La táctica del Real Madrid y el pulso entre Zidane y Florentino por el fichaje de Pogba

El club blanco enfría los movimientos y espera que Pogba siga presionando a los ingleses. Zidane quiere al francés a toda costa, mientras que Florentino duda de su adquisición

Foto: Paul Pogba, con la camiseta del Manchester United durante un amistoso de esta pretemporada. (EFE)
Paul Pogba, con la camiseta del Manchester United durante un amistoso de esta pretemporada. (EFE)

No han pedido precio, pero el intermediario de turno ya ha informado en Concha Espina que la operación es ardua. El Manchester United, cuyas finanzas no obligan a vender de saldo, mantiene su postura a pesar de sentirse incómodo con la actitud del futbolista. En la mentalidad inglesa no cabe que quiera irse con ese desprecio hacia una institución que lo acogió siendo un juvenil, que posteriormente decidió venderlo para terminar con una recompra a muy buen precio que no se ha visto retribuida con un excelso rendimiento. Porque Paul Pogba no ha roto el molde. Sencillamente, engatusa a Zidane que exige la adquisición a Florentino. Y claro, saltan chispas cuando el peculiar asesor deportivo del centrocampista francés pregona que hay que soltar 150 millones de libras… muchos cuartos para la calculadora de Pérez.

Con contrato hasta junio de 2021, el ManU no se siente forzado a vender a Pogba por el precio de mercado que le gustaría al Real Madrid. Obviamente, la cantidad de 170/175 millones de euros, en función del cambio a libra esterlina, es desorbitada para las aspiraciones de compra del club blanco. Pero es que se trata de dar forma a la petición número uno de Zidane, que incluso habita por delante del ya conseguido Hazard. Ciertamente, el entrenador francés es un hombre recurrente en sus ideas. Desde enero de 2016, cuando aterrizó en el banquillo “a ver qué pasa”, mantiene en su cabeza casi los mismos cromos. En aquel verano previo a la Eurocopa celebrada en Francia, tras ganar la primera de las tres Champions que acumula, ya dejó sobre la mesa de Florentino los nombres de Hazard y Pogba. Entonces se habló de su escasa fuerza moral ante el dirigente, que abortó cualquier intento de tomarse en serio los dos fichajes.

Cuenta la corte madridista que tras renunciar al banquillo y posteriormente regresar a la misma banqueta, como acto heroico de amor al escudo, Zidane ganaría los pulsos al presidente por el gesto de retornar en un momento crítico y débil de la institución. La cuestión es que para opinión de Pérez, Zizou se la debía porque antes le había concedido una oportunidad al alcance de muy pocos. La relación, que camina hacia los casi veinte años de convivencia -desde aquella servilleta en el 2001-, se mantiene cordial, respetuosa, afable…donde cada uno defiende lo suyo. Es decir, que si el técnico no lo ve claro hace la maleta. O si el presidente considera que no debe otorgar todos los caprichos al entrenador, pues así se lo hace entender. Los dos son conscientes de que deben ayudarse, pero ambos mantienen el cordón de seguridad frente al otro.

Zidane, junto a Florentino Pérez en rueda de prensa. (EFE)
Zidane, junto a Florentino Pérez en rueda de prensa. (EFE)

Zidane destaca en cada reunión con Pérez que Pogba cuenta con un poderío físico privilegiado, relata con convencimiento su ordenamiento táctico y marca en rojo su brillante trabajo en las dos áreas, algo fundamental para el espíritu de juego que considera necesario en un Real Madrid que debe mantener el lustre, pero que debe ganar en fuerza. Y ésta es precisamente la mejor arma del jugador del Manchester United. Por eso, no se ha cortado al destacar en rueda de prensa las condiciones del jugador, algo que con otros casos hemos comprobado una mayor reserva. La cuestión es que el retornado técnico aprieta al dirigente para hacerle comprender que el centro del campo necesita un pulmón porque Modric transita en su tramo final, Kroos es la alternativa táctica y Casemiro y Valverde aportan en recorrido ofensivo lo que aportan. Florentino lo tiene claro y admite que se rascará el bolsillo, pero no le sirve cualquier precio. Por eso, la táctica se centra en dejar pasar los días para que Pogba, con actitud pasiva y despreocupada, provoque que la dirección técnica del ManU solicite la venta…aunque el presidente del Real Madrid aún no haya oferta.

La táctica de Florentino

Florentino Pérez es un maestro a la hora de diseñar los tiempos en las operaciones. Su táctica de enfriar los movimientos y atacar cuando el rival se muestra con la guardia baja es alabada por los contrincantes. Claramente, juega con la baza de la ayuda y la presión que somete el actor protagonista al club de origen. En la de Pogba, choca con hueso duro porque la dirigencia inglesa puede aguantar un curso más con el francés en sus filas. Aquí es donde el presidente del Real Madrid tira de histórico para recordar que más comprometido fue lo de Beckham y salió. O sólo tuvo que seguir la hoja de ruta trazada por Ramón Calderón para firmar a Cristiano Ronaldo. Es decir, suma en la negociación y resta intenciones del adversario con la fuerza del escudo que representa y el deseo del futbolista a la hora de apretar para cambiar de aires. Por eso, Florentino pregona como cortina de humo que “Pogba está como loco por jugar en el Real Madrid”, pero si no es este año… a lo mejor será el siguiente.

En el verano de 2016, el Real Madrid demostró una pasividad extraña. Era el momento de presionar a la Juventus, pero se rindió demasiado pronto. Ahora dispone hasta el 8 de agosto, fecha de cierre de mercado del fútbol inglés, para completar unos movimientos que hasta hoy, y pese a la insistencia del entrenador, se muestran poco activos. Para Florentino, quien sigue manteniendo dudas serias en el fichaje de Pogba, es más sencillo acometer la operación cuando el Manchester United se sienta en la obligación de vender que en este momento que los diablos rojos no tienen ninguna prisa por hacerlo. Pero aquí se topa con Zidane y su mandamiento de firmar sí o sí al centrocampista, quien observa cierto tedio en una negociación donde al presidente tanto le cuesta penetrar. El dirigente, por el contrario, es consciente de que si no firma al chico se distanciará del entrenador, pero es que el centrocampista sigue sin entrarle por el ojo. Así que está dispuesto a aguantar el envite del técnico o a esperar que el ManU exaspere y decida comunicar con el Bernabéu. Se trata de repetir la misma táctica empleada cuando se ‘intentó’ lo de De Gea, ¿recuerdan que pasó?

Es lo que hay
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios