Si no te enseñan (y exigen) respeto, normal que te cagues en la madre del árbitro

Lo peor de la sanción de 8 partidos a Diego Costa por insultar y agarrar al árbitro es que mintió a su propio club para que presentara alegaciones e incluso tuvo cierta complicidad de su entrenador

Foto: Diego Costa, tras ser expulsado por Gil Manzano en el Camp Nou. (EFE)
Diego Costa, tras ser expulsado por Gil Manzano en el Camp Nou. (EFE)

"En el minuto 28 el jugador (19) Da Silva Costa, Diego fue expulsado por el siguiente motivo: Dirigirse a mí a viva voz, en los siguientes términos: "¡¡ME CAGO EN TU PUTA MADRE!!, ¡¡ME CAGO EN TU PUTA MADRE!!". Así reflejó Gil Manzano el motivo por el que enseñó la tarjeta roja a Diego Costa en el partido que FC Barcelona y Atlético de Madrid disputaron recientemente en el Camp Nou. La redacción del acta no puede estar más clara, pero aún así el Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol (RFEF) solicitó al árbitro "una aclaración" antes de pronunciarse sobre la dura sanción que finalmente le ha impuesto al hispano-brasileño.

Insisto, salvo que dudara de la palabra del colegidado, no entiendo qué es exactamente lo que la Jueza Única de Competición, Carmen Pérez, no tenía claro de lo expuesto por Gil Manzano en el acta, pues el extremeño no puso ser más explícito. Aun así, el árbitro lo tuvo fácil cuando le instaron a hacer aclaraciones, pues si había alguna duda de que escuchó lo que escuchó, es decir, de que Diego Costa le dijo lo que le dijo, tenía en su poder la prueba del delito. Tal y como adelantó la 'Cadena Cope', Gil Manzano envió a Competición el audio recogido por el micrófono que llevan los árbitros y donde se escucha perfectamente cómo el delantero del Atlético de Madrid dice "¡me cago en tu puta madre!" en dos ocasiones.

Vamos, que la sanción de ocho partidos parece lógica, pues a los cuatro que como mínimo le podían caer por el ataque verbal al árbitro hay que unir otros cuatro porque "una vez expulsado, aún en el terreno de juego, Diego Costa me agarró en sendas ocasiones por el brazo con el objeto de impedir que no mostrara las amonestaciones a sendos compañeros, dorsales 24 y 2, respectivamente", según se refleja también en el acta y que en este caso puede verse en las imágenes del partido, así como en algunas fotografías que dejan patente la agrevisidad del delantero del Atlético de Madrid.

"Si Diego dijo lo que el árbitro asegura, está bien expulsado, pero él dice que no dijo eso y hay una diferencia entre 'me' y 'te'", declaró Simeone tras el partido del Camp Nou. El técnico del Atlético de Madrid añadió que "le pregunté al árbitro si era tan grave como para suspenderlo, porque muchas veces los jugadores del Barcelona hacen lo mismo y no son expulsados". De esta forma, ya fuera consciente o inconscientemente, el Cholo cometió el grave error de prenteder justificar lo injusticiable. Ese 'y tú más' que tanto daño hace pues no se reprocha el qué sino el quién.

Diego Costa, en el momento de ver la tarjeta roja. (EFE)
Diego Costa, en el momento de ver la tarjeta roja. (EFE)

Alegaciones basadas en una mentira

Como es habitual en estos casos, aunque no en todos debería ser así, el Atlético presentó alegaciones intentando rebajar el castigo a su delantero, aunque, tal y como demuestra el audio que Gil Manzano envió a Competición, Diego Costa también mintió, lo que evidentemente daba al traste con cualquier defensa. El recurso de su club giraba en torno a que la expresión mencionada en el acta no sólo no fue la que le dijo el hispano-brasileño al árbitro -según las propias palabras de éste sobre el terreno de juego-, sino que ni siquiera iban dirigidas al colegiado. Es decir, que los “me” con los que protestó el jugador la tarjeta roja que acababa de ver querían decir que la expresión en cuestión era “la puta madre que me parió”. Que no era un ataque contra alguien, sino un grito de rabia. Ya.

"Algo estamos haciendo mal porque de once partidos hemos visto siete expulsiones", dijo el Cholo después de que su equipo cayera por 2-0 ante el Barça, dijera adiós definitivamente a LaLiga y pusiera fin a la temporada, pues cabe recordar que los rojiblancos se quedaron fuera de la Copa del Rey y, sin duda lo más doloroso de todo, del camino hacia esa final de la Champions que este año se disputa en el Wanda Metropolitano. Pues sí, algo están haciendo mal en el Atlético de Simeone, pero no solo desde el punto de vista deportivo, sino también de educación.

Si a un jugador no le enseñan respeto desde pequeño, desgraciadamente un déficit endémico en el fútbol, y se lo exigen cuando llega a profesional, normal que luego se cague en la madre del árbitro, de un rival, de un compañero o de quien se le ponga por delante. Y es que con esta sanción de ocho partidos Diego Costa perjudica sobre todo a su club, que es el que le paga y el que debería meterle otro castigo tan ejemplar o más, pues, a parte de no poder contar con él en lo que resta de temporada, ha dañado gravemente a su imagen. Y no solo por maleducado y macarra, sino también por mentiroso.

A mi bola

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