Desleal fue Tito con Guardiola... y mandar un wasap para linchar a Robert Moreno

A diferencia de Guardiola, que sí pudo sentirse traicionado por el difunto Vilanova, Luis Enrique acusa a Moreno de desleal, pero él no le colocó en su puesto ni le pidió que se lo devolviera

Foto: Luis Enrique, durante su nueva presentación como seleccionador español de fútbol. (EFE)
Luis Enrique, durante su nueva presentación como seleccionador español de fútbol. (EFE)

"No estamos aquí para mediar en las relaciones profesionales y personales entre el cuerpo técnico". Esta es posiblemente una de las pocas cosas sensatas que Luis Rubiales dijo durante los 90 minutos que duró una rueda de prensa para explicar lo inexplicable: que Luis Enrique volvía a la Selección, aunque él no lo había pedido, porque Robert Moreno se iba, aunque él no había dimitido. Un cúmulo de inconexiones, por más que el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) no dejara de alardear de transparencia, rigor, seriedad, honestidad, lealtad...

Y esto último es precisamente de lo que Luis Enrique acusa a Robert Moreno, de haber sido desleal con él, precisamente el mismo mensaje que desde la RFEF filtraron vía wasap el día de autos en un intento baldío por apagar un nuevo incendio, esta vez provocado por una hoguera de vanidades, linchando al catalán. "Entiendo que le haga ilusión, que es la oportunidad de su vida, ha trabajado mucho y es ambicioso, que es una cualidad a valorar, pero para mí es desleal, yo no lo haría y no quiero a nadie con esas características en mi 'staff'. La ambición desmedida no es una virtud, sino un gran defecto".

Esta es la cuestión, la ambición del segundo que llegó a ser primero y la envidia del primero al que posiblemente no le hizo gracia ver que a su segundo le fue tan bien o mejor... Por cierto, Luis Enrique se queda con todo el equipo de trabajo de Robert. ¿Acaso no son estos ahora desleales con él?

[Cobardía y traición. Estos son los 'valores' de Rubiales: si no les gustan, no tiene otros...]

Que yo sepa, cuando la desgracia quiso que Lucho tuviera que abandonar el cargo de seleccionador, él no delegó en Moreno, sino que fue Rubiales quien, por unos motivos que expliqué en su momento, decidió darle el cargo a su segundo y hablar maravillas de él. "Recordáis cómo me tuve que ir. En esos momentos, lo importante no era quién quedaba en mi lugar. Recuerdo hablar con Rubiales y Molina y dar mi opinión, que tuvieran confianza, pero que no condicionara", explicó el asturiano. "Luis Enrique nos ha comunicado que su etapa como seleccionador ha terminado y empieza una nueva etapa liderada por el nuevo seleccionador. Es importante que todos lo tengamos claro", dijo el presidente de la RFEF en la presentación de Moreno, a quien, por cierto, elogió también tras su marcha.

Teniendo claro que la manera de gestionar el regreso del ¡quinto! seleccionador de la era Rubiales y el despido del cuarto fue un auténtico desastre, un esperpento fruto de la incapacidad y esa falta de estilo que ya se tuvo con Julen Lopetegui, era evidente que en el fondo había una cuestión personal. "En lo profesional, no tengo nada que criticarle, es un entrenador muy preparado y lo ha demostrado", dijo Luis Enrique sobre su ex segundo y ex amigo Robert Moreno, para volver a contradecir al presidente de la RFEF: "Robert me llamó, tuve una reunión en mi casa y percibí que quería hacer la Eurocopa y que, después, si yo quería, volvería a ser mi segundo".

Y aquí puede estar el quid de la cuestión que lo aclara todo y retrata una vez más a Rubiales: "Lo que yo le contesto es que no le quiero en mi 'staff' y que estoy fuerte. Que quiero volver a trabajar. No sé cuándo lo haré, pero le digo que tengo ganas, que voy a volver al fútbol (...) A partir de ahí, quiero que quede claro que no me he ofrecido nunca a la RFEF, no he llamado a nadie y nunca he dejado que terceros llamen en mi nombre para ofrecerme".

Robert Moreno, entre Rubiales y Molina, en su presentación como nuevo seleccionador español. (EFE)
Robert Moreno, entre Rubiales y Molina, en su presentación como nuevo seleccionador español. (EFE)

Aunque es impropio y de mal gusto meter por medio el desgraciado fallecimiento de la pequeña Xana, a la que, por cierto, Rubiales se hartó de aludir durante su infumable comparecencia, cabe recordar que ya desde el entorno de Moreno señalaron que su ruptura con Luis Enrique no estaba relacionada con esa fea leyenda de que Robert no había llamado al asturiano ni lo había visitado durante la enfermedad de su hija, sino que se trataba de un asunto de disparidad de criterios futbolísticos, algo que tampoco tiene mucho sentido, pues es normal que Moreno tuviera que tomar decisiones propias. Es más, según Lucho, él mismo les dijo a Rubiales y Molina "estáis exentos de cualquier compromiso que creáis que tenéis conmigo. No hay compromiso conmigo".

Al no querer Luis Enrique que Robert sea su segundo, se pone fin a 11 años de relación profesional y, lo más triste de todo, personal. En el segundo equipo del FC Barcelona, en la Roma, en el Celta, en el primer equipo del Barça y, por último, en la Selección española. Salvando, más que las distancias, las circunstancias, su desencuentro recuerda a otro entre dos grandes amigos que compartieron banquillo y acabaron rompiendo su relación. Me refiero al caso de Guardiola y el difunto Tito Vilanova, una relación rota después de la marcha del primero y la continuidad en su puesto del segundo, con la agravante de que Pep prácticamente se enteró en la misma rueda de prensa en la que se despidió del Barça. Esto sí que puede considerarse deslealtad.

Guardiola y Vilanova se conocieron en La Masía y juntos dirigieron al mejor Barça de la historia, con un total de 14 títulos en 19 competiciones y un fútbol que no se había visto y no se ha vuelto a ver en el Camp Nou. Tras la marcha de Pep y el ascenso de Tito, ambos se distanciaron. Luego llegó la desgraciada enfermedad de Vilanova, lo cual complicó aún más todo, si bien al menos sirvió para que se reconciliaran personalmente. Ya es triste que lo que une el fútbol lo separe el fútbol...

Dos versiones antagónicas

Al poco de conocerse el regreso de Luis Enrique, de manera oficial, no a través de las filtraciones que abonaron el terreno para la vuelta del asturiano, recibí un durísimo mensaje en el que me aseguraban que "Robert Moreno nunca se comportó como alguien al que a su jefe se le murió una hija. El día que lo presentaron, parecía que Luis Enrique tenía una rotura de fibras, y de ahí en adelante todo a peor. El hecho de ese circo de lagrimones y que Luis no cuente con él da toda la información de su deslealtad". Claro que casi al unísono recibí otro en el que me comentaban que “te puedo asegurar que Robert es de los tipos más honestos, trabajadores y leales que hay en el fútbol”.

¿Con cuál de las dos versiones tan antagónicas debería quedarme? Pues con las dos y con ninguna, ya que yo no pienso entrar a valorar la relación personal entre Luis Enrique, quien bastante desgracia ha tenido, y Robert Moreno, con quien hubiera bastado con ir públicamente de frente para hacerle esclavo de sus palabras. "El único responsable de que Robert no esté en mi 'staff' soy yo, ni Rubiales, ni Molina ni la Federación", afirmó Lucho, para de este modo volver a contradecir a Rubiales y a Molina, quien destituyó a Moreno en el vestuario del Wanda Metropolitano, según ellos, antes de ofrecerle el cargo al asturiano. De risa.

Luis Enrique, entre Rubiales y Molina, en su segunda presentación como seleccionador español. (EFE)
Luis Enrique, entre Rubiales y Molina, en su segunda presentación como seleccionador español. (EFE)

Luis Enrique habla de claridad, pero lo que ha faltado ha sido precisamente eso. "Después de la reunión en Zaragoza, he tenido más conversaciones, pero ellos perciben y les digo claramente que sí, que estoy preparado y que tengo ganas. Durante la reunión, quedó claro que estaba dispuesto a volver a entrenar". Pero ¿no dijo Rubiales que le ofrecieron el cargo solo cuando Robert dijo que se iba? "Estoy aquí y estaré en la Eurocopa porque el director deportivo y el presidente de la RFEF deciden llamarme para ser seleccionador en la Eurocopa (...) Yo no he llamado a la Federación para ofrecerme", insistió Luis Enrique, para de este modo contradecir a Rubiales, que siempre ha dicho que Luis Enrique tenía la puerta abierta si quería volver, aunque fue él, junto a Molina, quien le llamó para que volviera.

La llamada del Arsenal...

Por cierto, Luis Enrique confirmó que "sí he recibido una llamada de un club extranjero". Ese equipo no fue otro que el Arsenal. Tal y como informamos en El Confidencial, el director de fútbol de los 'gunners' y ex del FC Barcelona, el catalán Raül Sanllehí, quiso ficharle tras la marcha de Arsène Wenger y, como quiera que su sustituto, Unai Emery, está tremendamente cuestionado, volvió a contactar con él. Por si había dudas, ahora se entiende su silencio con el Arsenal y que Emery no haya sido todavía destituido. Puestos a volver a un banquillo, mejor al que dejó en la Eurocopa Robert Moreno...

Después de la lección de discreción y respeto que todos los medios dieron con la enfermedad de la hija de Luis Enrique, la cual era conocida pero nadie desveló, ya es triste que la vuelta del asturiano al puesto que se vio obligado a dejar se haya visto envuelta en una enorme y lamentable polémica. Es lo que tiene que un personaje tóxico como Rubiales esté al frente de la RFEF. Un pirómano que, como comentaba al principio, provocó otro incendio donde 'solo' había una hoguera... de vanidades.

A mi bola
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
32 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios