Nos quejábamos del 'Villarato', pero lo de ahora es de 'VARgüenza' ajena...

La indignación del presidente del Levante con el VAR deja en evidencia a la federación que preside Rubiales como antes sucedió con Villar... y se sigue favoreciendo a los mismos

Foto: Velasco Carballo, actual presidente del Comité Técnico de Árbitros de la RFEF
Velasco Carballo, actual presidente del Comité Técnico de Árbitros de la RFEF

"Lo que ha ocurrido hoy en este campo es una vergüenza. Perdemos el respeto al fútbol. Yo, que soy un enamorado del VAR, un defensor del VAR, no me creo el VAR, no me lo creo, no me lo creo. No sé si por las personas que están dentro del VAR o por qué es, pero no me creo el VAR". Así de rotundo, a la vez que impotente y contrariado, se mostró el presidente del Levante, Quico Catalán, tras ver cómo su equipo caía en San Mamés (3-2) con tres decisiones del árbitro andaluz Munuera Montero, a su juicio "inadmisibles".

"Después del partido de hoy, nadie me puede explicar lo que he vivido yo y lo que hemos vivido todos: son tres jugadas que marcan el resultado de un partido", afirmó Catalán en referencia a un gol que el árbitro había dado y anuló el VAR, un penalti a favor que no le pitaron y otro en contra sí señalado en el tiempo de prolongación y que a la postre sirvió al Athetic para ganar. "Ahora hay gente llorando en el vestuario y gente llorando en su casa", lamentó el máximo dirigente del club granota, quien aseguró que "cuando el árbitro vea las jugadas en casa, se echará las manos a la cabeza. ¿Y el árbitro del VAR? No lo entiendo. Esto no puede seguir así".

"No, señores, no. Esto es fútbol profesional y aquí nos jugamos todos muchísimo. Yo he sido un presidente que siempre he dicho las cosas con educación, que siempre he tendido puentes, que he entendido ciertas cosas, que he intentado buscar la cordialidad, que me he portado bien con el colectivo arbitral... Pero ya no. Ya no. Porque lo de hoy es una vergüenza, una auténtica vergüenza", insistió el levantinista.

A diferencia de Florentino Pérez, que no solo se quejó directamente al presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, sino que también se encargó de que su llamada trascendiera, Quico Catalán fue a cara descubierta y dijo que "la queja del Levante es esta: que el presidente salga públicamente y diga las cosas. Decir lo que siente un presidente que se siente avergonzado por decisiones arbitrales, del VAR, decisiones de no sé quién... Si a partir de aquí me tienen que sancionar con 500 partidos, que me sancionen con 500 partidos", sentenció.

Esta misma semana el presidente del Comité Español de Árbitros de la RFEF, Velasco Carballo, afirmó que "el VAR es un ayudante más, como el que existe en la banda, desde un vídeo, pero al final el árbitro es solo uno, que es el que toma las decisiones. Sobre ese árbitro hay siempre la polémica intrínseca al fútbol y todos debemos saber convivir con ella". Lo cierto es que esto en teoría debería ser y, en muchos casos, es lo que está pasando. Sin embargo, arbitrajes como el de San Mamés echan por tierra la credibilidad del VAR y hacen que declaraciones como las de Velasco Carballo diciendo que "LaLiga puede sentirse orgullosa de contar con esta herramienta y de la forma que ha encajado en todo el entorno futbolístico" suenen a recochineo.

Velasco Carballo, Sánchez Arminio y Rubiales, en la sede de la RFEF.
Velasco Carballo, Sánchez Arminio y Rubiales, en la sede de la RFEF.

"Inventé el término 'Villarato' para explicar la manera que tuvo el presidente de la Federación Española para perpetuarse en el poder", explicó Alfredo Relaño en una entrevista. "Con aquel término yo quería decir que los arbitrajes quieren agradar al poder y que los árbitros que llegan arriban son los que se equivocan de la manera que conviene al poder", añadió el director del diario AS, perfecto conocedor de cómo se movían -y se siguen moviendo- las tripas del fútbol español.

Lo cierto es que la llegada de Luis Rubiales a la poltrona de Villar ha coincidido con la implantación del VAR, al menos en la Primera División, lo que en un principio se debería haber terminado, o al menos ayudado a paliar, con las sospechas sobre los presuntos arbitrajes malintencionados. Sin embargo, resulta que en casos tan flagrantes como el denunciado por el presidente del Levante está sucediendo todo lo contrario y, qué casualidad, se sigue beneficiando a los mismos.

La vieja excusa de que el árbitro tiene que tomar una decisión en décimas de segundo ya no existe. Al menos en los casos en los que puede intervenir el videoarbitraje. De ahí que si antes con Victoriano Sánchez Armino al frente de los árbitros nos quejábamos del famoso 'Villarato', ahora con su delfín Rubiales, quien cada día que pasa está haciendo mejor presidente al bilbaíno, podemos decir que sentimos 'VARgüenza' ajena...

A mi bola
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