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Carolina Marín, una dictadora en un deporte que aspira a la igualdad
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Carolina Marín, una dictadora en un deporte que aspira a la igualdad

Ha iniciado el año en el que con la disputa de Juegos y Mundial puede convertirse en la mejor jugadora de bádminton de la historia con un triunfo que ratifica su relevancia social

Foto: Carolina Marín, en el reciente Yonex Open de Tailandia (EFE)
Carolina Marín, en el reciente Yonex Open de Tailandia (EFE)

Después del fútbol (865), el baloncesto (652), el motor (519) y el tenis (515), el bádminton es, con 497 millones, el quinto deporte con más aficionados o seguidores en el mundo que, según un estudio, dicen estar "muy interesados" en él. El siguiente, pero muy lejos ya, es el golf, con 253. La mayor parte de esos casi 500 millones de forofos del bádminton se concentran en Asia, donde también el número de practicantes es mayoritario.

Y es aquí precisamente donde radica el gran mérito de Carolina Marín, la española que, además de tres Mundiales y un oro olímpico, se ha propuesto convertirse en la mejor jugadora de la historia de este deporte, en el que su caso era como encontrar una aguja en un pajar. Sus hazañas están más que contadas, pero sabido es aquello de que si llegar es difícil, más aún lo es mantenerse, algo que la andaluza ha logrado, a pesar incluso de sufrir ahora hace justo dos años una grave lesión de rodilla.

Foto: Rafa Nadal y Carolina Marín. Opinión

Hagan la prueba. Pregunten a quien quieran por el primer nombre que se le viene a la cabeza cuando hablamos del fútbol español: ¿Iniesta? ¿Casillas? O del baloncesto: ¿Pau Gasol? No digamos ya del tenis: ¿Rafa Nadal? O de las diferentes modalidades de los deportes de motor: ¿Fernando Alonso? ¿Marc Márquez? ¿Carlos Sainz? Sin embargo, pregunten por bádminton y a buen seguro que en este caso la respuesta será Carolina Marín, quien mantiene su dictadura en un deporte que en España tiene nombre de mujer y, a diferencia de otros, la lucha por la igualdad está más que ganada. De hecho, lo suyo es una auténtica dictadura.

Este domingo, la onubense se reencontró con la victoria en el Yonex Open de Tailandia, donde recuperó toda su esencia. Ello le valió para derrotar, por no decir vapulear, a la actual número uno del mundo, la taiwanesa Tai Tzu Ying, que jugó con unos leves problemas estomacales. Por primera vez en su carrera, Carolina no cedió un solo set en un Super 1.000 y ganó 21-9 y 21-16 a una rival con la que no pudo en las semifinales del All England, en marzo de 2020, justo antes de tener que regresar a Huelva y confinarse por la pandemia del Covid-19 que se llevó por delante los Juegos de Tokio, en su caso algo positivo pues iba muy justa de tiempo.

Curiosamente, su victoria en Tailandia no solo tuvo una gran repercusión mediática en España, sino que incluso recibió felicitaciones vía redes sociales de numerosos políticos, empezando por la del presidente del Gobierno, pero también del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, la secretaria general del PSOE andaluz o la presidenta de Ciudadanos. Quizás un poco desproporcionado teniendo en cuenta los grandes y numerosos éxitos que ha logrado ya Marín, aunque un claro indicativo del referente social que es. El punto de prudencia lo pone el hecho de que en Bangkok no están las jugadoras japonesas y chinas, sus principales rivales a batir.

Como era de esperar, Carolina dedicó la victoria a su padre, fallecido el pasado mes de julio. “Te quiero, papi”, dijo mirando a la cámara y con la cara de satisfacción de quien sabe, y así lo confiesa, que "este torneo es una gran recompensa. La determinación que he demostrado en la pista me va a ayudar mucho. La parte mental y física demuestran que me estoy encontrando muy bien y he visto muchas mejoras en el juego después de todo lo que hemos estado preparando".

"Este triunfo es fruto del trabajo de una altísima calidad que ha venido realizando en las tres o cuatro últimas semanas", destacó desde Madrid su entrenador, Fernando Rivas, pues a Tailandia ha viajado su segundo, Anders Thomsen. "Me gustaría destacar el nivel de concentración de Caro en el plan de juego y en particular la determinación y el lenguaje corporal que mostró durante todo el torneo", añadió el granadino. Según Rivas, "esas son las claves para que todo el comportamiento técnico-táctico pueda emerger. Esa confianza es la base de que todo pueda salir adelante y en situaciones complicadas podamos volver al plan de juego y lograr una estabilidad emocional".

placeholder Carolina Marín, tras ganar el Yonex Open de Tailandia. (EFE)
Carolina Marín, tras ganar el Yonex Open de Tailandia. (EFE)

El debut de Kike Peñalver

Además de Carolina Marín, en Bangkok el bádminton español pudo celebrar la participación por primera en un World Tour Super 1.000 de Kike Peñalver, quien este martes repitió en el Toyota Open de Tailandia. El toledano, compañero de entrenamientos de Carolina en el CAR de Madrid y que precisamente ha viajado hasta el país asiático como parte de su equipo, entró a última hora en el cuadro final por las bajas de varios participantes. Peñalver viene de proclamarse subcampeón de España tras caer en la final que le enfrentó al imbatible Pablo Abián, así como de rozar la clasificación para el Europeo por equipos en Caldas de Rainha (Portugal), donde Marín no pudo acompañar a su equipo.

Equipo, esa es la palabra que Fernando Rivas quiso destacar tras la reunión por videoconferencia con todas las personas que rodean a su pupila. Desde el mencionado Anders Thomsen al seleccionador nacional, Ernesto García, pasando por su preparador físico, Guillermo Sánchez, la psicóloga María Martínez y el fisio Carlos de Santos. Si difícil fue el camino al oro de Río, más aún lo será el que lleva al de Tokio, de ahí que Carolina Marín necesitará superarse a sí misma, algo que ha demostrado que es capaz de hacer cuando recupera su esencia en la pista y se entrega en los entrenamientos como solo ella puede y sabe hacer.

Tras el Yonex Open de Tailandia, la burbuja con la élite del bádminton mundial continúa en Bangkok, donde este miércoles la española disputa el segundo Super 1.000 del año, el Toyota Open de Tailandia, y concluirá en la última semana de enero con las BWF World Tour Finals, también en la capital tailandesa y que no pudieron disputarse en 2020. La verdad es que 2021 no ha podido empezar mejor para Carolina, quien, con permiso de la pandemia, tiene por delante un año apasionante, con los Juegos de Tokio y el Mundial que se disputará en Huelva, su casa. Casi nada.

Después del fútbol (865), el baloncesto (652), el motor (519) y el tenis (515), el bádminton es, con 497 millones, el quinto deporte con más aficionados o seguidores en el mundo que, según un estudio, dicen estar "muy interesados" en él. El siguiente, pero muy lejos ya, es el golf, con 253. La mayor parte de esos casi 500 millones de forofos del bádminton se concentran en Asia, donde también el número de practicantes es mayoritario.

Carolina Marín Huelva Rafa Nadal Fernando Rivas