iago Aspas y Suso, un olvidado como Diego Costa, un fugaz Alcácer y dos novedades como Iker Muniain y Jaime Mata. Desde que Luis Aragonés dio con la tecla y la Selección empezó a ser y funcionar como un verdadero equipo, no recuerdo una lista tan difusa, además de poco ilusionante.

Una vulgarización importada del Barça

Lo escribí tras su primera lista como seleccionador nacional: "El origen de la vulgarización del Barça que Luis Enrique ha importado a la Selección hay que buscarlo en la raíz y no en las ramas (...) Si a la desnaturalización del ideario se une la marcha de futbolistas como Valdés, Puyol, Thiago, Cesc, Pedro, Xavi o Iniesta, a los que en el caso de la Selección hay que sumar a Piqué, Bartra y Jordi Alba, solo queda aferrarse a Messi y diez más que ya no juegan a lo mismo, sino a otra cosa. Es decir, lo que desgraciadamente le sucederá a España". Claro que el problema es que España no tiene a Messi, al que en cambio sí tuvo Lucho en el Barça...

Pero vayamos también a los resultados: Luis Enrique lleva en el cargo seis partidos, de ellos cuatro ganados y dos perdidos. Es decir, un 66,6% de victorias, muy lejos del 80% de Julen Lopetegui, invicto en los 20 encuentros que dirigió a la Selección, del 76,32% de Del Bosque en nada menos que 114 y también de Luis Aragonés, con un 70,37% en 54. Después de un arranque trepidante, con victoria en Wembley y goleada de escándalo a Croacia, España se quedó fuera de la primera Liga de Naciones. Ahora vienen rivales mucho más fáciles, antes los que precisamente por ello hay poco que ganar y mucho que perder.

A Lucho no le gusta hablar de revolución porque suena feo, aunque para mí en realidad se trata de una involución, una palabra que posiblemente le gustará aún menos. Después de vivir los mejores años de su historia, y no sólo por el Mundial y las dos Eurocopas, sino también por un altísimo y reconocible nivel de juego envidiado por todos, volvemos a la época en la que ir a la Selección parece una lotería. ¿Recuerdan aquello de enhorabuena a los premiados? Pues eso...

A mi bola
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