Jaume Roures está a punto de comprobar que, sin hinchas, no hay fútbol

El regreso de LaLiga sin público en las gradas recuerda cuando distintas aficiones las dejaron vacías en protesta por los horarios. Toda una paradoja que Mediapro intente ahora suplir su ausencia

Foto: Jaume Roures, presidente del grupo audiovisual Mediapro. (EFE)
Jaume Roures, presidente del grupo audiovisual Mediapro. (EFE)

La pregunta parece recurrente, al menos para quienes ya tengan una edad y hayan conocido lo que era el fútbol antes de vender su alma a la televisión. ¿Por qué hace unos años la mayor parte de una jornada de Liga se disputaba los domingos a las 5 de la tarde y ahora cada partido tiene su propio horario, ya sea el viernes, el sábado, el domingo o el lunes, y nunca dos al mismo tiempo? La respuesta es sencilla: por la llamada cuota de pantalla, es decir, el 'share' o porcentaje de hogares o espectadores que están viendo un programa con respecto al total que tiene encendido su televisor durante la emisión.

Con un horario diferente para cada encuentro se persigue que todos los aficionados al fútbol estén esas dos horas pendientes exclusivamente de él, de ahí que lo mismo LaLiga se juegue a las 12:00 que a las 13:00 o las 14:00, y, si estás comiendo, pues que te aproveche. Y no solo para seguir el partido por la televisión, para quienes puedan pagar para verlo, claro está, sino a través de la radio o de internet. Además, de este modo, no solo los clubes, sino también LaLiga, que es la que tiene y vende los derechos de manera centralizada, logran más impactos publicitarios para sus patrocinadores.

[Xabi Prieto, con su bocata en la grada, pero sin poder llevar a sus hijos al fútbol]

Lo que se busca con la llamada dispersión de horarios y el hecho de que cada partido tenga el suyo propio es que el 100% de la atención de los focos estén sobre él. ¿Y cómo se decide qué equipos juegan a las doce de la mañana del domingo y cuáles a las seis de la tarde del sábado o a las diez de la noche del viernes o del lunes? Pues aquí es donde entran en juego la venta y la explotación de los derechos internacionales, aunque ello vaya en contra de los derechos de los abonados, a quienes con días y horarios intempestivos se les complica e incomoda su asistencia a los campos, algo para lo que encima ya han pagado.

"El 25% del Atlético de Madrid es chino, de ahí que sea importante que sus partidos los vean en China". Así le respondió Javier Tebas a Simeone cuando el técnico argentino criticó el horario de un partido de su equipo. A diferencia de su homólogo de la Federación Española de Fútbol (RFEF), que se opone a que haya fútbol los lunes solo porque quiere más dinero, el presidente de LaLiga al menos nunca lo ha ocultado: "El equilibrio entre la televisión de pago y el negocio digital es fundamental para unir audiencias y negocio". Y así, con el único objetivo de ganar audiencia y dinero, es como apareció el ya famoso 'mono de los horarios' que tantos quebraderos de cabeza les da a los aficionados.

"Que el fútbol vuelva en julio o agosto, aunque sea sin público, permitirá un respiro para todos", confesó hace unos días Jaume Roures, el presidente de Mediapro a quien su alianza estratégica con LaLiga —además de la personal con Tebas— le ha convertido en los últimos tiempos en protagonista principal del fútbol español, precisamente por el dinero que mueven los derechos audiovisuales y su influencia a la hora de manejar el calendario y los horarios. "El intento de acabar la temporada tiene una parte que ver con el tema deportivo y otra con el económico, para que esas pérdidas no se multipliquen por la televisión", explica el empresario catalán.

Protesta de la Grada Aitor Zabaleta por los horarios de LaLiga
Protesta de la Grada Aitor Zabaleta por los horarios de LaLiga

La paradoja de las gradas vacías

Después de haberse convertido junto a Tebas en el enemigo público de unas aficiones que precisamente en numerosas ocasiones les han mostrado su rechazo dejando las gradas vacías hasta el minuto 12 del partido, resulta paradójico escuchar a Roures hablar de que "intentaremos colmar un vacío que es casi imposible de lograr, que es el apoyo vital que juega el aficionado en el campo". Desgraciadamente, y aunque sea por culpa de la pandemia del coronavirus, el fútbol real se va a parecer al fútbol virtual. Vamos, que el orden de los factores se verá alterado, con tal de no alterar el producto... y el negocio.

Claro que las propuestas de Mediapro para compensar la ausencia de hinchas en las gradas de los campos de Primera y de Segunda son como lo del remedio y la enfermedad. "Lo que haremos es recuperar ese ambiente que se generaba en cada uno de los terrenos de juego, que hemos ido grabando todos estos años, y reproducirlo. Será el ambiente real en cada uno de los estadios y ayudará a tener una interacción más emocional con los partidos", explica Roures. Lo dicho, cada vez más parecido al fútbol de la PlayStation...

"No hay nada más vacío que un estadio vacío, ni nada menos mudo que las gradas sin nadie", escribió Eduardo Galeano. Y esto es lo que ahora vamos a poder comprobar. Tal y como estamos viendo en la Busdesliga, el fútbol sin público no es lo mismo, por más que el presidente de Mediapro se esfuerce en anunciar que "vamos a cambiar las retransmisiones para evitar mostrar mucho vacío y concentrarnos más en el juego. Digitalizaremos las tribunas para que no se vea cemento y trabaremos mucho el audio porque los gritos en un estadio vacío resuenan mucho más y, digamos, no acompañan al espectáculo".

Pero no, los aficionados son insustituibles, de ahí lo injusto que se ha sido con ellos durante los últimos años. Roures y el 'mono de los horarios' van a probar su medicina. Porque son ellos, los hinchas, y no los millones de espectadores que lo ven por televisión, quienes realmente mantienen viva la pasión por el fútbol, además de dar colorido y sentido a los partidos. No olvidemos que LaLiga fue la primera en exigir a los clubes que llenaran la grada que está en el tiro de cámara para no deslucir el espectáculo televisivo. Toda una paradoja, ¿verdad?

Por cierto, resulta entrañable que Mediapro haya alcanzado un acuerdo con LaLiga para, según informó el grupo audiovisual catalán, "ofrecer de manera gratuita los partidos de Primera y Segunda que restan de la temporada 2019-20 en todas las residencias de la tercera edad de España que lo deseen". "Es un colectivo muy castigado y obligado a estar más confinado que el resto", comentó al respecto Roures. Lástima que para miles de esos mayores, a quienes tanto debemos y tan poco les hemos dado, sea demasiado tarde. La vida sigue, pero, como el fútbol sin público, para sus familias ya nada será igual.

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