Guardiola, el técnico más exitoso, ficha a su vilipendiado maestro: ríanse ahora de Lillo

Muchos no se lo creerán incluso cuando el propio Guardiola lo diga, pero no lleva a Juanma al City solo para que le ayude, sino para seguir aprendiendo del entrenador al que debe mucho de lo que es

Foto: Juanma Lillo y Pep Guardiola cuando se enfrentaron en LaLiga, con Almería y Barça, respectivamente. (EFE)
Juanma Lillo y Pep Guardiola cuando se enfrentaron en LaLiga, con Almería y Barça, respectivamente. (EFE)

"Resulta curiosa la cantidad de adeptos que de repente tiene un entrenador cuando se le asocia con el éxito. Nadie hablaba de él, sabiendo todos que es el mejor, porque no prestigiaba. Ya podéis decir lo que pensáis en libertad". Sirva este reivindicativo mensaje de Óscar Cano, uno de los discípulos más incondicionales de Juanma Lillo, para intentar explicar lo que supone que Pep Guardiola, el entrenador más prestigioso y exitoso de la actualidad con 29 títulos, haya reclutado para el todopoderoso Manchester City a un técnico con falsa fama de fracasado y tantas veces vilipendiado. Y es que, incluso cuando lo diga el propio Pep, pocos le creerán. El catalán sabe que Juanma no llega solo para ayudarle, sino para seguir aprendiendo del entrenador al que le debe mucho de lo que ha sido y es.

Si hay alguien que conoce la génesis de Guardiola como entrenador ese es Lillo (Tolosa, 1965), quien vivió en primera persona el tránsito del césped a la pizarra del ahora técnico del Manchester City, el club de la Premier donde ambos se van a reencontrar y, por fin, van a compartir lo que tanto les une: el banquillo. Ante la imposibilidad de regresar a China por la pandemia del coronavirus, el tolosarra negoció la salida de su actual club, Qingdao Huanghai, al que la temporada pasada ascendió a la Superliga del gigante asiático y con el que renovó hasta 2021.

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Tras la marcha el pasado mes de diciembre de Mikel Arteta al Arsenal, Guardiola buscaba un sustituto para el donostiarra. Sondeó a Kompany, ex capitán y once temporadas jugador del Manchester City, pero el belga prefirió mantenerse en activo en el Anderlecht. También se habló de Xabi Alonso, a quien Pep tuvo ocasión de entrenar en el Bayern, pero, con la discreción y la elegancia que le caracterizan, el también tolosarra se limitó a comentar que "ahora estoy donde quiero estar", en referencia al segundo equipo de la Real Sociedad, al que llegó el verano pasado.

Sin embargo, ante la imposibilidad de Lillo de volver a China, Pep vio la oportunidad perfecta para llamarle y convencerle. Es verdad que pudo haberlo hecho mucho antes, pero quizás pensó que era ahora o nunca. Txiki Begiristain, director deportivo del club inglés, se encargó del resto, que tampoco era fácil dadas las circunstancias. Primero, que Juanma negociara con los chinos. Después, que pudiera viajar sin problemas al Reino Unido. Con todo arreglado, el City le puso un avión para que este domingo le llevara de Madrid a Manchester y pudiera empezar a preparar junto a Guardiola el regreso de la Premier del próximo miércoles 17, casualmente ante el Arsenal de Arteta, y a la espera también de recibir al Real Madrid en Champions.

Pep Guardiola y Juanma Lillo, cuando coincidieron en el Dorados de Sinaloa mexicano.
Pep Guardiola y Juanma Lillo, cuando coincidieron en el Dorados de Sinaloa mexicano.

Oviedo, 1996, el inicio de todo

Está contado, pero no está de más recordarlo. La relación de Juanma con Pep se gestó en la temporada 1996-97, cuando el FC Barcelona jugó el primer partido de Liga contra el Oviedo en el Tartiere. Lillo, técnico entonces del equipo asturiano, siempre recuerda que "nuestro delegado vino a buscarme al vestuario para decirme que Guardiola me quería saludar. Pep me felicitó por el comportamiento de mi equipo, me dijo que también le había gustado la UD Salamanca y me pidió si podíamos estar en contacto".

Casi 24 años después, el tolosarra va a trabajar, ahora de entrenador a entrenador, al lado de Pep, de quien no hace falta que nadie le diga que "es muy obsesivo y necesita tener todo bajo control, algo que provoca que al que está a su lado le obliga a dejarse el alma como él hace día a día. Es una persona que absorbe de todos lados, muy poroso, que basa su relación en lo que le puede ayudar a ser mejor. Tiene una inteligencia natural que le permite ser líder de los grupos. Es una mezcla de todo, pues tampoco el liderazgo es algo que se aprenda".

Como suele decir Lillo, "lo nuestro fue como una hermandad de ideas, aunque también hubo una química que creció y creció. Sí, me considero una referencia para Pep, aunque cuando uno interactúa con otra persona no sabe qué es de uno y qué del otro. El que se ha encargado de manifestarlo es él, que siempre me ha considerado públicamente una referencia junto a Johan Cruyff". Prueba de esa confianza es que Juanma iba a ser entrenador del Barça cuando Guardiola iba de director deportivo en la candidatura de Lluís Bassat a la presidencia del club catalán.

Pep todavía estaba en activo, en el Brescia italiano, y Lillo estuvo unas semanas con él preparándolo todo. Hablamos de marzo de 2002, justo después de que el catalán cumpliera cuatro meses de suspensión por un falso positivo, pues logró demostrar su inocencia. "Entonces aún no tenía título y seguía siendo jugador, pero su amor al Barça y cómo quería que fuera su Barça ya lo tenía claro. En ese momento lo concebía desde la dirección deportiva y con alguien de entrenador que pudiera trasladarlo. Lo que entonces hablamos se puede acercar a lo que fue el Barça de Pep". Ya saben, 14 títulos en tan solo cuatro temporadas, seis de ellos en la primera, y con un juego difícil de igualar y no digamos ya de superar.

Juanma Lillo junto a Jorge Sampaoli (Cordon Press)
Juanma Lillo junto a Jorge Sampaoli (Cordon Press)

Su única experiencia juntos, en México

En otro de esos giros extraños que da la vida, y en vista de que los socios del Barça prefirieron a Joan Laporta, precisamente el presidente que más tarde ficharía a Guardiola como entrenador, Pep decidió irse a jugar a México, donde el técnico guipuzcoano entrenaba a los Dorados. "Él ya había dicho públicamente que quería que yo le entrenara, y a mí también me entusiasmaba esa posibilidad. Surgió y los dos cumplimos ese sueño a la vez". Por si aún le quedaba alguna duda, fue en Sinaloa donde Juanma confirmó que su pupilo no era un futbolista que quería ser entrenador, sino que ya como futbolista llevaba un entrenador dentro. "Nada más acabar los entrenamientos, antes de ducharse, Pep apuntaba todo lo que había dicho y hecho Lillo", contó El Loco Abreu, su vecino de taquilla en el equipo mexicano.

Más tarde, cuando Guardiola se estrenó como técnico al frente del Barça Atlètic, Juanma volvió a tener mucha relación y de una gran intensidad futbolística. Le fue a ver a Salamanca para hablar de la pretemporada, planificar los entrenamientos. Y así, su salto al primer equipo no tardó en llegar. "Fue una decisión acertadísima. Yo lo decía en todas las entrevistas en las que me preguntaban por el Pep entrenador. Emplazaba a su labor en el Barça Atlètic, donde hizo un trabajo excepcional. No creo que le haya hecho falta ganar lo que ha ganado para demostrarse cosas a sí mismo y a quienes estamos cerca de él". Lo que vino después, es de sobra conocido.

Pep Guardiola, junto a su numeroso staff técnico, tras ganar la FA Community Shield ganada al Liverpool en Wembley. (REUTERS)
Pep Guardiola, junto a su numeroso staff técnico, tras ganar la FA Community Shield ganada al Liverpool en Wembley. (REUTERS)

Un entorno conocido para Juanma

Junto a nueve equipos españoles, a saber UD Salamanca, Oviedo, Tenerife, Zaragoza, Real Sociedad, Ciudad de Murcia, Terrassa, Almería y Sevilla, donde formó dupla con Sampaoli, Lillo ha entrenado ya en México, Colombia, Japón y China, además de una breve experiencia como asistente en la selección de Chile. De este modo, Inglaterra es su sexta experiencia internacional. De momento, su inseparable segundo no va con él. Aunque intensas, son pocas las semanas que quedan para terminar estas atípicas Premier League, FA Cup y Champions, y en el City Juanma se va a encontrar como en casa.

Además de su inseparable Manel Estiarte, en el equipo de Guardiola hay dos catalanes más como son Rodolfo Borrell, el primer entrenador que tuvo Messi en el Barça y a quien Rafa Benítez se llevó al Liverpool en 2009, y Carles Planchart, analista de rendimiento que lleva con Pep desde 2007. Junto a ellos están otros dos técnicos españoles como Lorenzo Buenaventura, el preparador físico que se unió a Pep en 2008 y ha estado junto a él en el Barça, en el Bayern y ahora en el City, y Xabier Manzisidor, quien llegó al equipo inglés en 2013 para ser entrenador de porteros con Pellegrini, con quien anteriormente estuvo en el Málaga y el Real Madrid, y siguió cuando Guardiola se hizo cargo de los citizens. Con este último Juanma tuvo ocasión de trabajar en la Real Sociedad.

A todos ellos se une el mencionado Txiki Begiristain, además de otro ex del Barça como Ferran Soriano, CEO del club inglés. Completa el 'Pep team' el veterano asistente Brian Kidd, que llegó al cargo con Mancini y se ha mantenido junto a Pellegrini y Guardiola, pues no en vano ejerce de pegamento con la cultura y los entresijos del fútbol británico. Su aprendizaje al lado de Sir Alex Ferguson en el United le ha hecho imprescindible en el City.

Cuando Lillo estaba entrenando a la Real, Pep se planteó la opción de llevarlo con él al Barça. Ya entonces, y hablamos de hace más de una década, Juanma reconoció que "siempre hemos querido trabajar juntos, incluso con la secuencia invertida". Pues bien, el momento de invertir esa secuencia ha llegado. Sirva el comentario de un periodista colombiano para comprobar lo que pasa cuando el entrenador más prestigioso ficha a su vilipendiado maestro. "Si Lillo hubiera estado en el puesto de Guardiola, con los jugadores que tuvo Guardiola, hubiera ganado lo de Guardiola y más. Es que el maestro de Guardiola fue Lillo, y no es una broma". Claro que no es una broma, y el primero que siempre lo ha dicho en serio ha sido el propio Pep, quien por fin ha dado el paso. Nunca es tarde si la dupla es buena...

A mi bola
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