Cristiano en el pantano, Bale seco y Benítez se moja para que el Madrid fiche otro '9'

Los ciento ochenta minutos consecutivos sin marcar, unido a otros dos partidos más, han desatado en el Real Madrid el debate del gol: si es o no necesario completar la plantilla con un delantero más

Foto: Cristiano Ronaldo durante esta pretemporada.
Cristiano Ronaldo durante esta pretemporada.

¿Han sonado las alarmas en el Bernabéu? No deberían. El equipo está completando una aceptable pretemporada demostrando solidez defensiva, al tiempo que se construye en ataque. Sin embargo, ciento ochenta minutos consecutivos sin marcar, unido a otros dos partidos más, han desatado en el Real Madrid el debate del gol: si es o no necesario completar la plantilla con un delantero más. Si existe demasiada ‘cristianodependencia’. Si el motivo de que Bale juegue de delantero y no en banda es darle un caramelo envenenado al gales que repercute negativamente en el once. Si Benzema algún día actuará de ‘9’ y no de ‘10’. Si Jesé explotará con minutos y continuidad. Si Borja Mayoral está lo suficientemente maduro como para completar retazos de encuentros. Si, en definitiva, Rafa Benítez considera que otro delantero más sería útil para meter presión al resto o para añadir variantes en ataque. Por la vía técnica, cuanto más mejor. Por la vía directiva, quien ficha, se agranda el corral para dispensarlo con escasos minutos -ejemplo Chicharito-. Quizá el presidente no es consciente aún del efecto rotaciones del técnico al que fichó.

El empate sin goles en Oslo ante el Válerenga de la Eliteserien noruega ha zarandeado el tranquilo verano madridista, azuzado únicamente por la no llegada de De Gea tras pacificar la dirigencia el asunto de la renovación de Ramos. No ha tardado en recordarse que hace un par de años, el FC Barcelona hizo siete tantos en ese mismo escenario y ante el mismo adversario. Además, no anotar tampoco en Múnich terminaba por zaherir la máquina anotadora del conjunto merengue. Sin embargo, diversas circunstancias justifican la sequía. Para empezar, la ausencia del mejor. Cristiano Ronaldo se mostraba en las redes sociales a una hora pareja a la que sus compañeros se armaban en Noruega. En una imagen familiar, el portugués descansaba buscando reponerse de una dolencia en la espalda que le ha impedido participar tanto en la Audi Cup germana como en el desplazamiento a Escandinavia. La lesión lumbar obliga al descanso y el entrenador no ha querido ni forzar ni contravenir a los servicios médicos, que tantos dolores de cabeza dieron a su antecesor durante el curso pasado. Cristiano vive con galones porque es consciente de que un estornudo suyo puede constipar a todo el grupo. Ante eso, a su ritmo y sin nadie que lo rechiste. El chico no se tapó y se mostró feliz ante sus fans en su día libre, ajeno a lo que sucedía lejos de su lugar de ocio mientras se empantanaba el presente goleador del equipo.

Gareth Bale anotó 26 goles en 44 partidos en su última temporada en el Tottenham (2012/13). De esa cifra, consiguió 21 en Premier League, además de rubricar 15 asistencias de gol en todo el curso. No son malos números para un futbolista que no es precisamente un goleador. El éxito de aquel desenfreno lo provocó un cambio de demarcación. Si Harry Redknapp lo llevó al ataque abandonando el lateral izquierdo, André Vilas Boas optó por colocarlo detrás del punta. Algunas lenguas afiladas achacan a Benítez complacencia con el mandamás por cambiar la ubicación del galés sacándolo de la banda. Sin embargo, Rafa observó bien cerca la modificación posicional. Entonces, el hoy técnico del Real Madrid dirigía al Chelsea y desde la misma competición consideró un acierto la apuesta del entrenador portugués del Tottenham, que muy poquito antes se la había pegado en el banquillo que él ocupaba. Para completar los números del británico, en un año, cambiando de posición, había marcado la mitad de todos los tantos anotados anteriormente en la Premier. En el Madrid suma 28 en dos temporadas en Liga, más 8 en Champions para un total de 39, es decir una media de casi veinte por curso, cerca de los 26 anotados en aquella mágica campaña de despedida de White Hart Line.

Último entrenamiento del Real Madrid

"Gareth sufre porque no le pasan el balón"

Conocido es cómo arropan a Gareth sus más cercanos. Con un periodo de difícil adaptación, únicamente el golf servía de válvula de escapa para desterrar tanta morriña. Tanto el seleccionador de su país como su asesor deportivo se han manifestado públicamente en defensa del futbolista. Jonathan Barnett, el agente, además de tratar de colocar en el club blanco a alguno de los jugadores de su cuadra -Ashley Cole o Glen Johnson- para tratar de facilitar a Bale el acomodo, denunció en The Telegraph que “Gareth está sufriendo porque sus compañeros no le pasan el balón. Será el mejor jugador del equipo cuando sus compañeros le ayuden”. Este discurso, repetido en la planta noble de Concha Espina, alardea también de constancia y de madridismo, algo que al presidente encandila. Coleman añadió leña al fuego. El seleccionador de Gales aportó su visión del asunto: “es como si le ignorasen los compañeros. Con nosotros, cuando está bien situado, se asegura que va a recibir el balón. Si falla un pase a Ronaldo, y éste se queja, el asunto explota. Bale siempre es el señalado”. Las palabras de Barnett y de Coleman son una advertencia para Benítez, quien es consciente de que debe encontrar el modo para lograr una mejor asociación entre Gareth y el resto. Un gol en pretemporada es el guarismo del galés, el mismo que Ronaldo o Benzema. Sólo James ha anotado dos tantos en este tramo. Pero el postulado a la sequía es el chico del presidente.

Las explicaciones del entrenador al acabar el partido de Oslo dejaron abierta la puerta a novedades. Benítez justificó la falta de gol con la ausencia de los delanteros con más olfato. Y no le falta razón. Cristiano anotó en la pasada Liga los mismos goles que Benzema, James, Bale y Chicharito juntos. Y en Noruega se privaron de los dos primeros. De ahí, que un club como el Real Madrid mantenga el mercado abierto hasta el 31 de agosto. Con la obligada implanta de la BBC al equipo, Jesé no deja de ser un relevo puntual y Borja Mayoral un delantero con futuro pero con nulo presente. Por tanto, a la dirección técnica no le estorbaría un ‘9’ más para equilibrar el gol. Ha sonado el nombre de Fernando Llorente para ocupar ese lugar de suplente con garantías, tal y como sucedió con urgencia cuando en el tramo final del anterior mercado birlaron a la Juventus a Chicharito, quien ya tenía pie y medio en Turín. Pero Florentino no quiere desgastarse en la adquisición de otro punta que caliente más banquillo que pise el césped. Sin embargo, el runrún en el ático blanco es que a Benítez no se le han dado refuerzos. Ni De Gea ha llegado. El presidente se siente obligado a mejorar el grupo, si bien no encuentra el cromo perfecto: bueno y bonito, lo de barato no importa tanto.

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