Por qué Red Bull puede 'hacer el idiota' de todas formas

Como el pescador que se va liando con el hilo de su propio carrete en el afán de desenredar el anzuelo,  tanto si es Alonso quien

Como el pescador que se va liando con el hilo de su propio carrete en el afán de desenredar el anzuelo,  tanto si es Alonso quien finalmente triunfa, como si lo hace Webber gracias a Vettel, Red Bull puede arriesgarse a 'hacer el idiota' de todas formas al término el presente campeonato del mundo.

Vaya por delante que el encabezamiento de estas líneas no pretende ser peyorativo, sólo se acoge al diagnóstico del patrón de Red Bull, Dietrich Mateschitz, sobre su propio equipo. "Todo el mundo ha condenado a Ferrari después de lo que hicieron en Alemania, pero nosotros nos hemos convertido en unos idiotas porque no actuamos de la misma manera", declaraba esta misma semana, cuestionando indirectamente sobre el posible título de Alonso y aceptando que, con su filosofía, sus dos pilotos puedan quedarse en blanco.

Antes de entrar en detalles, conviene dejar claras algunas ideas: a

A / Si algo ha demostrado Mateschitz en la vida es, precisamente, no ser ningún idiota;

B / Además, y también por lo anterior, tanto él como su equipo habrán valorado exhaustivamente el árbol de posibilidades y  asumido las posibles repercusiones del peor de los supuestos;

C /  Sin embargo, defender unos determinados valores dando lecciones a tus rivales, también te puede  'convertir en un idiota'. Sobre todo si no te acompaña la coherencia.

Otra versión de las órdenes de equipo

"Interferir con los pilotos nunca fue una posibilidad para nosotros, nunca pensamos en ello mientras se mantuvieran en la lucha por el título", declaraba Mateschitz para justificar la ausencia de órdenes hasta Abu Dabi.  Sin embargo, el día anterior, Horner declaraba que "sólo hay que ver la personalidad de nuestros pilotos para reconocer que harán lo posible para asegurar el mejor resultado del equipo". Ayer repitió el mismo mensaje. Es decir, mientras el dueño de Red Bull hace gala de 'fair play' desde las alturas, Horner señala a Webber y, sobre todo Vettel, el camino a seguir.

Pero será muy difícil convencer a la opinión pública que una posible cesión del triunfo a Webber no constituiría  una 'manipulación de resultados', como Horner denunciaba de Ferrari en Alemania. Porque, tras tan intenso campeonato, un título ganado en la última vuelta por 'regalo' del compañero no resultaría muy atractivo para la opinión pública. Presumir de valores deportivos, cuando en la práctica también se manipula un resultado, por el método que sea, es una forma de 'hacer el idiota'. Y no tenga la menor duda el señor Mateschitz que la prensa internacional se lo recordará convenientemente si el australiano es beneficiado por el 'altruismo' y el 'espíritu de equipo' de Vettel.

Para no ser como Ferrari

"Prefiero que mis pilotos pierdan bajo las circunstancias correctas", declaraba también Mateschitz esta semana. ¿"Circunstancias correctas"? Porque, en este contexto, cabe deducir que lo justo sería que Webber batiera limpiamente a Vettel. ¿Y si  en la inevitable pelea acabaran eliminándose mutuamente?  ¿Y si en nombre de ese 'fair play' Vettel ganara la carrera y Webber fuera segundo? Pues que Alonso, si rodara a estela de los Red Bull, capitalizaría este río revuelto y la gestión de la temporada a su favor.

Porque Webber podía haber salido líder de Japón con veintiún puntos, y con veintiocho de Brasil si hubiera recibido el apoyo de Red Bull. Sin embargo, se hizo lo contrario, pero lo correcto, como apuntaba Mateschitz. Eso sí, cabe recordar la justificación de Horner para ceder el alerón al alemán en Silverstone:  "obviamente, la decisión lógica, basada en la posición del campeonato y de los últimos libres, era instalarlo en el coche de Vettel". Precisamente, el piloto mejor clasificado del equipo en aquellos momentos. No fue el caso con Webber en las tres últimas carreras.

Con la gestión de esta temporada, y vistos los antecedentes, que los dos pilotos de Red Bull se queden sin título sería otra manera más de 'hacer el idiota'. En este caso, el equipo de Mateschitz presumiría de deportividad, pero la prensa internacional sepultaría esta imagen frente a otra demoledora: la de una escuadra que, con el mejor monoplaza, se deja robar la cartera por no priorizar en su momento. Para no ser como Ferrari.

Pero, quién sabe, puede que si Webber y Vettel perdieran a manos de Alonso, una derrota semejante ayudaría a vender más latas de bebida energética. Y es que no vamos a descubrir ahora que Dietrich Mateschitz es un verdadero genio.

Dentro del Paddock
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