McLaren y las 500 Millas han dejado a la Fórmula 1 encogida como un pollito

La experiencia de Fernando Alonso y McLaren en las 500 Millas está sirviendo de contrapunto para que la Fórmula 1 se tenga que mirar al espejo en varios aspectos

Foto: Los materiales de Fernando Alonso el día de su estreno en Indianápolis. (Foto: @McLarenIndy)
Los materiales de Fernando Alonso el día de su estreno en Indianápolis. (Foto: @McLarenIndy)

La entrevista con Mark Miles estaba programada para solo diez minutos. El máximo responsable del IndyCar, que engloba las 500 Millas de Indianápolis, se extendió tanto con las primeras preguntas que la mayoría quedaron en el tintero cuando se llegó al tiempo convenido. A pesar de un día eterno de entrevistas, Miles era un derroche de amabilidad y simpatía. Cogió una hoja de papel y escribió todos sus datos personales: “Toma, llámame a Estados Unidos directamente cuando tú quieras, y seguimos con la entrevista”. “Esto en la Fórmula 1 no suele ocurrir", pensamos.

Es una simple anécdota personal, un detalle más de los varios apreciados desde que Fernando Alonso anunciara su participación en las 500 Millas. Porque esta experiencia está también poniendo a la F1 ante una suerte de espejo. Seguro que en Liberty están tomando nota de sus compatriotas americanos. Lo que también deberían hacer los equipos de Fórmula 1.

Los ágiles reflejos con las redes sociales

IndyCar e Indianapolis Motor Speedway hicieron gala de unos reflejos extraordinarios usando las redes sociales con maestría. Reunieron durante varias horas a leyendas como Mario Andretti y Johnny Rutheford que nos abrían el libro de los óvalos de forma magistral mientras explicaban la evolución de Alonso, con entrevistas a otros protagonistas y pilotos, y varias veces al español. Fue un gran espectáculo mediático con dos millones de seguidores solo en Facebook. Por no hablar del efecto expansivo de la cobertura que permitió a los medios de comunicación de todo el mundo.

Luego, se recuerda la pretemporada en Montmeló y el potencial mediático de ocho jornadas con todos los equipos y pilotos en pista, con monoplazas totalmente nuevos en 2017… ¿Cuál habría sido la respuesta si los aficionados hubieran podido seguir de manera similar las tribulaciones de Honda este invierno? Imaginemos el impacto mediático de lo perdido en Montmeló. Tras el debut de Alonso, Miles cogió a Oriol Serviá del brazo para promocionar el campeonato y la presencia del asturiano por varios países europeos.

Cierto es que el modelo de negocio de la Fórmula 1 se basa en los elevadísimos ingresos obtenidos de canales televisivos que pagan por sus derechos exclusivos, derechos que deben ser respetados. Pero lo vivido la pasada semana debería invitar a buscar matices, variaciones y soluciones complementarias a dicho modelo para que la televisión no se convierta en un lazo que ahogue la amplísima presencia mediática que busca Liberty para multiplicar su inversión.

La falta de reacción en la F1

Mientras tanto, la Fórmula 1 y sus protagonistas parecían estos días boxeadores sonados. Es cierto que resultaba difícil competir con la novedad de Indianápolis, pero…“Fernando controla los medios de comunicación en los dos últimos meses, aún queda otro mes, cada 48 horas hay un artículo sobre él. Nunca un piloto de Fórmula 1 tuvo tanta atención de los medios sin lograr éxitos”, comentaba Mark Webber con razón estos días. Alonso y McLaren son parte de la Fórmula 1, por lo que sorprende la falta de reacción y la sequía informativa desde esta esquina del cuadrilátero durante estas dos últimas semanas.

Ni la FOM, ni Liberty ni los equipos han tenido imaginación ni iniciativa suficientes para generar contenidos frente al ‘tsunami’ creado por Alonso y McLaren con las 500 Millas. No era tarea fácil, pero tampoco se ha apreciado el intento. Es como si la Fórmula 1 se hubiera quedado encogida como un pollito, esperando a la llegada del Gran Premio de España para volver a la rutina habitual.

Quitar la 'carbonilla'

Saltemos hacia otro area. De lo poco que alcanzamos a preguntarle a Miles, la primera cuestión fue: “Explique por favor a los europeos qué es la IndyCar”. “La F1 tiene con mucho el coche más técnico, los nuestros son más similares, se trata por ello más del piloto que del lado técnico, es una competición más de mano a mano". No vamos a mitificar aquí al IndyCar y sus monoplazas. Pero el propio Alonso puso la Fórmula 1 ante ese otro espejo de la exagerada sofisticación técnica momentos después de probar el coche americano: “Aquí, das un botón, y sales a la pista. Es todo sencillo. En la Fórmula 1 pasas seis minutos antes de arrancar, probar, recomprobar sistemas, conectar el motor de combustión a la parte híbrida, regular el freno fly-by wire y bla, bla, bla…. Aquí es más divertido porque simplemente enciendes el botón y compites…”. Sobra añadir mucho más, ¿no?

La Fórmula 1 se ha desequilibrado exageradamente hacia el lado técnico, con una costosísima complejidad en detrimendo del espectáculo y del peso del factor humano. La tecnología híbrida está para quedarse, pero con el actual esquema de motores dos de los cuatro fabricantes (Renault y Honda) siguen con la lengua fuera entre enormes inversiones. Dos equipos (los que más dinero reciben de FOM) están años luz del resto. “Me gustaría jugarme el campeonato o la victoria no con mi compañero si fuese Hamilton, o un piloto de Ferrari, sino jugármela con los veinte mejores pilotos del mundo, igual que en un torneo de tenis todos tienen posibilidad de ganarlo”, contestaba Carlos Sainz cuando le preguntábamos que pediría a Liberty. Luego, recuerdas a Alonso explicando el proceso de arrancar un monoplaza de Fórmula 1 actual...

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Chase Carey lamentaba que Alonso no estuviera en Mónaco y sí en Indianápolis. Por primera vez en muchos años el gran premio monegasco puede quedar en segundo plano informativo a nivel global. La Fórmula 1 no tiene la culpa de las desdichas de Alonso y McLaren para buscar nuevos retos, pero esta experiencia puede servir también para quitar cierto nivel de 'carbonilla' a un mundo que ha vivido demasiado tiempo encerrado y pagado de sí mismo. Y como decía el propio Webber, aún queda un mes por delante, lo más intenso de las 500 Millas de Indianápolis. Bienvenido sea si sirve para que la Fórmula 1 se ponga las pilas.

Dentro del Paddock
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