Por qué Gayá es el fruto prohibido de Florentino Pérez... y de Simeone

El Atlético vuelve a la carga para intentar seducir al lateral, que ya rechazó una vez al equipo rojiblanco y otra al Real Madrid. Su cláusula de rescisión es de 100 millones de euros

Foto: José Luis Gayà tiene una cláusula de rescisión de 100 millones de euros. (Reuters)
José Luis Gayà tiene una cláusula de rescisión de 100 millones de euros. (Reuters)

Cuatro días a la semana se subía a un automóvil para recorrer más de 100 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta después de entrenarse o jugar con el Valencia CF. Era y es un sueño vivo, razón que no ha cambiado pese a alcanzar el profesionalismo. Se trata de José Luis Gayà, un joven alicantino de Predeguer que a punto de cumplir 24 años vuelve a renunciar a salir del club de sus amores. Si hace cuatro años el Real Madrid se posicionó con ánimo de reforzar su lateral izquierdo, ahora el Atleti ha retornado a la carga para tratar de seducir a un joven que mantiene la fidelidad a los colores de toda una vida. Gayà reitera su posición y decide encomendarse una vez más al club de Mestalla, descartando cualquier intención de jugar a las órdenes de Simeone. La respuesta del zaguero ha sido rotunda: "Soy feliz donde estoy. No hay más".

Precisamente, el futbolista pisó esta misma semana el Metropolitano. El Valencia, su Valencia, disputaba tres puntos fundamentales para la pelea por seguir en los puestos que dan acceso a Europa la próxima campaña. Es más, el anhelo continúa firme: colarse en el cuarto puesto para volver a disputar la Champions League. Gayà no jugó este partido contra el Atleti con un ánimo especial. Pese a conocer que los rojiblancos mantienen un interés creciente por sus servicios, él no se inmuta. Fue protagonista en dos acciones del juego: Griezmann le ganó la espalda para anotar el segundo gol rojiblanco y lanzó alto un golpe franco directo cerca del final del choque. Una visita más de las muchas que quedan, pero sin significado extra en su pensamiento.

Indiscutible con Marcelino y fijo en los planes de Luis Enrique, la temporada de Gayà no ha pasado inadvertida. El Atlético de Madrid busca lateral izquierdo debido a la salida de Filipe Luis, quien abandona por segunda vez la casa. El club rojiblanco peina el mercado nacional y también el internacional. En casa, se fijó en el defensa alicantino y en el rayista Álex Moreno, un carrilero profundo que mejora cada semana en tareas defensivas. En Europa, se sigue al jugador del Ajax Nicolás Tagliafico, quien parece será finalmente uno de los elegidos. Sin embargo, ni el catalán ni el argentino eran la primera opción. El deseado era el lateral valencianista, por quien suspira desde hace dos campañas. Pero en ambas ocasiones se ha llevado una negativa por respuesta. Y es que la felicidad y el deseo de estar donde quiere estar se apoderan frente a cualquier aventura de futuro. Gayà sigue siendo un fruto prohibido.

En mayo de 2015, la cláusula de Gayà era de 25 millones de euros. No terminaba de renovar con el Valencia y las negociaciones se habían roto entre los dirigentes —Amadeo Salvo, ejercía de presidente ejecutivo, y Rufete, director deportivo— y sus asesores deportivos. Tan cruda se habían puesto las cosas que el Real Madrid entendió que ese joven imberbe era el jugador ideal para pelear a Marcelo la banda izquierda. Florentino Pérez tanteó al futbolista, pero se encontró con que el único deseo del chico era el de renovar contrato. Le halagaba el interés, pero renunciaba con firmeza a la propuesta madridista. Entonces, Peter Lim, el propietario de la entidad, se cruzó en el camino de la negociación y exigió a sus dos empleados que arreglasen el entuerto. La ampliación del contrato de Gayà se convertía en cuestión de Estado para el valencianismo y Lim consiguió que el futbolista cumpliera su objetivo. No sería la última renovación del jugador.

Gayà ha estado en las últimas convocatorias de Luis Enrique. (EFE)
Gayà ha estado en las últimas convocatorias de Luis Enrique. (EFE)

Durante tres años, la familia Gayà tomó el empeño de pelear por fabricar el anhelo del pequeño José. Desde Pedreguer (Alicante) viajaban hasta Paterna tres días a la semana para entrenar y un cuarto para jugar el partido. Los clubes de la provincia habían contactado con el padre, pero el patriarca ya había inyectado su valencianismo en el hijo. Salir del trabajo, recoger al niño en el colegio y carretera y manta. La hora larga se consumía con conversaciones futboleras y con la rutina de completar los deberes escolares durante el trayecto. Así cada semana y cada mes. Un hábito adquirido, casi automático, reforzaba el cariño al escudo y el sacrificio impregnaba una fidelidad inquebrantable que como se sigue demostrando no encuentra fin.

Hace casi un año, Gayà volvió a renovar su vínculo con el Valencia hasta 2023. El acuerdo elevó la cláusula de rescisión hasta los 100 millones de euros. Uno de los motivos que llevaron al club 'che' a negociar fue el interés mostrado por el Atlético de Madrid. Pese a conocer las intenciones del futbolista, la entidad levantina decidió recompensar a quien ya se mostraba como uno de los mejores laterales zurdos del continente. Pese al primer no recibido, el club rojiblanco ha vuelto a sondear a los asesores deportivos de Gayà porque lo consideran el jugador ideal para el sistema Simeone. Un jugador con calidad para recorrer la zona del campo que ocupa y con la misma disciplina se encarga de defenderla. Pero, nuevamente, el jugador ha vuelto reafirmarse en que splo desea jugar en el Valencia. Es lo que hay, dicen con tranquilidad quienes rodean a un chico de ideas fijas y de sentimiento inquebrantable.

Es lo que hay
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