El rey Arturo Vidal, un madridista con tantas raíces como Florentino Pérez

Arturo Vidal, nuevo jugador del Barcelona, siempre había confesado a los suyos ser seguidor del Real Madrid y estuvo muy cerca de vestir de blanco en 2015, pero un accidente lo cambió todo

Foto: Arturo Vidal, entrenando con el Barcelona. (EFE)
Arturo Vidal, entrenando con el Barcelona. (EFE)

Mientras el Real Madrid sudaba para poder realizar el primer fichaje de campanillas de la temporada, el FC Barcelona presentaba la misma semana a un madridista casi de cuna que concluirá recorrido en Europa en el eterno rival. Si la adquisición de Courtois se debe, en gran parte, a la rebelión de Kovacic, el compromiso de Arturo Vidal con el Barça se sostiene desde la homogeneidad del converso, aquel que sintiendo el blanco termina de azulgrana. El destino del chileno ha querido que sea el Camp Nou su estación de acogida. Como Courtois, enamorado de Madrid desde una orilla, acaba, por azar y por la rebelión de un compañero de profesión, reubicado estacionalmente en la contraria. Tal y como descubrió 'Marca', el centrocampista croata lanzó un pulso a la dirigencia del Real Madrid para abandonar la entidad. El interés del Chelsea en ganar la presa concluyó por poner a todas las partes de acuerdo y admitir el traspaso del cancerbero belga, que se despide con una cuantiosa multa económica por su indisciplina al negarse a entrenarse con los ‘blues’. Sin embargo, su escape solo ha sido posible gracias a quien ha intercambiado, a modo de cesión, la camiseta azul por la blanca.

No soy antimadridista. Soy rival de todos los equipos que jueguen contra el Barcelona a partir de ahora”. Son palabras de Arturo Vidal durante la presentación como nuevo futbolista culé, y a fe que dice la verdad. ¿Cómo va a ser contrario al Real Madrid quien anhelaba vestirse de blanco desde bien pequeño? Pero la sinergia de esta historia provoca que precisamente en el verano de 2015 no fuera Vidal quien acabara vistiendo de blanco, sino Kovacic. El Real Madrid había madurado su adquisición un curso antes, en junio de 2014. Sin embargo, el primero de aquella lista era Toni Kroos, quien acabó rubricando su compromiso con los blancos. Un año después, Rafael Benítez aterrizaba más que ilusionado en el Santiago Bernabéu. Según se explicó, acudía para ofrecer un impulso al club blanco, adormecido con la mano blanda de Ancelotti. Entonces, el madrileño puso sobre la mesa de fichajes otra vez el nombre del centrocampista de la Juventus. A Florentino Pérez le llamó la atención escuchar otra vez el nombre de Vidal.

El 'rey Arturo' tatuado

Benítez, el técnico, se podía convertir en el hada madrina del ‘rey Arturo’, tal y como se denomina a sí mismo —así lo tiene tatuado en su piel— el nuevo jugador culé. Vidal, desde bien pequeño, aspiró a jugar en el Real Madrid. El periodista Nicolás Olea escribió su biografía en un libro titulado ‘Vidal, su historia’. El relato transita por una infancia donde el éxito de su compatriota, y madridista, Iván Zamorano se asomaba con euforia a Chile. Dos testimonios dan veracidad a esto. Uno de los que lo confirman es Nelson Pizarro, utilero del Colo Colo de Santiago: “Siempre me respondía que su deseo era jugar en el Real Madrid cuando le preguntaba si su mejor destino podía ser Italia”. En el club de cantera de Arturo coincidió con Hugo González, entrenador del joven Vidal con 15 años: “Tenía ganas de llegar al Real Madrid. Se llegó a relacionar su nombre, eso lo entusiasmaba”.

Pero el esfuerzo de Benítez quedó truncado por una tropelía del jugador. Disputaba la Copa América con Chile. Era el máximo goleador del torneo, la estrella del momento, los focos eran suyos por encima de Messi o Neymar. Pero un accidente de circulación provocó un exceso que terminó pagando caro. Al Bayern de Hoeness y Rummenigge no le importó, pero a Florentino sí. Él pidió perdón, se avergonzó de su tiempo con las apuestas del juego y el alcohol. Chile lo disculpó, el Real Madrid no. Ese junio de 2015 marcó un antes y un después en la carrera de Vidal. Ese deseo sempiterno de aspiración a jugar de blanco se rompió en pedazos. El máximo dirigente del club negó al entrenador el fichaje de quien era un cromo perfecto para el desarrollo del crecimiento madridista en Sudamérica. Sin embargo, pesaba más la imagen negativa de quien se había estrellado con el automóvil que el deseo firme del entrenador vigente.

Y aquí nació el converso. Vidal acabó en el Bayern y terminó por renegar del Real Madrid de Florentino. Luego vendría su acomodo con Guardiola, más Barça, y su enemistad sobre la hierba en los duelos con el equipo blanco. El chileno se calentó hablando del perjudicial arbitraje que recibieron los bávaros en un par de eliminatorias de la Liga de Campeones y la opinión pública lo sentenció como ‘antimadridista’. Nada más lejos de su historia. Hoy, sin embargo, viste la camiseta azulgrana. Es el recambio que el club barcelonés ha considerado por Paulinho, cuya extraña llegada ha superado en sorpresa más si cabe a su salida. Así las cosas, y a la espera del pasaporte comunicatorio de Coutinho, Vidal afronta el reto de sentirse blanco vistiendo la ‘remera’ culé. Pocos le superan en vanidad, de ahí su apelativo de creerse un rey. Pero también muchos alaban su polivalencia, versatilidad, empuje, trabajo, intensidad, carácter, liderazgo de centrocampista con gol. Todo esto es Vidal, al que un accidente de tráfico borró su estancia en el Real Madrid, pero nunca su madridismo… pese a Florentino.

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