Irene Lozano y su manual de resistencia para seguir al frente del deporte español
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Kike Marín

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Irene Lozano y su manual de resistencia para seguir al frente del deporte español

La presidenta del CSD, encargada de dar forma al libro de Pedro Sánchez, no se amilana ante las presiones y sigue adelante con su proyecto de profesionalizar el fútbol femenino

Foto: La presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, en la Comisión de Cultura y Deporte del Congreso de los Diputados. (EFE)
La presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, en la Comisión de Cultura y Deporte del Congreso de los Diputados. (EFE)

"Este libro es fruto de largas horas de conversación con Irene Lozano, escritora, pensadora, política y amiga. Ella les dio forma literaria a las grabaciones, prestándome una ayuda decisiva". Así describe Pedro Sánchez el papel que desempeñó la actual secretaria de Estado para el Deporte en su 'Manual de resistencia'. La relación de Sánchez con Lozano se remonta a cuando el ahora presidente del Gobierno la escogió para formar parte de su candidatura por Madrid en las elecciones generales de 2015, una decisión que despertó un enorme revuelo en el PSOE por las declaraciones que Irene hizo contra los socialistas durante su etapa en UPyD.

Sirva esta breve introducción para dejar claro que la presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD) tiene hilo directo con Moncloa. Tanto o más como aquel o aquellos que llevan meses moviéndole la silla. Después de algunos desatinos, la mayoría quizás fruto del desconocimiento o la falta de experiencia en un cargo más complejo de lo que desde fuera puede parecer, Irene Lozano parece dispuesta a liderar el deporte español con la decisión que posiblemente le faltó a su antecesora, María José Rienda. Sirva como referencia la diferente manera de plantar cara a alguien que, ya sea por falta de respeto, educación o ambas, les levanta la voz.

Foto: La presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, con la camiseta de Iniesta. (EFE) Opinión

Según informó 'El Transistor' de Onda Cero, el pasado lunes la presidenta del CSD mantuvo una reunión en su despacho con el presidente de la RFEF en la que no solo hubo mucha tensión, sino también muy malos modos. La versión que se da desde la Ciudad del Fútbol de Las Rozas es que Luis Rubiales quiso poner firme a la secretaria de Estado para el Deporte, mientras que la del CSD es bien diferente. Aseguran que el exfutbolista llegó a amenazar verbalmente a Irene Lozano y que esta, lejos de amilanarse, incluso amagó con el clásico recurso de llamar a seguridad. Difícil de creer, sí, pero aseguran que tan cierto como feo.

Como ya sucedió con María José Rienda, y así se lo confirmaron a El Confidencial fuentes de su entorno, a Rubiales le gusta fardar de su amistad con el presidente del Gobierno y, según la mencionada información de Onda Cero, ahora estaría recurriendo a ella para que Lozano salga del CSD. Por su parte, cabe recordar que a la secretaria de Estado para el Deporte le molestó que el pasado verano el presidente de la RFEF, de la mano de su homólogo y amigo (?) del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, le puenteara y ambos acudieran al ministro del gremio, José Manuel Rodríguez Uribes, para sacar adelante un protocolo contra el Covid-19 único para todo el deporte.

placeholder La Secretaria de Estado para el Deporte, Irene Lozano, durante la reunión con los clubes de fútbol femenino. (EFE)
La Secretaria de Estado para el Deporte, Irene Lozano, durante la reunión con los clubes de fútbol femenino. (EFE)

Giro radical en la relación

Desde entonces la relación entre Lozano y Rubiales pegó un giro radical que llevó, por ejemplo, a que el CSD impusiera que haya partidos de Primera y Segunda todos los viernes y un máximo de 20 lunes por temporada. Con buen criterio, y no los puramente crematísticos del presidente de la RFEF, la rectora del deporte español quiere proteger la franja matinal de los sábados y de los domingos para el fútbol femenino, el fútbol no profesional en general y el resto de deportes. Una contundente decisión que coincide con los deseos de LaLiga, hoy por hoy el gran mecenas del deporte nacional, incluido el fútbol no profesional.

Pero hay más. Otro punto de discordia, y que precisamente pudo provocar la acalorada discusión del pasado lunes de la que informó Onda Cero, es la profesionalización del fútbol femenino "El Gobierno tiene el compromiso de profesionalizar la liga de fútbol femenino para la temporada próxima". Así de tajante se mostró el pasado mes de septiembre Irene Lozano, quien esta semana ha dado los primeros pasos y dejar en evidencia al presidente de la RFEF, el mismo que dijo que "la que tiene que tirar del fútbol femenino es la Federación", aunque desde entonces no ha hecho sino ponerle palos en las ruedas.

Foto: Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, antes de una rueda de prensa. (Reuters)

Así, el martes Lozano se reunió con todos los clubes de la Primera Iberdrola para abordar el asunto de la profesionalización. "Es una enorme satisfacción haber contado con el apoyo, la confianza y la ilusión de todos los clubes que han percibido que el proyecto va en serio y que la profesionalización de la Liga de fútbol femenino será una realidad la próxima temporada", aseguró la presidenta del CSD, que agradeció "la confianza de los clubes al acordar que el foro de conversación es este y es el CSD quién lidera el proyecto". "Las competencias legales para profesionalizar una Liga están en la Comisión Directiva del CSD y esta ha sido una reunión constructiva, positiva y con mucha gente que viene a sumar y con una dosis de confianza muy alta entre todos los intervinientes", añadió.

En este sentido no podemos olvidar la carta firmada por el secretario general de la RFEF, el siniestro Andreu Camps, en la que se permitió amenazar al Gobierno con "gravísimas consecuencias" si el CSD se reunía con los clubes de fútbol femenino, precisamente lo que Irene Lozano ha hecho esta semana, un día antes de recibir también a las capitanas de todos los equipos. Ahora le faltan los sindicatos y, porque tampoco tiene más remedio, la propia RFEF, aunque dejando claro quién manda.

Normal que la secretaria de Estado para el Deporte no tuviera ningún problema en cuestionar delante de las futbolistas la pasividad federativa y de ahí que ella haya tomado la iniciativa de la mano del fútbol profesional, el único que hoy por hoy le puede ayudar a que el femenino también lo sea. Por más que a Rubiales le lleven los demonios y ella tenga que hacer uso de su manual de resistencia para seguir al frente del deporte español.

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