SACAR DEL MADRID A RAMOS PUEDE PAGARSE CARO

Otamendi es la llave de Florentino Pérez para Sergio Ramos y De Gea

El asesor de cabecera de Concha Espina pergeña un movimiento que logre desbloquear el embrollo del verano. Nadie contaba con la aceleración que ha tomado el capítulo con el madridista Sergio Ramos

Foto: Otamendi celebrando un gol frente al Real Madrid.
Otamendi celebrando un gol frente al Real Madrid.

Un importante agente-intermediario-asesor de fondos de inversión no descansa dándole vueltas a una operación que trajina desde hace meses y que cada día se enturbia más. Desde su óptica, presumía más sencillez de lo que la realidad le ha deparado. A día de hoy, ni Casillas está fuera del Real Madrid ni De Gea viste de blanco. Y para más insatisfacción, el caso Sergio Ramos ha estallado en las barbas presidenciales sin solución de continuidad. El asesor de cabecera de Concha Espina pergeña un movimiento que logre desbloquear el embrollo del verano. Nadie contaba con la aceleración que ha tomado la situación del capitán de facto blanco (ni él mismo), si bien, lo ocurrido con Ramos puede desatascar todo… bueno no todo, lo de Iker va por otra vía.

Hace semanas que el zaguero andaluz destripó su ánimo contra Florentino Pérez. En un canutazo con los medios de comunicación, antes de incorporarse a la disciplina de la Roja, Sergio azuzó al presidente Pérez con su discurso. Pasó de admitir que la renovación está aparcada a criticar abiertamente la destitución de Ancelotti o negar que él sea quien maneje el vestuario. El transcurrir del calendario ha irritado a ambas partes. Si Ramos se ha visto extrañamente incluido como estrella invitada en la campaña electoral del FC Barcelona, Florentino se muestra cada vez más molesto con la actitud de quien resultó ser uno de sus favoritos. Sin embargo, la relación guadianesca que une y separa con la frecuencia de una estación los puede conducir ahora a desbordar su convivencia. El sentir de las partes es claro: no se aguantan. Ramos, cuando el orgullo lo ciega, quiere seguir para amostazar más a Florentino. Ramos, cuando se toma un tiempo para meditar, asume que la situación es insostenible e irreversible. Aún así, le cuesta creer que deba hacer las maletas.

El precio de ser quien eche a Casillas y Ramos

En la parte contraria, Florentino es consciente del alto precio que puede pagar su figura si del tirón arranca del vestuario a Ramos y a Casillas. Son situaciones bien diferentes, pero no dejan de ser dos patatas bien calientes para el mismo cocinero. Dos marrones, en suma. Pérez consiente que lo de Iker es un movimiento paralelo a lo ocurrido en su día con Raúl, una salida coherente por edad y rendimiento. Pero lo de Sergio es más difícil de explicar. Por esto, la propaganda presidencial se esfuerza en tildar al chico de pesetero y de amplificar los insidiosos coqueteos azulgranas. Lo cierto es que ambas partes se están llenando la ropa de jirones y que no se atisba una rápida solución. Se ha enquistado todo y la vía de escape en forma de traspaso, aún pareciendo lo más sensato, no acaba de convencer plenamente a ninguna de las dos partes.

Entretanto, y bajando estos días sus acciones mediáticas, Iker Casillas convive con este nuevo episodio de destrucción a un compañero. Algo parecido a lo que asume que le toca también a él. Sin decisión de partida tomada, es consciente de que el tiempo corre a favor y mientras continúe la incertidumbre sobre su destino cada día que pasa es un día más en la nómina del Real Madrid. El portero cuenta con la confirmación de que el club va a afrontar la adquisición de un nuevo guardameta. Lo sabe porque así se lo contó el pasado mes de mayo José Ángel Sánchez, el director general. En la conversación no se descubrió el nombre del futurible, pero no hizo falta. Cuando hablan dos tipos inteligentes sobran los detalles. La cuestión es que lo que parecía sencillo de hacer se complica al tramitarlo. El encargado de confeccionar la operación, ufano él, estimaba que Casillas diría sí a la primera propuesta que llegara. El hombre que todo lo consigue propuso un poderoso futuro bien en Turquía o bien en Valencia. Agua. El meta madrileño ni se detuvo en el planteamiento. Y no es que De Gea no quiera compartir escenario con Iker, es que el Real Madrid sabe que manteniendo al capitán en el club, David asumirá nada más aterrizar un grado de presión nocivo para la salud.

El Manchester United es otro invitado a la fiesta. Sin presión, el club inglés es consciente de que De Gea ha renunciado al encanto que supone pertenecer a su plantilla. Pero no tiene prisa. Es más, sabe del acuerdo entre su jugador y Florentino y por eso ralentiza la carrera. Quiere que el aún portero ‘red devil’ comience a ponerse nervioso. Mientras tanto, se mueve en el mercado tanteando a Lloris, consciente de que el acuerdo con el Tottenham será dificultoso, y cercando a Cillesen, el favorito de Van Gaal, admitiendo que la negociación con el Ajax resultará más factible. Con un histórico de traspasos entre las dos partes -Beckham, Heinze, Van Nistelrooy, Cristiano Ronaldo, Di María, Chicharito- ahora los clubes se hacen la goma. Se observan con desdén y aguardan quien se atreverá a dar el primer paso, intermediario encargado de la operación al margen.

Con este embrollo, en las últimas semanas ha aparecido otro invitado estelar al convite. Se trata de Nico Otamendi. El asesor del argentino, Eugenio López, anunció hace semanas las intenciones del zaguero: “Se marchará de Valencia”, espetó para enfado de la dirigencia valencianista. En un primer momento, la autopista de salida lo conducía a Old Trafford, como refuerzo de lujo para la desprendida zaga de Van Gaal. Sin embargo, el vodevil que se vive con Ramos ha obligado al Madrid a sondear el mercado buscando central. La potestad del intermediario acerca al argentino a Concha Espina, al tiempo que sitúa a Sergio en la órbita de Manchester y allana el terreno para sacar a De Gea. El cronómetro descuenta el tiempo para encajar tanta pieza suelta. Aún es prematuro comprender que Ramos puede abandonar el Real Madrid porque el horizonte de Florentino se puede nublar si el equipo tropieza con los resultados. Pero la baza de Otamendi se podría convertir en la llave maestra para desengrasar tanto mal rollo. No acaba aquí, aún queda por desterrar a Casillas.

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