Tambores de guerra con un Cristiano que apremia irse... y ya tiene sustituto

En este momento, la idea del portugués es buscar una nueva aventura tras siete temporadas en el Real Madrid. Si hay venta, será invertida en el galáctico con quien sueña Florentino: Lewandowski

Foto: Cristiano Ronaldo le dice algo al oído al técnico del PSG, Laurent Blanc (EFE)
Cristiano Ronaldo le dice algo al oído al técnico del PSG, Laurent Blanc (EFE)

Con contrato hasta junio de 2018 y una cláusula de 1.000 millones de euros para rescindir el documento, en el Real Madrid deberían estar tranquilos con Cristiano Ronaldo. Pero no lo están. La escena de Florentino Pérez retando a ‘porta gayola’ al portugués a una conversación privada descubre el estado de las cosas. Uno se siente descosido con la amenaza y el otro acosa con el poder del discurso. Quizá para las dos partes lo más cómodo sería romper la relación y desligarse tras siete cursos juntos. Con casi 31 años, la operación apunta a beneficiosa para ambas partes. Sin embargo, el coste social a un traspaso mal entendido por la afición es lo que inquieta a la dirigencia. Quienes, por otra parte, admiten como provechoso porque dejaría autopista libre para el crack del futuro. El tiempo presente se acerca para Bale y se aleja para Cristiano. Entre medias, el presidente del Real Madrid descuenta los días para encontrar la mejor solución para con quien nunca ha mantenido empatía. La última, la conversación entre el portugués y Laurent Blanc en el césped del Santiago Bernabéu, en la que, según 'Le Parisien', CR7 le dijo "Me encantaría trabajar con usted".

Son públicas las desavenencias entre dirigente y delantero. Todo arranca con la llegada del portugués al Real Madrid. Como ya está contado, el jugador se presentó con un año de retraso porque se aplazó la adquisición. El acuerdo con el Manchester United se cerró en época de Ramón Calderón y CR7 se coló entre las estrellas favoritas -Benzema y Kaká- de quien entonces era reelegido presidente. Tras cuatro años en la entidad, Florentino se vio obligado a compensar al chico. El excelente rendimiento mostrado en el terreno de juego y su permanente disputa con Messi por lograr el Balón de Oro lo situaron en el techo económico más alto de toda la historia del Real Madrid. Fue en septiembre de 2013 cuando Cristiano dejó de sentirse triste y amplió el acuerdo vigente. Parecían todos contentos, pero no. En estos últimos veinticuatro meses, las partes se han distanciado más. Episodios como la venta de Di María, la salida de Ancelotti o la fiesta de cumpleaños tras el 4-0 en el Calderón han irritado al uno con el otro y al otro con el uno.

Florentino Pérez, en la entrega de la cuarta Bota de Oro a Cristiano (EFE)
Florentino Pérez, en la entrega de la cuarta Bota de Oro a Cristiano (EFE)

Cristiano Ronaldo lo ha jugado todo con Benítez. Ha marcado trece goles en los catorce partidos oficiales disputados. Unos números excelentes que se oscurecen para algunos cuando se apunta que en ocho ocasiones se ha quedado sin ver puerta y que en dos partidos ha sumado ocho de los trece tantos logrados. Para cualquier delantero serían unos guarismos extraordinarios, pero para él dejan un gusto poco dulce. El cambio de ubicación desterrando la banda izquierda del ataque para jugar de delantero centro le obliga a moverse en un espacio con menos recorrido, pero le permite vivir en el área para cazar el gol. El aprendizaje sigue su curso dentro de la incomodidad que provoca reducir movimientos. No parten de aquí las diferencias que presenta con el entrenador, con quien mantiene una relación que ni fu ni fa. El roce en Australia se amplificó con la resistencia del técnico madrileño a convertirlo en el mejor. Ahora, ese forzado “sí, sí, sí, Cristiano es el mejor de los jugadores que he entrenado” provoca que entre Benítez y el portugués no irradie precisamente un ánimo de atracción.

La revista ‘Kicker’ publicó una entrevista en Alemania con el luso. En la misma, el discurso del ‘7’ no prometía amor eterno al Real Madrid. Sobre este asunto, Florentino inquirió a la llegada del jugador al Santiago Bernábeu la tarde del PSG. Precisamente, uno de los clubes que tiene capacidad para tentar al madridista. Esas palabras, “en este momento juego para el Real Madrid, pero nunca se sabe”, son tan enigmáticas como reales. Es difícil predecir el futuro, pero el mensaje atenta contra el presente. Caminando hacia el vestuario se escuchó voceando a Ronaldo: “no he dicho eso, lo he dicho diferente”. Sea como fuere, en los próximos meses se va a hablar mucho del futuro del jugador. En este momento, su idea es buscar una nueva aventura. Tras un ciclo de siete temporadas donde ha peleado por ser el mejor jugador del mundo, Cristiano se plantea otros retos. Su pensamiento se divide en dos opciones. Por un lado, regresar al lugar donde explotó como futbolista, el Manchester United; y por otro, aceptar un contrato multimillonario de tres años que le propone el Paris Saint-Germain. Para él, participar en un campeonato menos exigente es garantía para seguir mimando su cuerpo. Pero París también le ofrece ganar títulos y disputar la Liga de Campeones. Sería todo un reto levantar el trofeo en un club ni español ni inglés ni alemán. Las opciones de regresar a Old Trafford se vislumbran como el retorno del hijo pródigo en un empeño personal de Sir Alex Ferguson. Sería seguir compitiendo al máximo nivel para devolver al trono a una entidad que atraviesa una crisis de resultados desde la jubilación del emérito manager escocés.

Lewandowki, con Pep Guardiola y Xabi Alonso, en el Bayern de Múnich (EFE)
Lewandowki, con Pep Guardiola y Xabi Alonso, en el Bayern de Múnich (EFE)

Cristiano confiesa que en Madrid nunca ha llegado a sentirse tan querido como en Manchester. En su momento, decidió cambiar de aires para convertirse en el mejor futbolista del universo. Entendía que la mejor plataforma para conseguirlo eran el Real y la Liga española. Hoy considera que ese reto está conseguido y que afronta una edad ideal para un nuevo cambio. La negociación para salir no será sencilla, pero siempre que él asuma públicamente que desea marcharse habrá conseguido que el presidente consienta sentarse a negociar. Después vendrá el precio. Por aquí nacerán las aristas para cerrar el mejor acuerdo económico para la entidad blanca. Eso sí, los dos clubes pretendientes cuentan con suficiente bolsa como para no asustarse con la cifra que exija Florentino. Si hay venta, esa cantidad será invertida en el galáctico con quien ya sueña el dirigente: Lewandowski.

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