James, como Di María: no termina de percibir que vaya a ser importante

El colombiano es un rebelde con causa y el cruce de reproches con el entrenador del Real Madrid ha sido una constante. Además, en su país se habla de que ha solicitado al club una mejora de contrato

Foto: James Rodríguez, en la presentación de un nuevo telefóno móvil en Bogotá. (EFE)
James Rodríguez, en la presentación de un nuevo telefóno móvil en Bogotá. (EFE)

Asoma el clásico con varias aristas abiertas. En una intersección, los líderes del vestuario, se entiende que a petición de quien se siente más señalado por el rumbo que marca el equipo, tratan de ganarse la voluntad de cambio del entrenador. Esto lo cuentan los próximos a los jugadores, mientras que los cercanos al técnico desmienten la historia. En la otra, sólo están pendientes de la evolución del mejor y del fondo físico de aquellos que vuelven del peregrinaje nacional. Tan distintas las secuencias, si bien ni así se consuma una apuesta sin riesgo. Con tres puntos de ventaja, el FC Barcelona se juega imponer distancia, abrir herida en el enemigo y dejar secuelas en el futuro. El Real Madrid trata de recomponerse tras la pendejada de Nervión, sin evitar que todos los juicios alcancen al mismo. El técnico es el hacedor del movimiento blanco que no acaba de emocionar a la grada y mucho menos al Periodismo. Algunos recuerdan que Luis Enrique también tuvo sus peros el curso pasado y lo acabó ganando todo. Entonces, los pesos pesados de aquel grupo -Xavi, Iniesta y Mascherano- terciaron para parar la guerra entre entrenador y estrella. Si Sergio Ramos y Marcelo son capaces de lograr un mínimo entendimiento entre Benítez y Ronaldo, el míster dejará de caminar solo en ésta su particular cruzada contra todos.

Más allá de ese cambio de rumbo que una parte del vestuario solicita al técnico, el Real Madrid debe evitar publicitar sus actos en la Plaza Mayor. Hasta la fecha son varias las escenas vividas mediáticamente. Que si Cristiano Ronaldo está otra vez triste, que si Sergio Ramos contesta tras las críticas veladas del entrenador, que si Benzema se molesta porque lo cambian, que si Jesé debe trabajar más, que si hasta el párvulo Cheryshev lamenta la escasa comunicación… Sin embargo, por encima de todas estas cuitas, más o menos habituales cuando el camerino olfatea debilidad, habita la de James Rodríguez. El colombiano no ha terminado de hacerse un hueco en el once inicial y su distancia con Benítez se agiganta. El chico no termina de percibir que vaya a ser importante y por eso recela del tratamiento que recibe. Se siente suplente y no le gusta. Además, la lesión muscular que arrastra desde septiembre sólo le ha permitido disputar tres partidos con el Real Madrid, sólo uno titular. Aún así, alcanza tres goles en poco más de 150 minutos.

James celebra un gol con el Real Madrid, al Betis en el Bernabéu. (EFE)
James celebra un gol con el Real Madrid, al Betis en el Bernabéu. (EFE)

Algunos jugadores, cuando no son felices, encuentran consuelo en la cuenta corriente. Incluso, cuando son agasajados con otras tentadoras propuestas deportivas actúan para solicitar un aumento en consonancia con el rendimiento. Si vienen a buscarte es porque lo estás haciendo mejor que bien. El diario 'AS' publicó, en una información datada en Colombia, que James ha solicitado al Real Madrid una mejora de contrato. Aportaba el texto que el deseo del chico es situarse a la altura económica de Ramos o Bale. La noticia relataba que pretende un sueldo acorde con la cifra de su traspaso, el quinto más caro de la historia, y por su utilidad en el césped. Desde luego que el momento sorprende aunque, probablemente, la solicitud sea bastante anterior al momento de salir a la luz la publicación. Y se quejaban de Di María. Una de las razones que impulsaron al club a aceptar el traspaso del argentino fueron las constantes llamadas que recibía la dirección general para el crecimiento salarial del hoy jugador del PSG. Pues al Real Madrid parece que le vuelve a brotar otro Di María.

James es un rebelde con causa. Tras la Copa América, el entrenador aconsejó al futbolista recortar el descanso para adelantar el retorno: no se atendió la petición. Después, un retraso horario impidió la titularidad en Gijón, para después golear al Betis y más tarde lesionarse con Colombia. Pero en este tramo del curso, el cruce de reproches ha sido una constante entre las partes: que si estoy para jugar, que si le falta trabajo, que si llevo diez días esperando, que ya se ha visto que está solo para participar un rato, que el gol va para los que digan que no estoy bien… Rápidamente se desmintió que este último directo fuera dedicado a Benítez. La gente cercana a James explicó que la dedicatoria se servía a algunos periodistas que habían destacado el exceso de peso del jugador. En cualquier caso, se consigna mano izquierda al entrenador para devolver el entusiasmo a un chico que debe ser determinante para el crecimiento del juego del actual Real Madrid.

Neymar celebra uno de sus cuatro goles al Rayo en el Camp Nou. (EFE)
Neymar celebra uno de sus cuatro goles al Rayo en el Camp Nou. (EFE)

Neymar también llama a la puerta

Tampoco se libran en Barcelona que otra estrella llame a la puerta de la dirigencia para pedir más. El ‘caso Neymar’ ya ha costado la dimisión de un presidente y lo que resta por recorrer. Para empezar, el reconocido disgusto familiar del jugador que se siente acosado por la fiscalidad de Brasil e investigado por su tributación española. En la 'SER', el padre de Neymar lo dejaba meridiano: “Estamos negociando la renovación, pero hay cosas pendientes que resolver que nos tienen intranquilos”. La intranquilidad es tributaria por la maraña en que se ha convertido todo lo relacionado con el fichaje. Neymar padre pretende despejar cualquier futuro proceso ilegal que lo conduzca a otros casos similares que ha vivido el vestuario blaugrana. Messi, Mascherano o Adriano se han visto obligados a regular sus situaciones con Hacienda, circunstancia que inquieta y mucho al patriarca del delantero brasileño. La sociedad que regula los derechos de imagen de Neymar ha sido cuestionada. El discurso que exponen al club es rotundo y exigen, para renovar, a la entidad blaugrana la seguridad de contar con la tranquilidad necesaria de que todo está correcto. La falta de respuesta deja a una de las partes insegura e inquieta. “Se trata de hacer las cosas bien”, dice Papá Neymar, que deja un aviso sincero a navegantes: “Si no tenemos una situación confortable para trabajar no podemos quedarnos en España”.

El Barça no quiere más líos con la imagen de sus jugadores y está excluyendo de sus nuevos contratos este concepto de pago. Por aquí nace la discrepancia con Neymar, cuyos ingresos quedarían menguados. El brasileño ha comprobado cómo varios de sus compañeros han sufrido esas investigaciones fiscales por lo opaco de sus actuaciones. Ni el futbolista ni su padre desean verse inmersos en más angustias judiciales de las que ya se le presentan, por eso lanza este órdago al club para evitarse el paseíllo en los Juzgados que otros colegas se han visto forzados a recorrer. Hay clásico, sí, pero no todo el fútbol se juega en la hierba.

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