El privilegio de tener a Rafa Nadal y la necedad de hacer populismo contra él

Nadal, harto de las críticas y las mentiras del alcalde de Manacor sobre su academia, saca la mano izquierda a pasear (con la que juega al tenis aunque es diestro) y le pone en su sitio

Foto: Rafa Nadal, en la presentación de su academia, instalada en Manacor. (EFE)
Rafa Nadal, en la presentación de su academia, instalada en Manacor. (EFE)

Igual me equivoco, pero dudo que en ningún otro país del mundo una figura tan emblemática como lo es la de Rafa Nadal en España se haya visto obligada a enviar una carta abierta a sus vecinos para expresar "sentimiento de dolor y decepción" ante las críticas recibidas a cuenta de su academia y también por un supuesto trato de favor en el amarre de su barco en el Club Náutico de Porto Cristo, si bien el tenista balear confiesa que lo que más le ha dolido es que el alcalde de Manacor le haya acusado de "vivir al margen del municipio".

Pero, bueno, esta es la cruda realidad de la España que tan bien describe Arturo Pérez-Reverte. "¿Es usted franquista?", le preguntaron en Twitter al académico, a lo que él respondió: "Puestos a hacernos confidencias, ¿es usted gilipollas?". Claro que lo mejor vino después, cuando otro tuitero le acusó de ser "tibio con el franquismo": "El franquismo acabó hace cuarenta años, criatura. Ahora sólo es un espantajo para entretener a simples como usted; algo que no se creen de verdad ni quienes lo reivindican ni quienes lo denuncian. El problema de España son los hijos de puta vivos, no los muertos. Y los tontos".

[Nadal, ese referente deportivo (y social) al que en su país tildan de "pijo" y "facha"]

Y a los tontos quería yo llegar, pues hay que serlo, y mucho, para dejarse llevar por ese populismo que se nutre de la máxima de Miguel de Unamuno: "Cuanto menos se lee, más daño hace lo poco que se lee". El año pasado el Gobierno de Baleares aprobó una enmienda legal, presentada por el PP y avalada por el PSOE, que permitía convertir el Centro Internacional de Tenis Rafael Nadal en un hotel y ahorrarse años de burocracia para recalificar suelo rústico, así como dinero, ya que quedó exento de pagar el 3% del impuesto municipal de obra. Además, evitó el informe de impacto ambiental.

Dicho esto, el trato de favor es evidente, pero esto es algo que el propio Nadal reconoce y agradece: "Me siento un privilegiado, ya que la mayoría parlamentaria consideró de manera democrática que este proyecto estratégico para Mallorca tendría mucha más fuerza si se realizaba mientras yo estaba en activo, ya que se multiplicaría la repercusión. Y siempre he estado agradecido por ello". Efectivamente, Rafa se siente privilegiado, del mismo modo que para Manacor es un privilegio que el mejor deportista de la historia de España y uno de los más grandes del mundo no solo naciera, sino que también resida allí.

Creo que no hace falta recordar la cantidad de deportistas —y no solo deportistas— españoles que situaron su residencia en paraísos fiscales como Suiza o Andorra. ¿Recuerdan la que le montaron a Marc Márquez cuando amagó con irse a vivir a Andorra, que está a unos pocos kilómetros de su Cervera (Lleida) natal? "Quiero dejar claro que pago y seguiré pagando mis impuestos en España", salió a decir públicamente y entre lágrimas el piloto catalán.

Ya es triste que el propio Nadal haya tenido que salir a recordar que "siempre he estado para lo que Manacor necesitase de mí", como cuando apoyó el proyecto del auditorio "de manera desinteresada y de corazón" o ayudó en las inundaciones de octubre de 2018. "Manacor y Porto Cristo lo son todo para mí: aquí vivo, entreno, tengo a mi familia, a mis amigos y es donde hago mi día a día", dice. Por no hablar de que podría haberse llevado su academia a varios lugares del mundo "en los que nos ofrecieron importantes beneficios y muchas facilidades, si bien siempre tuve claro que quería hacerla en mi casa, en Manacor".

Academia de Rafa Nadal en Manacor
Academia de Rafa Nadal en Manacor

El plumero de Mès Esquerra

¡A quién se le ocurre, Rafa! Dar trabajo a 300 personas, dar prioridad a adquirir productos y materiales de empresas locales, conceder becas a jóvenes promesas de Mallorca y ayudar a entidades deportivas y no deportivas locales. Pero, no, en lugar de agradecérselo o al menos estarse callado, es mejor acusarle, no solo del mencionado trato de favor, sino de no pagar el IBI o las tasas de basuras. "Estoy y estaré encantado de cumplir con todas estas obligaciones, porque es mi deber como ciudadano", puede leerle en la carta del tenista balear, mientras el alcalde de Manacor tuvo su momento de gloria en varias emisoras de radio a costa de hacer populismo contra Nadal y quedó retratado como el necio, aldeano totalitario y demagogo que es: "Por estar en Manacor no quiere decir que deba tener más derechos que el resto".

"Quizá haya personas a las que no les gusta la manera con la que he llevado el nombre de Manacor por todo el mundo", comenta Rafa, y es ahí donde puede radicar el problema, al menos con dirigentes de partidos políticos como Mès-Esquerra. "Qué asco da Rafa Nadal y todo lo que hay en torno a él. Falsa humildad para camuflar la vida cómoda de un pijazo facha de yate y cara bonita". Sirvan estos ejemplos de lo que pudo leerse en las redes sociales horas después de que el tenista español ganara su décimo Roland Garros para entender por dónde pueden venir los tiros. Cuánta envidia, cuánta mediocridad, cuánta necedad.

Hay que ser muy tonto para no entender —o algo mucho peor en caso de no querer hacerlo— que gestionar bien no es dar a todos lo mismo, sino a cada uno lo que se merece. Y parece evidente que Rafa Nadal se merece mucho. No solo por sus triunfos deportivos, sino por lo que transmite: humildad en la victoria, respeto en la derrota, afán de superación, capacidad de sacrificio, compromiso con el país al que tan bien representa y con su ciudad al instalar allí su academia. Pero, claro, para terminar como empecé, qué mejor que volver a recurrir a Pérez-Reverte: "Se nace gilipollas, pero con esfuerzo y aplicación se va a más. Cuando se celebre el Día del Orgullo Gilipollas no vamos a caber todos en la calle". Pues eso...

A mi bola
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