Rubiales se queda con las ganas de hacer un Lopetegui a los clubes femeninos

La Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) denunció ante la CNMC a la RFEF por querer obligarle a cederle los derechos de televisión para inscribirse en su competición

Foto: El presidente de la RFEF, Luis Rubiales, en el reciente Mundial de Francia de fútbol femenino. (EFE)
El presidente de la RFEF, Luis Rubiales, en el reciente Mundial de Francia de fútbol femenino. (EFE)

Al igual que en el caso de la titularidad de los derechos de televisión de Segunda B y Tercera División y todo apunta a que también con el de las fechas y los horarios de los partidos de LaLiga, Luis Rubiales vuelve a perder en los juzgados. A la espera del dictamen de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y pendientes del auto del juez que se conocerá este martes, los representantes de la Federación Española de Fútbol (RFEF) se vieron obligados este lunes a asegurar en el Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Madrid que no vincularán la cesión de los derechos audiovisuales de los clubes a su inscripción en su nueva competición. La Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) denunció a la RFEF por querer imponerle dicha cesión, cuando, además, 12 de los 16 equipos de la Liga Iberdrola ya los tienen vendidos a Mediapro. Digan lo que digan desde la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, y algo dirán, ya han perdido... y bajándose los pantalones ante el juez.

Hasta la entrada en escena del mencionado Rubiales, la Liga Iberdrola vivía un momento de esplendor y, lo más importante, de crecimiento. Sin embargo, y aunque resulte paradójico, la RFEF está poniendo todo patas arriba con la creación de una competición nueva, la cual solo busca quitarle a los clubes la gestión y los pocos recursos que tanto les ha costado generar al amparo del fútbol profesional y liderados por la asociación que preside Rubén Alcaine. "¿En qué lugar queda la Liga Iberdrola?", le preguntaron al secretario general de la RFEF cuando anunció esta nueva competición. Y Andreu Camps no dudó en mentir: "Podrá existir. No estamos quitando una para poner otra, creamos un modelo de competición nuevo donde la Federación toma el liderazgo y los clubes se podrán inscribir. Iberdrola podrá ser el espónsor oficial".

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Les explico. Según decidió la RFEF, "aquellos afiliados que deseen formar parte de las nuevas competiciones oficiales de ámbito estatal de Fútbol Femenino" deberían cumplimentar "para poder formalizar, válidamente, la inscripción" un Modelo de Solicitud de Inscripción, tanto para la Primera División Pro como para la Segunda División Pro, y remitirlo a la RFEF "no más tarde del 15 de julio de 2019". En el tercer párrafo de la circular que se envió a los clubes con fecha 26 de junio se explicó que "es menester aclarar que las circunstancias organizativas y de funcionamiento que recoge el documento NO constituyen requisitos de participación en la competición, tratándose, meramente, de información que precisa conocer la RFEF a fin de implementar, en su caso, futuras modificaciones reglamentarias".

Sin embargo, en el cuarto párrafo del escrito que firma el siniestro y enrevesado Camps se apunta que "aquellos clubes que, teniendo derecho deportivo a participar en dichas competiciones en atención a los méritos deportivos de la temporada 2018-2019, no formalizaran la inscripción dentro del plazo establecido, perderían dicho derecho a participar en dicha competición, ocupándose dicha plaza en la categoría en atención a los criterios reglamentarios". El modelo de inscripción, claramente improvisado, es surrealista pues se requieren "circunstancias organizativas y de funcionamiento" como disponer de "jugadoras del primer equipo con contrato de trabajo", "un Servicio Médico suficiente", "un mínimo de jugadoras con licencia", "un cuerpo técnico suficiente", "un seguro de vida para las jugadoras del primer equipo", "un presupuesto suficiente para participar en la división solicitada"...

Andreu Camps, junto a Rubiales, durante una reunión de la RFEF.
Andreu Camps, junto a Rubiales, durante una reunión de la RFEF.

Claro que lo peor vino después, cuando llegado el momento de solicitar inscribir al club para la temporada 2019-2020 había que comprometerse "a cumplir las Normas de Competición Y DE ORGANIZACIÓN que estén válidamente adoptadas por los órganos competentes de la RFEF". Para añadir: "Así mismo, conozco y acepto que durante la presente temporada se elaborarán unas NORMAS DE LICENCIA DE CLUB (un documento de licencia presentado por la RFEF donde expresamente consta la cesión de derechos) para la participación en la competición profesionalizada Pro Femenina de la RFEF que tendrá una vigencia de 4 años (...) Normas que el Club deberá cumplir en el supuesto caso que deseara seguir participando en dichas competiciones".

Destaco en mayúsculas "de organización" y "normas de licencia de club" porque es ahí donde están las trampas de ese aprendiz de Maquiavelo con ínfulas de Punset que es Andreu Camps: los clubes estaban obligados a inscribirse sí o sí en estas nuevas competiciones de fútbol femenino, que no paralelas como trileramente se dijo. Sin embargo, todos los que pertenecen a la ACFF no podían aceptar las normas de organización, sobre todo porque ya tienen vendidos sus derechos audiovisuales.

Es decir, que se pretendía que los clubes firmaran un “cheque en blanco” aceptando unas normas que en el momento de la firma desconoce y que, según la documentación que ha venido exponiendo y compartiendo la RFEF, a buen seguro incluirá una cesión obligatoria de derechos de televisión. Y este es precisamente el meollo de la cuestión: los derechos audiovisuales, lo único que realmente buscaba Rubiales, quien solo utiliza el fútbol femenino con un cinismo que puede constatarse en cómo a través de AFE ha ralentizado el convenio colectivo que necesitan y merecen las futbolistas. Da igual que la CNMC haya dictado recientemente que a la RFEF solo posee los derechos audiovisuales de la Copa y la Supercopa, él a dar trabajo a sus amigos abogados...

Los representantes de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), en la sede de LaLiga.
Los representantes de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), en la sede de LaLiga.

El 6 de febrero de este año, la RFEF informó en una reunión con los 16 clubes de la Liga Iberdrola y la ACFF que estaba recibiendo interés de operadores audiovisuales y que su idea es hacer un concurso. La ACFF habló en nombre de sus 14 clubes y explicó que el 20 de septiembre decidieron que ella iba a vender sus derechos de manera colectiva y que los equipos defienden que los derechos son suyos. Incluso FC Barcelona y Athletic Club comparten opinión y no los van a ceder a nadie. Fue entonces cuando la RFEF se molestó y les dijo, según testigos presenciales, “os vais a meter en un lío”.

Demanda de la ACFF contra la RFEF

Llegados a este punto al que tanto le gusta llegar a Rubiales, la ACFF demandó a la RFEF ante la CNMC por lo que considera un abuso de posición. Creían que pretende expropiarle los derechos comerciales y audiovisuales y veían una causalidad en su forma de actuar. Consideraban que se reinventan una competición para recuperar el control. De hecho, la RFEF pretende cobrar el 50% de lo que un club ingrese por la venta de sus derechos audiovisuales y el 20% en caso de que lo hagan de manera centralizada. Es decir, algo parecido al Real Decreto del fútbol profesional, pero que nada tiene que ver con este caso.

De este modo, todos los clubes se inscribieron el pasado 15 de julio, pero con una salvedad, y es que en un anexo dejaron claro que tienen sus derechos cedidos, pues de lo contrario incumplirían sus contratos con Mediapro, quien podrían denunciarles. Además de FC Barcelona y Athletic, que no pertenecen a la ACFF, el Sevilla CF no firmó el mandato de cesión de sus derechos a esta, y el equipo que falta de lo que antes era la Liga Iberdrola es el CD Tacón, cuya plaza no por casualidad la ha comprado el Real Madrid.

Cabe recordar que los clubes de la actual Liga Iberdrola tienen un acuerdo con Mediapro por la cual le vendieron los derechos de transmisión para los próximos tres años, a razón de 3 millones de euros por temporada. Acuerdo firmado bajo el principio de que son los clubes los propietarios de sus derechos, algo que en la vista celebrada este lunes en el Juzgado de lo Mercantil la RFEF se libró muy mucho de contradecir, hasta el punto de que su abogado aseguró que nunca les han obligado a ceder nada. '¿Y entonces, qué hacemos aquí?', debió de pensar el juez. Visto lo visto, y a la espera de la sentencia, solo queda preguntarnos si Rubiales se hubiera atrevido a hacer un Lopetegui, es decir, a expulsar o no admitir en su nueva competición a los clubes que no le cedieran los derechos audiovisuales. Pues yo no lo habría descartado, aunque si se evita la tentación, mejor.

A mi bola
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