Por qué Florentino Pérez pasa de 'pagar' 310 millones por Neymar a despreciarle

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha pasado en un año de poner toda la carne en el asador por Neymar a jactarse cada vez que sale alguna noticia extradeportiva sobre el brasileño

Foto: Neymar con la camiseta del PSG. (Reuters)
Neymar con la camiseta del PSG. (Reuters)

No es un secreto de estado que a Florentino Pérez le gustan los jugadores calificados mediáticamente como ‘galácticos’. Así accedió a la presidencia del Real Madrid, tras adquirir un imposible llamado Luis Figo al FC Barcelona. Entonces, el aspirante jugó sus cartas como antes, por ejemplo, había hecho su entonces vecino Jesús Gil con otra estrella portuguesa. Futre resultó fundamental para la victoria electoral, como trece años después se repetiría secuencia con Figo. Desde siempre, el mandamás blanco siente predilección por los mejores. Con Neymar mantiene una relación de amor-odio que lo persigue en el tiempo. Lo fichó, el chico llegó a pasar el reconocimiento médico en Brasil, pero su olfato empresarial atisbó que la operación no se fraguaba con limpieza y se retiró de la puja. Más tarde, sin ir más lejos el verano pasado, intentó rescatarlo de París. Hoy ya no lo quiere ni ver. Las cosas y los desamores de Florentino.

Mientras el FC Barcelona se deja querer y el París Saint Germain ha incluido a Neymar en la lista de expedicionarios a China, donde los galos realizarán un ‘stage’ de pretemporada, el máximo dirigente del Real Madrid observa con socarronería los acontecimientos públicos. También se compadece y confiesa en privado, lo difícil que resulta manejar a este tipo de futbolista atípico, que se siente por encima del bien y del mal. Es una evidencia que el brasileño ha decidido salir de París. El club francés no ha cubierto sus expectativas, se siente incómodo en la institución, añora el clima y las compañías de Barcelona y las lesiones lo han hecho claudicar en su empeño de triunfar para alcanzar el Balón de Oro, razón poderosa por la que salió del Camp Nou tras comprender que allí nunca podría alcanzar a Messi.

La posibilidad de pelear de tú a tú con su amigo argentino, el mismo que ahora lo reclama para el Barça, cegó más a los que lo rodean que al propio ‘Ney’. Pero entre todos acabaron haciéndole creer que lo mejor era aceptar la propuesta del PSG, quien sumaba años detrás de una súper figura mundial. Los deseos de Messi, quien susurró a Bartomeu que por qué no recuperar al brasileño, confrontan con la realidad. Leonardo, el recuperado director deportivo, resaltó que “no hay oferta por Neymar”. No señaló al Barça, pero defendió que los contactos informales entre entidades no habían cristalizado. Los 222 millones de euros que abonó para satisfacer la cláusula de rescisión son una montaña alpina para el club azulgrana que ha realizado un soberano esfuerzo económico ya con Griezmann.

Neymar en Brasil, este verano. (Reuters)
Neymar en Brasil, este verano. (Reuters)

El Real Madrid se movió con sigilo en el mercado de verano de 2018. La marcha de Cristiano Ronaldo casi obligaba a los blancos a realizar un fichaje de los llamados de campanillas. Pero no hay muchos con la etiqueta de posibles. Entre los favoritos de Pérez, dos de ellos, se encuentran en París. Uno, Neymar, el otro, Mbappé. Los dos deseados y los dos se han sentido cerca de Chamartín, en uno u otro momento. En cuanto al brasileño, el presidente blanco mantenía la intención de firmarlo. Gran parte de su gente de confianza era consciente del acuerdo verbal que había alcanzado con el padre del chico. Faltaba la parte más ardua, la del esfuerzo, la de remangarse. Pero eso no asusta a Florentino… excepto si en medio se encuentra Qatar y su poderoso emir. El fichaje se mascaba entre los mentideros cercanos al madridismo. Tan es así, que los servicios informativos de Televisión Española anunciaron un acuerdo entre Real Madrid y Neymar a razón de siete temporadas y 45 ‘kilos’ por cada una de ellas, además de ofertar por el traspaso la cantidad de 310 millones de euros. El receloso departamento de comunicación de Concha Espina salió con prontitud a escena calificando de “falsa” la información. TVE replicó que contaba “con fuentes de máxima fiabilidad” que contrastaban la noticia.

Mejor sin Neymar

¿Se achicó Florentino? Todo es posible. Lo seguro es que el mandamás blanco ya rumiaba que la operación tampoco le encajaba porque evitaba desairar al Estado árabe soberano. El paso del tiempo no ha hecho sino confirmar que Pérez acertó en la no contratación de Neymar. Las razones que le han restado un problema las va lanzando el dirigente a la opinión pública. Si en esta ventana estival de fichajes no lo quiere ni ver es porque se ha comprobado que el estado físico del jugador ha decaído hasta perderse más del doble de partidos por lesión que en su estancia en Barcelona. Las informaciones que rodean al centrocampista explican que la recuperación del quinto metatarsiano del pie, lesionado en 2018, no resultó tan satisfactoria como entonces relataron los médicos.

Pero el presidente ha cerrado la puerta a Neymar porque es consciente de que el porvenir judicial del chico es un polvorín. ‘Mundo Deportivo’ publicó que el brasileño se encuentra con problemas legales con la Hacienda española, que reclama 35 millones de euros por diferentes irregularidades en sus declaraciones coincidentes con su traspaso el PSG y con la prima de renovación acordada con el Barça. Pero sus cuitas con los tribunales españoles no acaban aquí. Más allá de su pleito por impago con el propio FC Barcelona, se mantiene viva la causa que llevará a Neymar a ser juzgado en España acusado de corrupción y estafa a raíz de su traspaso del Santos al club catalán. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional desestimó los recursos presentados por los abogados del jugador y el Tribunal dio traslado a la Audiencia Provincial de Barcelona, quien pretende juzgar la presunta ocultación del precio real de la operación realizada en 2013 entre los clubes, según informó 'Europa Press'.

Con todo este conglomerado, Pérez deja claro que el lío que se presenta puede ser morrocotudo. Por eso, centra sus esfuerzos en tratar de convencer a futuro a quien hoy se manifiesta como su verdadero y único gran deseo. Ni Pogba, ni ningún otro, aunque al final termine dándole el capricho del centrocampista a Zidane. Su sueño se llama y se seguirá llamando Kylian Mbappé. No parece que al joven galo lo termine arrinconando como ha terminado haciendo con su ‘deseado’ Neymar. ¿O tendremos un nuevo ‘never, never, never’? En fútbol todo es posible.

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