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La oscura maniobra de Rubiales con un sindicato para que las futbolistas boicoteen su propia Liga
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Kike Marín

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La oscura maniobra de Rubiales con un sindicato para que las futbolistas boicoteen su propia Liga

Mientras Franco debe decidir qué sorteo de la competición de fútbol profesional femenina autoriza, el presidente de la RFEF y la presidenta de FutPro se alían para ir contra la LPFF

Foto: Rubiales, con las capitanas de la Selección y Amanda Gutiérrez. (RFEF)
Rubiales, con las capitanas de la Selección y Amanda Gutiérrez. (RFEF)

Confirmando el tópico, las palabras se las lleva el viento y, si provienen de un político, mucho más: "Hoy hacemos historia y saldamos una deuda: la liga femenina de fútbol profesional es ya una realidad". Sirva esta frase lapidaria del presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), con motivo de la aprobación de los estatutos que dieron luz verde a la nueva Liga Profesional de Fútbol Femenino (LPFF), para confirmar que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Esto es algo que deberían tener muy presente las futbolistas, a quien José Manuel Franco ha fallado a las primeras de cambio, al ceder una vez más a las presiones de Rubiales y suspender la celebración del sorteo del calendario por parte de la LPFF, a cuya presidenta, Beatriz Álvarez, agradeció su invitación para realizarlo en la sede del CSD.

Claro que peor que la gestión —o ingestión— de Franco, quien no se espera que hasta mediados de esta semana tome una decisión sobre qué sorteo autorizar, si el de la LPFF o el de la RFEF, mientras que las jugadoras son engañadas por quienes se supone que están para defender sus intereses y los de su competición. El sindicato FutPro, creado exclusivamente para las futbolistas, pero sin ninguna experiencia ni financiación -más allá de las cuotas de afiliación-, se está dejando arrastrar por la Federación Española de Fútbol (RFEF) para boicotear a la LPFF. Todo un sinsentido ante el que las futbolistas, claramente utilizadas, no deberían tardar en rebelarse.

Foto: Alexia Putellas, contra el Real Madrid. (EFE/Juanjo Martín)

Primero fue el esperpéntico acto del pasado 15 de mayo, en el que el Rubiales vendió a los cuatro vientos que igualaba las condiciones económicas de los futbolistas y las futbolistas de la Selección. Algo completamente falso pero que, sin embargo, la mayoría de los medios compraron sin pararse a leer la letra pequeña: en todo momento se habló de porcentajes, pero no de cifras concretas, además de que a las jugadoras se les quitan las dietas, precisamente lo único que por Ley es obligatorio que sean las mismas.

Para hacerlo creíble, el presidente de la RFEF compareció en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas acompañado de las capitanas de la Selección femenina, Irene Paredes, Alexia Putellas y Patri Guijarro. Esta última lo hizo en sustitución de la lesionada Jenni Hermoso, quien sí participó junto a sus compañeras en las negociaciones, aunque no estaba nada de acuerdo en lo finalmente acordado, de ahí que desapareciera de la concentración al ver que el seleccionador, Jorge Vilda, no tenía el valor de ser él quien le comunicara la decisión, suya o de más arriba, de no esperarle y sacarle de su lista para la Eurocopa.

En la foto sí salió Amanda Gutiérrez, la presidenta de FutPro, el único de los tres sindicatos que sospechosamente participó en la presentación de un acuerdo que desconocían las propias futbolistas y se firmó nada menos que hasta 2027, con claras ventajas para las jugadoras más habituales, entre estas, lógicamente, las capitanas. Basta con añadir que el acto fue tan 'transparente' que no se dejó entrar a los medios de comunicación, quizás para que una sola pregunta no desmontara la farsa, y recordar el "agradecida a Luis" que la mencionada Amanda dedicó a Rubiales. La pregunta es: ¿agradecida por qué?

placeholder José Manuel Franco, en la presentación de la nueva LPFF. (EFE/JJ Guillén)
José Manuel Franco, en la presentación de la nueva LPFF. (EFE/JJ Guillén)

La RFEF habla de "sindicato mayoritario"

Pero, claro, solo así se explica que la RFEF pretenda ahora que la expedición del número máximo de licencias de jugadoras extracomunitarias esté condicionado a un acuerdo entre la propia RFEF, la Liga Profesional de Fútbol Femenino y "el sindicato mayoritario", como se califica a FutPro en el escrito con fecha 10 de julio y que firma Andreu Camps, secretario general y mano derecha de Rubiales. Algo que no es cierto, pues aunque FutPro efectivamente tuvo más votos que ningún otro sindicato en las elecciones celebradas en diciembre del año pasado, concretamente 148, por 108 de AFE, 34 de Futbolistas ON y 1 de UGT, no tiene la mayoría, ya que de los 13 puestos del banco social tiene 6, por 4 de AFE, 1 de Futbolistas ON y otros tantos de UGT y CCOO.

Desde la RFEF se informó a las partes que quedaba "suspendida la tramitación de NUEVAS licencias para jugadoras extranjeras no comunitarias en los clubes que dispongan de equipos en la competición profesional femenina hasta que se llegue a dicho acuerdo, o en su caso, resuelva el CSD". Es decir, otro charco más para Franco, pues casi dos semanas después, el pasado 22 de julio, ni la RFEF ni FutPro acudieron a la reunión con la Liga Profesional de Fútbol Femenino, en la que sí estuvieron los otros dos sindicatos de futbolistas, AFE y Futbolistas ON, además de UGT y CCOO.

Y llegamos al martes de la semana pasada, cuando la LPFF pretendía realizar el sorteo de emparejamientos de su competición un día antes que la RFEF, aunque el CSD, en un auténtico esperpento protagonizado por su presidente, decidió a última hora suspender ambos. Según ha podido saber este diario de fuentes bien informadas, el sindicato FutPro, en otra evidente connivencia con la RFEF, estaba dispuesto a impugnar el sorteo de la LPFF. Es decir, boicotear la competición profesional de las futbolistas a las que en teoría representa.

placeholder Luis Rubiales saluda a Jorge Vilda. (EFE/Alessandro Della Valle)
Luis Rubiales saluda a Jorge Vilda. (EFE/Alessandro Della Valle)

¿La cabeza de Vilda como moneda de cambio?

Normal que en las últimas horas, en el entorno de las futbolistas internacionales haya corrido el rumor de que la RFEF estaría incluso dispuesta a destituir al seleccionador, Jorge Vilda, quien sabido es que no goza de mucho predicamento y estima entre ellas, a cambio de que se postulen a favor de que el sorteo de los emparejamientos de la Liga se celebre en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, tal y como es el empeño de Rubiales. Todo ello a través, claro está, de FutPro, cuya presidenta, como antes apuntábamos, ya estaba dispuesta a impugnar el sorteo que la LPFF iba a celebrar.

"No puede existir ni un atisbo de duda de la voluntad política de este Gobierno respecto a la creación de la Liga Profesional de Fútbol Femenino", dijo con su habitual rimbombancia José Manuel Franco. "Es un compromiso de justicia con ellas y con la sociedad. Es un reto de todas y todos, y el Consejo Superior de Deportes va a liderarlo", añadió el político gallego, aunque sus hechos pocas veces se corresponden con lo que dice y a nadie le extrañe que las futbolistas acaban cargando contra él.

Foto: Jenni Hermoso, durante un entrenamiento. (EFE/Pedro González)

Como también es lógico que entre el colectivo de jugadoras, especialmente las de FC Barcelona y Real Madrid, los vestuarios donde FutPro tiene más fuerza, no falten quienes desconfíen de la alianza de su presidenta con Rubiales. Es verdad que en muchas cosas, a imagen y semejanza de la que en el fútbol masculino han protagonizado AFE y LaLiga estos últimos años. Aunque en el caso del fútbol femenino sea mucho más invasiva y peligrosa, pues incluso hay quienes empiezan a pensar que para ir a la Selección hay que afiliarse a FutPro... ¿Será esta su financiación y de aquí el "agradecida a Luis" de Amanda Gutiérrez?

Confirmando el tópico, las palabras se las lleva el viento y, si provienen de un político, mucho más: "Hoy hacemos historia y saldamos una deuda: la liga femenina de fútbol profesional es ya una realidad". Sirva esta frase lapidaria del presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), con motivo de la aprobación de los estatutos que dieron luz verde a la nueva Liga Profesional de Fútbol Femenino (LPFF), para confirmar que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Esto es algo que deberían tener muy presente las futbolistas, a quien José Manuel Franco ha fallado a las primeras de cambio, al ceder una vez más a las presiones de Rubiales y suspender la celebración del sorteo del calendario por parte de la LPFF, a cuya presidenta, Beatriz Álvarez, agradeció su invitación para realizarlo en la sede del CSD.

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