Verstappen, o cuando el canterano le hace un 'caño' a Sergio Ramos
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Javier Rubio

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Verstappen, o cuando el canterano le hace un 'caño' a Sergio Ramos

El piloto holandés reaccionó con contundencia a las fuertes críticas a su cuestionable comportamiento a la hora de defenderse en pista. ¿Seguirá igual en el futuro?

placeholder Foto: Verstappen durante la bandera roja del GP de Bélgica.
Verstappen durante la bandera roja del GP de Bélgica.

"Ha llegado sin temores, sin respeto, sacando los codos, me recuerda a los grandes, a Lewis, a Senna…”. Tras el pasado Gran Premio de Bélgica, Toto Wolff quería ilustrar el estilo implacable al atacar o defender en pista de Verstappen, tan heterodoxo para una Fórmula 1 actual plagada de comisarios equipados con mira telescópica.

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Hoy, Verstappen se asemeja a ese prometedor futbolista que se permite hacer un ‘caño’ y pasar el balón entre las piernas a Sergio Ramos, humillación que los veteranos procuran no dejar impune. El piloto holandés vive un momento en el que, o impone sus reglas y estilo como Senna, o es ‘domesticado’. De momento, parece que triunfa lo primero.

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Con el bate de béisbol preparado

Por centrar el tiro, el holandés falló en la salida, pero quiso reparar su error metiéndose a capón y por dentro en el mayor embudo (Le Source) de toda la temporada. Nunca iba a funcionar. No fue el único responsable del incidente, pero tampoco una víctima inocente. Por lo que vendría después.

Más cuestionable si cabe fue su comportamiento posterior con Raikkonen. En Les Combes y Kemmel, el piloto holandés parecía esperar a mitad de pista y con el bate de béisbol preparado a que su rival se moviera. Si vas a la derecha, te sacudo. A la izquierda también. Y, efectivamente, sacudió a Raikkonen, que acabó fuera de la pista. Desde la cámara subjetiva del finlandés, aquello fue lo que podría vulgarmente calificarse como una 'guarrada'.

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Pero tan censurable lo anterior como sus explicaciones posteriores, que insinuaban un ánimo de rencor y adolescente inmadurez. “Si arruinaron mi carrera, no se lo voy a poner fácil, creo que lo deberían entender. No voy a decir “pasa”. Todo ocurrió en la primera curva. Si no hubiera ocurrido, no hubiera sido tan agresivo como fui con Raikkonen”. ¿En serio? ¿Ojo por ojo, ley del talión a 300 km/h?

Toto Wolff ya ha lanzado el guante para Monza

“Fue firme, al límite. Estoy seguro que lo revisará y quizás aprenda algo para el futuro”, declaraba después Christian Horner, con un cierto velo de reproche ante el comportamiento de su piloto. Para muchos resultaba incomprensible que no se hubiera sancionado al holandés por su comportamiento con Raikkonen para la gelatinosa jurisprudencia que ofrecen los comisarios de la FIA en estos tiempos.

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Quizás la llegada de Verstappen sería una buena noticia para la Fórmula 1 en el terreno que nos ocupa, el comportamiento en pista, si a todos los pilotos se les permitiera la misma actitud que al holandés. El espectáculo y las polémicas serían impresionantes, pero los graves accidentes también.

Jacques Villeneuve y Mark Webber fueron críticos con las maniobras del holandés. Vettel, más veladamente. Raikkonen se mostró tajante. Pero fue Toto Wolff quien invitó sutilmente a que sean los propios pilotos quienes ajusten cuentas dentro del vestuario. “La FIA no le ha penalizado, lo único que ha ocurrido es que se le ha ‘dado caña’ en algunas reuniones de pilotos, y la próxima vez van a darle más todavía...”. ¿Conseguirán sus colegas meter a Verstappen en vereda? ¿Saldrá tan desafiante como en Hungría?

"Antés partía que doblá"

Habrá que verlo. Si el joven holandés es astilla de su padre Jos (de temperamento bien conocido en los juzgados), si ha crecido en la filosofía del “antes partía que doblá”, tanto en Hungría como en Bélgica hemos tenido las primeras respuestas: un muro ante las críticas y reafirmación en su actitud dentro y fuera del asfalto, como Raikkonen constató nuevamente en Spa. Con un punto de arrogancia además, como para reprochar a dos campeones del mundo que deberían sentirse “avergonzados” por criticarle, después de sacar a uno de ellos fuera de la pista.

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¿Logrará Verstappen imponer su personalidad y estilo en la Fórmula 1 actual frente a quienes consideran que está traspasando una línea roja? Con el convencimiento innato de su destino de campeón, su talento, el punto de soberbia de quien solo ha vivido la victoria, con una experiencia vital todavía corta como hombre, Verstappen hace gala de esa arrogancia adolescente que quiere hacer al veterano un muñeco de su talento.

¿Quién no pagaría por ver y oir la próxima reunión de pilotos de Monza? Veremos si con Max Verstappen se aferra al ‘antes partía que doblá’. Porque estos ya no son los tiempos de Ayrton Senna.

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