El paso en falso de Morata

El delantero español, goleador en el los primeros meses de la temporada, no marca desde diciembre y ve la mayoría de los partidos desde el banquillo

Foto: Antonio Conte ha perdido la confianza en Álvaro Morata. (Reuters)
Antonio Conte ha perdido la confianza en Álvaro Morata. (Reuters)

Era la prueba de fuego para el Chelsea y para Antonio Conte. Con la capacidad de sentirse irregular durante todo el curso, el equipo del sur de Londres se presentó en el Camp Nou dispuesto a solventar una eliminatoria que surgía en tablas tras los primeros 90 minutos en Inglaterra. Sin embargo, Messi apareció demasiado pronto. Se hizo claro protagonista y las opciones británicas se vieron truncadas nada más arrancar el partido. El Chelsea abandona la Champions League con escaso glamour. Entre los que aparecen con una pobre participación se encuentra Álvaro Morata, quien sólo jugó siete minutos en Londres y en el Camp Nou partió desde el banquillo en lo que ya se considera su nueva situación mientras Conte se mantenga al frente del equipo. Con la obligación de remontar, el técnico tiró del delantero madrileño, quien acumula una larga sequía. Sin duda, las expectativas puestas en su figura se han diluido con el paso del calendario. Con la segura marcha de Conte a final del curso, será el nuevo inquilino del banquillo quien determine el futuro del ‘9’. Lo que parece seguro es que Abramovich volverá a tirar de chequera para firmar otro delantero del máximo nivel.

El 26 de diciembre de 2017 queda lejano, demasiado. Desde esa fecha lleva sin ver puerta Álvaro Morata. Resultó como local en un duelo frente al Brighton después de un dulce arranque de temporada. El Chelsea, tras dos años detrás de su figura, obtuvo por fin el sí. Más bien obligado por las pésimas expectativas que le ofrecía Zidane que por las ganas de cambiar de aires. El caso es que con la presencia de Conte en el banquillo ‘blue’, Morata apostó porque era el momento de volar a una entidad considerada. Las cifras que se barajaron del traspaso se estimaron en 80 millones de euros, mientras que la BBC, no la delantera del Madrid y sí el prestigioso ente público de radio y televisión británico, apostilló la transacción en 60 millones de libras (unos 67 millones de euros al cambio), rebajando la cantidad inicialmente contada. En cualquier caso, cifras al margen, el delantero madrileño se convirtió en el fichaje estrella del verano —luego vendría Neymar— y en el español por el que se ha pagado mayor traspaso de la historia de nuestro fútbol.

Una lesión de espalda, se especula con que el entrenador aceleró los plazos de la recuperación, es la explicación que ofrecen los cercanos al jugador sobre su cambio de rol en el Chelsea. Reemplazar a Diego Costa, todo un ídolo y una referencia para la afición de Stamford Bridge, no resultaría tarea sencilla. Sin embargo, el estreno de Morata se mostró esperanzador. En las primeras semanas de competición, el ‘9’ anotó siete goles distribuidos entre Premier y Champions. Precisamente en el nuevo Metropolitano dejó la huella en la victoria de los ‘blues’ sobre el Atleti. Sólo unos días antes, se había destapado en el campo del Stoke City con un trío de tantos. Todo iba sobre ruedas: en el Chelsea se olvidaban de Costa, Conte había acertado con su hombre gol y Morata resolvía las dudas de la presión del precio que siempre sobrevuelan en la pérfida mente de algunos analistas británicos. En los primeros meses de otoño, el rédito de goles decayó, pero el técnico mantenía sin fisuras la titularidad del delantero.

Con lo que nadie contaba, es con la sequía que acumula Morata en este 2018: cero goles. Lo peor es que Conte nos muestra que ha dejado de creer en él: forzó al club a firmar a un delantero suplente —Giroud, del Arsenal—, reubicó a su mejor jugador —Hazard— como falso ‘9’ y el ariete acumula cada vez menos presencia en las alineaciones como titular. El técnico brama con el escaso acierto demostrado en partidos clave como ante Arsenal o Manchester United, donde sí contó con noventa minutos. Lamentablemente, a Morata sólo se le despejó algo el terreno cuando el club permitió la salida del belga Batshuayi con destino Dortmund. El resto, un camino de espinas en estos primeros meses del nuevo año. Recientemente, Morata explicaba su salida del Real Madrid. Rememoraba que el banquillo lo había terminado hastiando, especialmente en las jornadas de Champions. Ahora vuelve a revivir lo mismo que pretendía olvidar.

Morata solo ha sido titular en uno de los últimos siete partidos del Chelsea. (Reuters)
Morata solo ha sido titular en uno de los últimos siete partidos del Chelsea. (Reuters)

La realidad es que sentirse a la sombra de Benzema le mantenía aturdido, pero bien es cierto que ni en el Real Madrid, ni en la Juventus ni en el Chelsea ha logrado ser indispensable para sus entrenadores. Si con Mourinho era demasiado joven, con Ancelotti se asomó para volar y encontrar un buen destino en Italia. Con Allegri no se terminó de entender y acabó peor de lo que empezó. La historia con Zidane es conocida por su trabajo al servicio de Karim. Por fin, tocaba encontrarse con Conte ​—el técnico que apostó por él en Turín y que se marchó cuando Morata aterrizó en la Juve—, pero el idilio duró poco más de 20 semanas. A favor del delantero, el hartazgo respecto al italiano de la propiedad inglesa, que busca desaforadamente entrenador para el siguiente curso. Para Álvaro, la sombra de Costa es demasiado alargada y le ha terminado perjudicando. Morata es un buen delantero, que hace goles, pero que muestra unas cualidades bien diferentes a las del hoy ariete del Atleti. Con 25 años cumplidos el pasado octubre, debe salvar como pueda este tramo de campaña para aguardar el veredicto del nuevo inquilino del banquillo.

Y nada menos que con el Mundial como fondo. Morata peleaba con Diego Costa para liderar la delantera de España en Rusia. Lopetegui disfrutaba de la disputa de los dos atacantes, si bien, con el hispano-brasileño como primera opción. El tiempo de ausencia de Costa daba alas a Morata. Pero las cosas han cambiado y si uno, el rojiblanco, se mantiene como fijo, el otro, el del Chelsea, debe pelear con otros futbolistas que hacen méritos para hacerse con un hueco. De este modo, Gerard Moreno o Mariano trabajan silenciosamente para crear dudas al seleccionador, quien mantiene que Rodrigo, a quien ya tuvo en la sub-21, ha ganado territorio y es hoy quien más apura la titularidad a Costa. Todo esto sin olvidar a Iago Aspas, quien aparece como tercera opción. A Morata, suplente y con sequía en Londres, se le antoja un porvenir complejo. Debe recuperar la confianza de Conte y trabajar para no bajarse del tren de Rusia. Desde luego, sería un verdadero paso en falso para quien aspiraba a todo cuando abandonó el Real Madrid.

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