La crisis del Athletic, el debate de su modelo y por qué nadie quiere ser su presidente

La situación deportiva, con el equipo en puestos de descenso, no ayuda a que nadie se presente a las elecciones a la presidencia. De momento no hay candidatos

Foto: El Athletic ganó este miércoles al Huesca en partido aplazado de Copa del Rey. Es solo su segunda victoria de la temporada. (EFE)
El Athletic ganó este miércoles al Huesca en partido aplazado de Copa del Rey. Es solo su segunda victoria de la temporada. (EFE)

Después de cumplirse el primer tercio de la Liga, dos entidades destacan por encima del resto por sus polos opuestos. Una porque ha tocado arrebato y ocupa el liderazgo, llámese un Sevilla FC con honores. Y la otra, el Athletic Club, porque de manera sorprendente ocupa posiciones de descenso a Segunda División en la clasificación. Lo del primer puesto demuestra que se ha logrado velocidad de crucero en una entidad cuya masa social solicitaba a voces la marcha de su principal dirigente hace escasamente 100 días. Mientras, se ha ubicado un desconocido para el lugar entre los habitantes de la zona roja. Abierto a un periodo electoral para elegir mandamás por los socios, la situación deportiva no ayuda a ningún valiente. Dudas y más dudas entre los aspirantes para dirigir al viejo león que hoy, además, languidece futbolísticamente hablando, pese al desahogo copero.

Sin espíritu ni vigor. Así se presenta actualmente uno de los más grandes de la historia del fútbol nacional. Debatiendo la crisis del modelo y acentuando un presente inadecuado, la fiel afición del Athletic camina para elegir mesías. Aquel que sepa reconducir a un club que atraviesa por una grave confusión con consecuencias difícilmente previsibles. Tras 48 horas de apertura de presidenciables, ningún socio se ha puesto al frente de la manifestación. Apenados por lo deportivo, lo institucional tampoco ofrece las mejores expectativas. La salida de Josu Urrutia, un histórico jugador que optó por dirigir la sociedad desde el Palacio de Ibaigane, aguarda reemplazo en una función donde el ausente es el protagonista ante la falta de voluntarios.

Berizzo fue el elegido por el Athletic para su banquillo el pasado verano. (EFE)
Berizzo fue el elegido por el Athletic para su banquillo el pasado verano. (EFE)

El consenso alcanzado, en la dimitida Junta directiva, para fichar a Berizzo se logró tras llegar a la conclusión de que tras la marcha de Valverde y el posterior fiasco con Ziganda, recordar a Bielsa era casi lo más saludable que retenía San Mamés en la memoria. Nada mejor que escoger a un argentino, discípulo aventajado del otro argentino. Pero la idiosincrasia de uno nada tiene que ver con la del otro. La metodología se iguala, pero los rasgos, el temperamento o el carácter distan del original a la copia. Además, con el modelo de adquisiciones que presenta el Athletic (solo firman jugadores con raíces de la tierra), reforzarse con jugadores de valor cada día cuesta más. ¿Por qué? Porque cuando la cantera no aporta frutos de nivel, pescar en los territorios de antaño cada día es más difícil debido a la igualdad económica a la que se ha llegado tras el acuerdo de la venta centralizada de los derechos televisivos del fútbol a los operadores correspondientes.

Por aquí aparece el sempiterno debate del modelo. ¿Debe el Athletic abrirse a firmar a otros jugadores sin raíz alguna con Euskadi? Al respecto, el presidente saliente Urrutia explicaba recientemente en una conferencia en la Universidad el País Vasco que el club "es una forma de vida, una manera de vivir que parte de una mirada distinta". "Debemos apostar por lo nuestro y por los nuestros sabiendo que estos, muy probablemente, no son los mejores en lo técnico, pero con el convencimiento de que con la incorporación de unos valores irrenunciables y unos obligados intangibles, la balanza se equilibra". Pero algunos de los que él califica de los suyos tienen derecho a optar por otros retos deportivos más ambiciosos. Los Llorente, Javi Martínez, Herrera, Laporte o Kepa gustan de mayores desafíos en sus carreras profesionales. Y por aquí se agrieta el sistema porque los mejores se marchan… cuando antes eso no pasaba (o pasaba a cuentagotas). Eso sí, siempre encontrarás excepciones: Muniain.

Desde la óptica de la formación, otra de las aristas fundamentales para que sobreviva este modelo, José Mari Amorrortu, director deportivo del club con caducidad este próximo 30 de junio, explicó en una conferencia en el colegio de entrenadores de Cantabria que lo importante es creer en la idea. "El Athletic es la transición entre un niño que empieza y un joven que está en la élite. Lo ideal es que los mayores convivan y compartan con los pequeños. El principal objetivo del club es la formación integral de chicos y chicas en una cultura de aprendizaje enfocada a mejorar su rendimiento", dijo. Pero a veces, la buena semilla no aporta frutos de calidad o son no tan fértiles como para competir de igual a igual con la élite del balompié.

Y mientras tanto se busca presidente en un proceso electoral abierto. Las miradas de favoritismo se centran (o centraban) en quien fue vicepresidente de Urrutia, José Ángel Corres, pero no ha terminado de concederse el movimiento definitivo. Más bien parece lejana su candidatura. La pauta de presidenciables ha bailado en los medios de comunicación con nombres bien diversos, pero hasta ahora ninguno definitivo. Desde los que han renunciado, caso de Aldazabal —secretario en la Junta saliente—, a los que todavía camuflan su decisión, como Elizegi —un reconocido restaurador vizcaíno—, quien parecía el único decidido a dar un paso al frente.

Con plazo hasta el próximo 7 de diciembre, el aspirante a candidato debe acompañarse de las firmas del 5% de los socios con derecho a voto, además de una garantía aproximada de 19 millones de euros que debe presentar a la LaLiga (el 15 % del presupuesto). Además, él y sus acompañantes deben responder a futuro de las pérdidas ocasionadas durante el mandato de cuatro años, aunque la caja guarde una suculenta partida de euros. Sin embargo, a diferencia del Real Madrid o de Osasuna (también clubes de fútbol y no sociedades anónimas como la mayoría), no es obligatorio avalar previamente. Así las cosas, un histórico busca conocer si durante el siglo XXI también es valioso el modelo que tantos éxitos ofreció en el periodo anterior. El peregrinaje del nuevo Athletic se escudriña en unas elecciones donde se trata de averiguar si la salud del viejo león le permite volver a rugir con fuerza. El reto para quien le eche valor, se presente y gane es adaptarse a los nuevos tiempos para recuperar aquel rugido del campeón.

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