El Barça se pega un tiro en el pie: echar a Bartomeu para tener que vender a Ansu Fati

De consumarse la moción de censura contra la actual junta directiva, sería la entrante la que tendría que hacerse cargo de la deuda y algún precandidato ya piensa en vender patrimonio

Foto: Ansu Fati celebra su segundo al Villarreal en el Camp Nou. (REUTERS)
Ansu Fati celebra su segundo al Villarreal en el Camp Nou. (REUTERS)

Dos semanas después de que los promotores de la moción de censura contra el presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, presentaran un total de 20.687 firmas, este sábado se habían validado ya 11.503, por lo que solo faltan 5.018 para lograr su objetivo. Como quiera que hasta ahora solo el 4,8% han sido anuladas, de seguir esta proporción el referéndum será una realidad. Lo que sí parece claro es que, paradójicamente, echar a Bartomeu acabará siendo como pegarse un tiro en el pie para la junta directiva que sustituya a la del actual presidente y, por extensión, para el propio Barça.

Cabe recordar que para forzar la dimisión de la directiva, los apoyos en contra tendrían que ser del 66% del total de participantes, y siempre que estos superen el 10% del censo. Después de que sus asesores hicieran ver a Bartomeu que, sin público en los partidos del Camp Nou y con las restricciones del Covid-19, lograr un mínimo de 16.521 firmas era una quimera, ahora nadie se atreve a pronosticar qué puede pasar en una votación que se antoja segura, pero que en caso de llevarse por delante al presidente y su junta tendrá unas consecuencias desastrosas para el Barça.

"Ahora nadie quiere dimitir ni piensa en ello. El club no para y tenemos mucho trabajo antes de que se cierre el mercado el 5 de octubre". Esto dijo Bartomeu el pasado 19 de septiembre. Sin embargo, viendo la nueva situación, el presidente azulgrana ya se está planteando abandonar el cargo. Las firmas se acabarán de validar el 9 de octubre y, en principio, el 13 o incluso el 12 se sabrá si la directiva dimite en bloque, por lo que sería una junta gestora liderada por el presidente de la comisión económica, Carles Tusquets, quien dirigiría el club hasta la celebración de nuevas elecciones. La otra opción es que solo dimite Bartomeu y que el vicepresidente Jordi Cardoner tome el mando para intentar parar el golpe.

En cualquier caso esos comicios tendrían que convocarse tres meses después de que se produjera la renuncia, es decir, durante la segunda quincena de enero de 2021, tan solo dos meses antes de lo que está previsto. La junta directiva entrante perdería prácticamente uno de los seis años de mandato, pues el primero empezaría contar de manera retroactiva desde el pasado 1 de julio, y los nuevos directivos, además de avalar el 15% de un presupuesto que rondará los 800 millones de euros, asumir las pérdidas de la Junta directiva saliente. Según el ejercicio económico ya auditado, estas se cifran en cerca de cien millones.

Jordi Farré (c), precandidato, impulsor y responsable de la moción de censura contra el presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu. (EFE)
Jordi Farré (c), precandidato, impulsor y responsable de la moción de censura contra el presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu. (EFE)

Otra paradoja de lo que puede acabar provocando la moción de censura contra Bartomeu es que su junta se iría sin riesgo de una demanda de responsabilidad. Los estatutos del Barça, indican que si una directiva da pérdidas durante dos mandatos consecutivos está obligada a dimitir, lo cual no es el caso de la de Bartomeu, quien además tiene una bolsa de 200 millones fruto de los dos ejercicios anteriores para poder hacer frente a ellas una vez que convoque elecciones y él se marche.

Los estatutos del club lo dejan claro

Como se recoge en el Artículo 67 de los estatutos del FC Barcelona sobre el equilibrio patrimonial, "la Junta Directiva está obligada al mantenimiento del patrimonio neto del Club y, con esta finalidad, debe hacer los mejores esfuerzos para llevar a cabo una gestión que se refleje en la formulación de las cuentas anuales auditadas sin excepciones, con un resultado positivo después de impuestos. En el supuesto de que, a pesar de esta regla, la liquidación de un ejercicio económico con pérdidas apruebe por la Asamblea General, la Junta Directiva debe compensar el importe de las pérdidas con el resultado de la gestión de los dos ejercicios posteriores".

Del mismo modo, se deja claro que la Junta Directiva debe hacer los mejores esfuerzos para llevar una gestión con un endeudamiento neto que no supere la cantidad resultante de multiplicar por dos el EBITDA (Beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones). A pesar esta regla, si el ratio de endeudamiento llega a ser superior como resultado de una liquidación de ejercicio económico aprobada por la Asamblea General, la Junta Directiva tiene la obligación de restablecer el equilibrio patrimonial en los dos ejercicios siguientes, alcanzando la ratio de endeudamiento mencionada. A esto es a lo que se sujetaría Bartomeu.

Dicho todo esto, sorprende que uno de los precandidatos que ha apoyado la moción de censura contra el todavía presidente no fuera consciente de lo que supone echar a Bartomeu dos meses antes de que se vaya, y aún más que considere que la solución para cubrir las pérdidas que tendría que asumir el presidente entrante será vender patrimonio. Sobre todo porque esto en las circunstancias actuales del Barça no es tan sencillo. Salvo, claro está, que el precandidato en cuestión se plantee vender el Camp Nou o sacar al mercado a Ansu Fati, la nueva joya del fútbol español valorada en 400 millones de euros al tener ya dorsal del primer equipo y tras una renovación que, visto lo visto, será la primera de muchas con el Barça, mientras el sustituto de Bartomeu no lo traspase...

A mi bola
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