A Valverde se le está acabando la batería

El ciclista del Movistar ganó en Murcia con un ataque normalito de 70 kilómetors y cada vez está más cerca de terminar una carrera en la que apenas ha conseguido 98 triunfos

Foto: Valverde en la penumbra de la montaña murciana (Marcial Guillén/EFE).
Valverde en la penumbra de la montaña murciana (Marcial Guillén/EFE).

A Alejandro Valverde se le está acabando la batería. Le pasa incluso a los mejores móviles de ultimísima generación: tras muchísimas cargas, la batería agota su vida, no da para más. Por mucho que la mantengas enchufada durante horas, el teléfono no aguanta encendido más de un tiempo cada vez más corto. A Valverde le quedan pocas cargas más, está a punto de apagarse definitivamente para no volver a ser encendido. Después de quince años como ciclista profesional, el de Las Lumbreras afronta el final de su carrera intentando que sea de la manera más digna. Su deseo es irse lo mejor posible y manteniendo su imagen con cierto lustre, no dejándose ir como podría hacer cualquiera con su trayectoria. No quiere hacer el ridículo, vamos. Por eso gana siempre.

Al chico, como ya no le dan las piernas para casi nada, tiene que ir mendigando esfuerzos que no le supongan un desgaste excesivo, pero que le permitan seguir compitiendo como si fuera uno más cada día en la carretera, vamos, para mantenerse visible el poco tiempo que le quede sobre la bicicleta. Si no, ¿qué sentido tendría correr las tres grandes en una misma temporada? Eso no lo hace nadie. Ni siquiera ese tipo de corredores que están destinados a pasar a la historia del deporte de las dos ruedas sin motor. Lo hace Valverde. Y encima, lo hace para ayudar a un compañero a ganar una de esas grandes y a luchar la otra en la que participan juntos. Ya ves tú...

A Valverde se le está acabando la batería

El 2016 lo acabó renunciando al Mundial de Doha porque consideró que ganar la Vuelta a Andalucía y la de Castilla y León y hacer las clásicas de las Ardenas, el Giro (donde hizo podio), el Tour, los Juegos Olímpicos y la Vuelta le había quitado fuerzas para competir en un terreno llano como el del emirato. Así que llega al siguiente año fresco, con los pocos kilómetros hechos en 2016 en las piernas ya olvidados. Empezó la temporada 2017 en Mallorca y luego fue a su tierra. Así, para sentirse cómodo y sin obligaciones. En Murcia se le caen las victorias, así que había que probar, que lo tendría fácil. Y tanto que lo tuvo fácil, porque ¿quién con casi 37 años no es capaz de atacar en el gran puerto del día y hacerse 70 kilómetros en solitario con el viento de cara para llegar con más de dos minutos de ventaja sobre el resto a la línea de meta?

Valverde recibe el trofeo de ganador de su quinta Vuelta a Murcia (Marcial Guillén/EFE).
Valverde recibe el trofeo de ganador de su quinta Vuelta a Murcia (Marcial Guillén/EFE).

Valverde lo hizo y se le nota que ya no puede más, que está a puntito de tirar la toalla y de reconocer que este deporte se ha acabado para él, al menos de manera profesional. Su triunfo en Murcia podría ser el primero y el último de su temporada, en la que ha decidido que apenas va a correr la la Vuelta a Andalucía, la París-Niza, una entre la Volta a Catalunya o la Itzulia, el Gran Premio Miguel Indurain, la Amstel Gold Race, la Flecha Valona y la Lieja-Bastoña-Lieja antes del Tour y probablemente la Vuelta y el Mundial. Así, con tan pocas carreras por disputar, se deja a sí mismo en evidencia, como queriendo decir que tiene que dosificarse para poder aguantar encima de la bici.

Dicen algunos optimistas que esta puede ser la temporada en la que Alejandro Valverde consiga su victoria número 100. ¡Pero si todavía le faltan dos! Solo tiene 98 triunfos en trece años (sin contar los dos en los que fue sancionado por su implicación en la Operación Puerto). Eso hace una media de menos de unas humildes ocho victorias por temporada. En esa media, debería sobrepasar la cifra sin problemas, pero su actuación en Murcia deja claro de que le va a costar. Claramente ya no es el mismo.

No, no es el mismo. Es más. Es único. Un ciclista que ha marcado a toda una generación de corredores y que, sin duda, es y será siempre más valorado fuera de nuestro país de lo que lo será jamás aquí. Nadie ha estado tanto tiempo ahí arriba, siendo siempre uno de los mejores, habitualmente el mejor de todos. Hizo una de sus mejores temporadas con 36 años y empieza otra con un golpe sobre la mesa estratosférico en la Gran Vía Escultor Salzillo de Murcia. A Valverde le queda poca batería. Y el ciclismo lo echará de menos cada día que pase una vez decida que va a dejar de correr. Porque lo decidirá él, la carretera siempre le da la bienvenida y el le responde con el mayor esfuerzo que puede gastar en cada pedalada. Ahí estará hasta que el cuerpo aguante, y por ahora aguanta. Y que así siga, 'Bala'.

A rueda
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