La encrucijada de Florentino Pérez: lo que le pide el cuerpo y la cruda realidad
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Antonio Sanz

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La encrucijada de Florentino Pérez: lo que le pide el cuerpo y la cruda realidad

Para entender lo que pasa debemos rebobinar unas semanas. Tampoco tanto, solo acceder en el disco duro personal hasta el final del mes de mayo

Foto: El deseo de Florentino Pérez es contratar de nuevo a Jose Mourinho. (Reuters)
El deseo de Florentino Pérez es contratar de nuevo a Jose Mourinho. (Reuters)

Después de 31 días, el Real Madrid volvió a ganar para salvar al soldado Julen. Tras aquella escueta victoria ante el buen Espanyol de Rubi, se enlazaron un empate y cuatro derrotas para cortar la hemorragia en la competición fetiche de la entidad. Con Lopetegui despedido a falta de la comunicación oficial, el equipo se presenta en el Camp Nou con la ausencia de Messi (no todo son malas noticias). La agonía a la que se somete al entrenador es impropia de quien apostó a ciegas por la entidad. Quizá si suma los tres puntos (y otros tres, y otros tres…) se revierta la situación, pero la encrucijada en que se encuentra Florentino Pérez es la única clave para comprender por qué Julen sigue hoy trabajando en Valdebebas.

Para entender lo que pasa debemos rebobinar unas semanas. Tampoco tanto, solo acceder en el disco duro personal hasta el final del mes de mayo. Sí, todo el desamor de esta historia arranca con el acto de deserción de Zinédine Zidane. El ejemplar oficial del Real Madrid hizo explotar el confiado estado mayor blanco, ajeno a las reales intenciones del entonces entrenador. Pero lo peor para el poder no vino con la fuga del francés. Lo peor llegó con el rosario de negativas que encontró para encontrar sustituto.

placeholder El martes, ante el Viktoria Plzen en Champions, el Real Madrid volvió a ganar tras un mes sin hacerlo. (EFE)
El martes, ante el Viktoria Plzen en Champions, el Real Madrid volvió a ganar tras un mes sin hacerlo. (EFE)

Parece mentira, extraño en un tipo tan astuto como Florentino Pérez, que el dirigente madridista no previera que la relación con Zidane se había ido erosionando con el transcurrir del almanaque. Varios episodios relacionados con la materia de fichajes, algunos frustrados por la dirigencia (Pogba, Hazard o Mbappé) y otros por el propio técnico (Kepa), habían agrietado la historia idílica entre presidente y entrenador. No eran los únicos casos. También la manera de gestionar la crisis con Cristiano Ronaldo separó a las partes como distanció el irremediable decrecer de Bale en la escena del juego.

Tan es así que Zidane dijo basta y Florentino, anonadado, se quedó compuesto y sin novia, como prometido abandonado en el pasillo camino del altar. El orgullo le puso en marcha para encontrar relevo. Pero éste no llegó. Ni Pochettino ni Allegri, sus dos principales opciones, se enamoraron del proyecto. Ambos escucharon, pero renunciaron. Otros ofrecimientos no terminaron de agradar y día a día las portadas de los diarios deportivos recordaban a Florentino la falta de advenimiento.

Julen Lopetegui se convirtió por descarte en entrenador del Real Madrid para tres temporadas, si bien Florentino Pérez nunca creyó en él

Llegados a este punto, Lopetegui se convirtió por descarte en entrenador del Real Madrid para tres temporadas, si bien el presidente nunca creyó en Julen. Solo fue un mal parche. Había que colocar a uno y a José Ángel Sánchez se le ocurrió el seleccionador español. Al mandamás solo le reconfortaron las duras críticas al técnico tras lo ocurrido en Krasnodar con Rubiales. Solo ahí sacó pecho de la contratación. Después, un rosario de desencuentros —reforzar el equipo, la titularidad de Keylor o la suplencia de Vinicius como principales— ha acelerado el tambaleo prematuro del guipuzcoano, al que los resultados y la falta de gol le han terminado de sentenciar.

A Florentino Pérez le pide el cuerpo despedir a Lopetegui y nombrar a Mourinho entrenador del Real Madrid. Ese es su deseo. Pero la cruda realidad le dicta que ni el portugués se puede ir por las buenas de Manchester ni él afrontar la indemnización que debería costear el de Setúbal para romper unilateralmente el contrato que le vincula con los ‘red devils’ hasta junio de 2020. Es cierto que Mou sobrevive en Old Trafford, que los resultados lo empujan al despido, pero este no termina de llegar y Florentino no puede esperar más. Por eso, el luso echó agua al fuego en su última comparecencia ante los medios de comunicación: "Solo pienso en el Manchester United. Quiero cumplir aquí hasta mi último día de contrato".

placeholder A Florentino Pérez le pide el cuerpo nombrar a Mourinho entrenador del Real Madrid. (EFE)
A Florentino Pérez le pide el cuerpo nombrar a Mourinho entrenador del Real Madrid. (EFE)

Florentino vuelve otra vez a pensar que el vestuario necesita disciplina. Por eso mantiene viva la llama de Conte, la opción que más le cuadra entre los otros aspirantes tras conocer de primera mano que el grupo no acepta con simpatía a Solari, el técnico del Castilla. Repetir la jugada maestra de Zidane con Benítez no encaja ahora en un camerino que observa con recelo al buen técnico argentino. El abanico de ofertantes es considerable. El agente de Courtois le habla de Roberto Martínez, pero sería repetir con Bélgica la ‘secuencia Lopetegui’. Un intermediario afín le presenta a Laudrup, y no le disgusta porque le parece lo más próximo a Zidane: discreto, hombre a respetar, con buena imagen (aunque le separa el agente del danés). Curioso es también que a alguien a quien aspiró y que hoy no trabaja, Wenger, no figure si quiera entre los aspirantes.

Más curioso es todavía que el entrenador del Real Madrid dependa de la decisión final de los dirigentes norteamericanos del Manchester United. Despedir o no a Mourinho se antoja como necesario para la suerte de Lopetegui, si bien no se podrá aguardar sin fecha a lo que pase en Inglaterra. El primer paso es Barcelona y quién sabe si al final Julen se hará fuerte. Es más, quién sabe qué conducta seguirá Pérez. Su particular encrucijada lo mantiene con ataduras, hasta que decida romperlas… porque no se puede soñar y, a la vez, estar despierto.

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