Max Verstappen es el gran protegido de Red Bull, por eso Sainz debe irse cuanto antes

Al margen de la decisión que tome Red Bull sobre el futuro de Carlos Sainz, el piloto español necesita salir de la órbita del fabricante de bebidas para seguir creciendo como piloto

Foto: Verstappen debutó con Red Bull en el GP de España. (EFE)
Verstappen debutó con Red Bull en el GP de España. (EFE)

Carlos Sainz necesita irse de Red Bull. Otro tema es que Helmut Marko y compañía lo permitan, porque depende de sus intereses y de su decisión final. Pero el GP de Hungría y otros episodios de semanas anteriores demuestran que el piloto español necesita nuevos horizontes para seguir creciendo. Los de Red Bull están cubiertos por la alargada sombra de Max Verstappen.

Red Bull, la sartén por el mango, como es lógico. Quiere aprovechar el valor de su inversión, llenar de puntos la cartera de Toro Rosso, mantenerle en el banquillo por si alguien se lleva a Ricciardo o a Verstappen, o para hacer caja con su contrato. Si Renault tira de chequera. O de otros temas.

Porque en estos momentos, el futuro de Sainz dentro o fuera de Red Bull depende del complicado entramado con los motores para 2018. Puede que Toro Rosso termine unido a Honda y McLaren, a Renault. Según ha podido saber El Confidencial, la decisión se tomará estos próximos días. Y en este posible trueque podría estar incluido Sainz según termine la historia. El madrileño es sujeto pasivo en una película de guion más complejo.

Carlos Sainz fue séptimo en el GP de Hungría. (EFE)
Carlos Sainz fue séptimo en el GP de Hungría. (EFE)

¿Qué puede pensar Daniel Ricciardo?

Carlos Sainz recibe un trato áspero de Red Bull en los últimos tiempos. Con aquella salva de fuego en Austria de toda la cúpula, en la que Marko señalaba que Kvyat le superaba en la pista. O cuando Tost le responsabilizaba en Hungaroring del incidente con el ruso en Silverstone. O los ataques directos de Marko a Carlos Sainz padre, quien no abre la boca… A diferencia de Jos Verstappen.

El padre de Max amenazaba con la marcha de su hijo si el equipo austríaco no espabilaba el próximo año. La respuesta de Horner y Marko no fue la de censurarle, sino cubrir en algodones a su piloto. “¿Sabes cuál es mi sueño último en la Fórmula 1? se preguntaba Dietrich Mateschitz “que Máx sea el campeón del mundo más joven en la historia de Red Bull. Tenemos dos años más para conseguir este objetivo”. Quién va a discutir que Verstappen es un talento inmenso de enorme potencial. Por ello, y para quien sabe cómo funciona la dinámica interna de los equipos ¿Qué puede pensar Daniel Ricciardo cuando escucha algo así, entre otras cosas?

Aquí paz y después gloria

En este contexto, Sainz está tirando de templanza para controlar la situación. Si sus frases en la rueda de prensa de Austria podrían haber sido un poco más afortunadas, está manteniendo las polémicas dentro del vestuario sin avivar la llama hacia el exterior. Conviene no olvidar que fue el propio Marko quien apostó por Sainz cuando las cosas no salían bien en la Fórmula 3 y en GP3. Pero en la escala de intereses de Red Bull, Sainz no está al mismo nivel que el holandés.

Quizas a Helmut Marko le moleste que Carlos Sainz padre atienda al mercado ante la perspectiva de un cuarto año en el mismo equipo para su hijo, pero no parecen molestarle las insinuaciones de Jos Verstappen sobre la marcha del suyo a Ferrari o Mercedes. Tost puede señalar a Sainz en Silverstone, pero ese piloto cuya habilidad en los adelantamientos es universalmente alabada se cortocircuitó cuando era Ricciardo quien estaba a su lado en Hungaroring, arruinó la carrera del australiano y la posibilidad de un podio para ambos. Pero aquí hubo paz y después gloria.

La paradoja con Sainz

Ante esta foto que se dibuja en Red Bull, Sainz protagonizó una de sus mejores carreras en la Fórmula 1 en Hungaroring. Firmó el sábado otra de esas vueltas que ya empiezan a ser marca de la casa. Arrancó espectacularmente, aguantó, e incluso se permitió sacar a Fernando Alonso de la pista. Metió el Toro Rosso en la séptima posición frente a los Force India y Renault. El equipo italiano tiene 39 puntos. 35 son de Sainz. Si Renault le quiere, tuvo en Hungría más pruebas para reafirmarse.

Fernando Alonso acabó sexto en Hungría. (EFE)
Fernando Alonso acabó sexto en Hungría. (EFE)

Sainz es una auténtica paradoja en el seno de Red Bull. Cuando un piloto no ha funcionado, han sido siempre crudamente directos para mandar a la calle al defenestrado. Que pregunten a Buemi, Vergne o Alguersuari. Marko, Horner y Tost también lo fueron con el español en Austria, aunque en su caso para reafirmar que no le dejan marchar aún sin subir al primer equipo. Algo inédito en la historia del Red Bull Junior Team.

El talento busca proyección

“Sainz está disponible si el precio es el adecuado” vino a decir Horner una semana después del tiroteo austríaco. “Con Ricciardo y Verstappen no hay precio suficientemente alto para pagar sus contratos”. En Red Bull consideran a Verstappen como la niña de sus ojos y es una apuesta personal de Marko. Sainz debe su carrera a Red Bull pero tampoco pueden esperar que se siente en una silla con cara de bueno por cuarto año consecutivo. El talento da personalidad y busca proyección. Cuando se persiguen deportistas con talento, es lo que hay.

Algún día quizás se repita el enfrentamiento con Verstappen. Pero mejor con otras armas. De momento, al español solo le queda firmar carreras como la de Hungría. Mientras no le demuestren lo contrario, Red Bull es el sitio de Verstappen, no de Carlos Sainz.

Dentro del Paddock

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