La desintoxicación de Nairo Quintana

A Nairo se le ha ocurrido también probar a hacer el doblete, como Contador dos años antes. Pero nadie ha dicho que vaya a ir a ganar el Giro y el Tour. El objetivo es más bien otro

Foto: Nairo ganó el Giro en 2014 (Gian Mattia D'Alberto/AP).
Nairo ganó el Giro en 2014 (Gian Mattia D'Alberto/AP).

En el invierno de 2015, Alberto Contador tenía un sueño. En su fuero interno había decidido que el 2016 iba a ser su último año como ciclista profesional, algo que no parecía creíble entonces y que el tiempo ha acabado por confirmar como erróneo. Como último reto de su victoriosa carrera, Contador se propuso pasar a la historia. Consideraba, no sin falta de razón, que en el ciclismo, al final, hay muchos corredores que han ganado varias grandes, incluso unos cuantos que han ganado las tres grandes, pero que no había tantos que hubieran sido capaces de subir a lo más alto del podio del Giro y del Tour en una misma temporada. La última vez que se logró, en 1998 por medio del 'Pirata', era otra época y digamos que un poco opaca. La opinión pública opina que, hoy en día, no es posible ese doblete. Contador no fue sobrehumano.

Por lo general, el corredor que disputa las dos primeras grandes de la temporada lo hace con o bien con la misma y humilde meta o con un objetivo diferente en cada una de las pruebas. En el primer caso se encuentran los ciclistas cuyo papel en sus equipos se centra en la de ayudar a sus líderes, sea el mismo o no. Como mucho podrían permitirse el lujo de luchar por una etapa, pero casi nunca por la general, salvo vuelco inesperado. En el segundo caso aparecen los que son líderes en una y gregarios en otra. Sirva de ejemplo de este último caso el 2016 de Alejandro Valverde, aunque su caso sea hasta extremo: líder en el Giro, ayudante de Nairo en Tour y Vuelta. Algo similar, aunque sin Vuelta, le ocurrió a Nibali, que ganó el Giro y luego sirvió de apoyo a Aru en Francia. Papeles claros.

Pero en 2017 a Nairo se le ha ocurrido también probar a hacer el doblete, como Contador dos años antes. El Movistar anunció la semana pasada el calendario de su líder y hará Giro y Tour. Pero no lo hará en el sentido de Nibali, ni en el de Valverde. En las dos carreras será el jefe de filas de su equipo y deberá optar irremediablemente, dada su condición de gigante de las dos ruedas sin motor, a la victoria en cada una de ellas. No tiene más remedio.

Muy diferente será, sin embargo, el enfoque que emplee el corredor. Es decir, ¿se va a exigir Quintana a sí mismo ganar las dos carreras? No. Si Quintana va al Giro va a ganar. Eso resulta del todo indiscutible. Estará en Italia para tratar de reventarle la fiesta del Centenario a los italianos Aru y Nibali, y para evitar que otros 'outsiders' como Landa, Dumoulin o Kruijswijk aparezcan por detrás y les levanten el 'Trofeo senza fine' y la 'maglia rosa'. Hasta que se hizo oficial su calendario, el rival a batir era Nibali. Ahora ya no. Es el colombianito.

Volveremos a ver este duelo, pero puede que con otra intensidad (Kim Ludbrook/EFE/EPA).
Volveremos a ver este duelo, pero puede que con otra intensidad (Kim Ludbrook/EFE/EPA).

A veces hablamos del Giro o de la Vuelta como si fueran carreras menores, como si el mérito únicamente residiera en vestirse de amarillo y sacarse la foto con el Arco del Triunfo de fondo. “No todo empieza y termina en el Tour”, dice Unzue. “Me gustaría que en nuestro deporte se diera valor a más cosas, que un año todos los grandes ciclistas decidieran correr el Giro también, por ejemplo. Esta carrera sería entonces tan importante como el Tour”, dijo Eusebio Unzue en declaraciones a 'El País' antes del final de 2016. A lo mejor Nairo acaba este año habiendo ganado el Giro... y su temporada parecerá una más, sin mérito alguno. Como lo pareció la de Contador hace dos. Ganar una grande 'nada más' es casi un fracaso si no ganas el Tour.

Estoy muy de acuerdo con otra frase de Unzue: “El Tour da gloria eterna”. Todos quieren ganar el Tour, como todos quieren ganar la Champions League o las Series Mundiales de béisbol. Pero hay otras competiciones, quizá no tan mitificadas (y que no reparten tantos millones en premios, que bueno, no está mal como motivo, oiga) pero sí tan o más difíciles. De hecho, ¿han sido bonitos los dos últimos Tours? ¿No han sido muchísimo más espectaculares los dos últimos Giros y las dos últimas Vueltas? En serio, ¡que estuvo a punto de ganar Dumoulin en 2015! Que alguien me niegue la machada histórica que eso habría sido. Sin embargo, en el Tour era un todos contra Froome, sabiendo como sabíamos que nadie le iba a ganar, ni aunque se echase a correr a pata.

Un detalle que no conviene olvidar: Quintana tiene 26 años. No está renunciando a ganar el Tour. No se ha dado por vencido ante la superioridad de Froome y del Sky. Va a tomarse un año de desintoxicación. Enfocar otros objetivos primarios para afrontar el reto mayúsculo de otra manera, con menos presión en las piernas y, sobre todo, en la cabeza. Puede que sea en el Tour de este año, puede que en el de 2018. Pero Nairo volverá a por el Tour, esté o no Froome.

A rueda
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