El padrino Simeone: "Te van a matar, pero yo estoy aquí para darte confianza"

Llega el Real Madrid, llega una nueva prueba para la confianza de Simeone en el ariete colombiano y para la propia autoestima del argentino, algo tocada tras este dubitativo arranque del Atlético

Foto: Jackson, cabizbajo tras la derrota del Atlético en el Calderón contra el Benfica (Reuters)
Jackson, cabizbajo tras la derrota del Atlético en el Calderón contra el Benfica (Reuters)

Descansaba en su Buenos Aires natal cuando estimó que era el momento de lanzar varios mensajes antes de arrancar el nuevo curso. Con cierto resquemor y con alguna espina aún clavada en su ser, Simeone se calzó las botas de juego para repartir. Llamó la atención la frase que le arrancó Verónica Brunati para 'As': "La próxima Liga la veo peligrosamente preparada para que la gane el Real Madrid. No veo que esté otra campaña más sin ganarla. No es normal. Por un lado me asusta y me preocupa. No porque tengamos intenciones de pelearla, pero será un campeonato complicado". Unas semanas después repetía mensaje, con algún ligero matiz deportivo. Esta vez, en 'Radio Marca': "Es muy difícil que el Madrid no salga campeón. Se va a preparar de una manera especial. Que no gane es ilógico. Ganar una Liga en siete años es muy poco. El Barcelona tiene que estar preocupado porque la próxima temporada no será tan fácil". 

Simeone no se puso la venda antes de provocarse la herida. El discurso no lo incitó un calentón. El entrenador mantiene que la exigencia de volver a ganar un campeonato doméstico se convierte en una quimera para los atléticos. Y en gran parte no le falta razón. En los últimos veinte años, los rojiblancos sólo han vencido en dos, con el Cholo como protagonista principal, que no único, en ambas: una como jugador, otra como entrenador. El recuerdo incluye también a Juan Vizcaíno: actual componente de su cuerpo técnico, entonces el escudero de todos desde el centro del campo; y a Pérez Caminero, compañero ayer en el césped, hoy prolongación deportiva desde los despachos. El técnico argentino decidió quitarse la máscara ante la opinión pública probablemente para que el adversario gane en presión social y arbitral y para restar facultades a algunos soñadores que consideran se debe seguir ganando. No es suficiente, para muchos atléticos, la real comprobación del recorte con el galáctico. Se ha restituido el honor y el orgullo gracias, en buena parte, al excelso trabajo del entrenador. Por eso opinan que es el momento de recuperar la voracidad de pelear por todo. Pero a esos, el Cholo los devuelve a piso firme.

Simeone celebra un gol con sus jugadores (EFE)
Simeone celebra un gol con sus jugadores (EFE)

Gallardo resultó el titánico esfuerzo rojiblanco para derrotar en cuatro ocasiones al Real Madrid durante la pasada campaña. Hasta en ocho partidos se midieron por el reinado de la capital. Un título en juego, para el Atleti; se cruzaron en dos eliminatorias, una para cada alforja; y en el calendario liguero, dos de dos para los de las rayas, con sonrojo incluido para los inmaculados. Aquella goleada provocó un cisma en el Bernabéu. Además de lo sucedido en el campo, la posterior fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo sacudió los cimientos de la institución. Florentino Pérez acabaría enterrando a Carlo Ancelotti, a quien acusaría de falta de mano dura con el vestuario. La extraña celebración, junto a la exposición pública del cantante colombiano con los invitados-jugadores, terminó por irritar al mandamás que optó por ajusticiar al técnico italiano. De nada sirvió que el madridismo se vengara en la Liga de Campeones. Al menos para Ancelotti. Pero de esa noche en el Bernabéu también salió tocado el hacer de Simeone. Por más que el argentino tratara de justificarse, el rácano plan trazado lo desnudó.

Gran parte del éxito del entrenador del Atleti en esta fecunda etapa es el discurso empleado en el vestuario. El cambio de higiene mental ha conducido a engrandecer el escudo. Ningún jugador por encima de otro, todos admitiendo el rol colectivo, todos formando una piña para transitar partido a partido. Sin embargo, el Cholo también viró aquí. Ante la pregunta de quién sería intransferible en la plantilla que se aunaba, la respuesta: “Koke, Godín y poco más”. Al canterano le esperaba un cambio de demarcación que no ha fraguado y al uruguayo, una cacareada renovación para evitar la fuga. No lo citó entonces, pero podríamos añadir a Tiago, a quien sacó de un vehículo que lo conducía a Valencia para devolverlo al Atleti tras la fallida espantada. Al portugués lo dejó tirado su compatriota Mourinho y huérfano de club encontró refugio nuevamente en el Manzanares. Si bien, Simeone quiso consultar el retorno con los capitanes porque la deserción del mediocampista había descolocado al vestuario. En las últimas horas hemos escuchado el intercambio de elogios entre uno y otro, un buen canto a la concordia entre el hombre que ocupa la banda y su extensión alargada en el césped.

La marcha de Mandzukic, con quien el técnico pasó de la nada al todo durante el curso pasado, forzó a la entidad a buscar otro recambio en la delantera. El mando ya había atendido la primera petición ofensiva de Simeone. La insistencia en firmar a Vietto terminó siendo aceptada por la cúpula de poder, aún siendo conscientes de la plena recuperación de Correa. No obstante, la dirigencia quiso agradarlo concediendo esta solicitud unilateral. Además, a todos convencía adquirir a un chico joven y prometedor que comenzaba a despuntar en la Primera división española. Tras peinar el mercado, el elegido, para acompañar al ex jugador de Racing de Avellaneda, resultó Jackson Martínez. Se repetía secuencia tras lo ocurrido hace unos años con Falcao. Otro colombiano, otro goleador, otro del Oporto. Pero el arranque no ha sido simultáneo. En ocho partidos oficiales, el americano ha participado los noventa minutos únicamente ante el Benfica, en el último. 

Jackon Martínez lleva un gol esta temporada (Efe)
Jackon Martínez lleva un gol esta temporada (Efe)

Pero ahora la cosa va a cambiar. El entrenador lo ha decidido tras hablar con él antes del choque de la Liga de Campeones. En esa conversación privada, ante la falta de gol del colombiano y con los primeros murmullos en la grada del Calderón, Simeone lanzó carga de aliento al jugador: "Si no marcas te van a matar, pero yo estoy aquí para darte confianza". La misma que le había negado cuando lo sacó del campo ante Las Palmas, Galatasaray, Eibar o Villarreal. La escasa que le aportó cuando lo colocó de suplente sobre el césped frente al Sevilla, Barcelona y Getafe, forzado por la sequía mostrada. Jackson no se rinde y es consciente de la pobre racha. Admite que “las críticas no me han derribado en mi carrera”, tras no embocar ante el Benfica. Ahora también sabe que es la apuesta incondicional de Simeone. Llega el Real Madrid, llega una nueva prueba: para la confianza del técnico en el ariete y para la propia autoestima del argentino, algo tocada tras este dubitativo arranque de campaña. Y ya saben el lema de cabecera del entrenador: “si se cree y se trabaja, se puede”. Ahora toca demostrarlo porque desgraciadamente al Fútbol lo abandonó la memoria.

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