Lo confieso, lloré viendo a Iniesta en 'Informe Robinson'

No me gusta la lágrima fácil, pero he de reconocer que alguna se me ha escapado durante estos días viendo los reportajes sobre lo sucedido en

Foto: Lo confieso, lloré viendo a Iniesta en 'Informe Robinson'
Lo confieso, lloré viendo a Iniesta en 'Informe Robinson'
No me gusta la lágrima fácil, pero he de reconocer que alguna se me ha escapado durante estos días viendo los reportajes sobre lo sucedido en Sudáfrica. He de confesar que hasta casi han aflorado con el anuncio de Iberia, el de la zambomba, que termina con imágenes del gran Soccer City de Johanesburgo. Gran idea por cierto del creativo de la aerolínea el de acudir a la ya legendaria vuvuzela y la tierra que nos hizo grande a todos. ¿O es que acaso ya reniegan de lo vivido el pasado 11 de julio con la fiesta de la banderita en pleno verano? Espero que no porque lo logrado por la selección, por los jugadores dirigidos por Vicente del Bosque pasará a la historia de este país Y es que tras la conquista de la Copa del mundo hay dos logros: el deportivo, único hasta el momento cuando hablamos del fútbol, y el social. Y es que miren que soy futbolero pero me quedo con el segundo, con el ver a España de la mano, en la calle y con un mismo objetivo.
 
De todas esas imágenes del pasado reciente, gran reportaje el de 'Informe Robinson' en Canal+ por cierto, me quedo con lo que transmite Iniesta cada vez que habla y no digamos cada vez que juega al fútbol. Cuando está en un terreno de juego se comporta de la misma manera que cuando tiene una cámara delante. Y es que al jugador del Barcelona no le hace falta hacer aspavientos o gestos cara a la galería para poner a todo el mundo de acuerdo. "El gol no me ha cambiado. Desde la humildad también se puede jugar bien al fútbol. Me hace muy feliz que no sólo sea yo recordado sino que Jarque también lo sea", afirma todo un campeón del mundo, el jugador encargado de llevar la gloria a todo un país. El mensaje del azulgrana demuestra que un tipo normal, sin gracia excesiva, puede llegar a ser reconocido y admirado por todos. Y si no recuerden como fue recibido en Cornellá, territorio enemigo azulgrana.
 
Y es que el triunfo de España en el Mundial de Sudáfrica fue eso, la victoria de la normalidad. No voy a caer en el tópico de decir que todo es maravilloso y que todos los jugadores se llevan de maravilla. Para nada. Tienen sus diferencias y algunos prácticamente ni se hablen en caso de coincidir en la calle o lejos de un terreno de juego, pero todos pusieron por delante el valor del colectivo, del grupo con tal de conseguir el sueño de todos. ¿Y cómo lo hicieron? Poniendo la bandera de la humildad por delante, esa que Del Bosque tiene a gala llevar a cada acto al que acude, a cada concentración de su equipo o en cada saludo de los cientos que da cada día a simples aficionados.
 
De todo lo vivido en Sudáfrica me quedo con un detalle sucedido veinte minutos después de que el tal Webb pitara el final del partido en Soccer City. Iniesta se encontraba en plena rueda de Prensa, esa en la que el mejor jugador del partido designado por la FIFA recibía un tambor y pasaba ante los periodistas para contestar tres preguntas absurdas, fue interrumpida con gritos y jolgorio acompañado de cervezas en sus manos, por Xavi, Puyol y Piqué. "Andresito, te lo mereces, eres el mejor", le jaleaban ante la atónita mirada de los representantes de los medios de comunicación de todo el mundo. ¿Por qué a Iniesta? Pensaban algunos. ¿Por el gol?. Para nada. Y es que Iniesta vivió desde el verano de 2009 unos meses horribles, llenos de desgracias personales y de lesiones que le hicieron dudar de su capacidad futbolística. "Llegue a perder la confianza... El Mundial era para mí la oportunidad de sentirme otra vez futbolista", comentó el que será Balón de Oro 2010 en 'Informe Robinson'. ¿Entienden la reacción de sus compañeros? Otra lección más de fútbol y... de humildad.
El Palco
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios