El nuevo RB 14 de Newey, como pintar un bigote a la Mona Lisa de Leonardo da Vinci
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Javier Rubio

Dentro del Paddock

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El nuevo RB 14 de Newey, como pintar un bigote a la Mona Lisa de Leonardo da Vinci

Red Bull ha presentado su nuevo monoplaza con anticipación a otras temporadas. Pero con Adrian Newey nunca se tienen las cartas en la mano en la pretemporada

Red Bull es posiblemente la empresa que más ha revolucionado el 'marketing' deportivo en las últimas décadas. Hasta con la osadía de lanzar un paracaidista desde el espacio. Pero la primera imagen de su nuevo RB14 se presenta en un pequeño taller rodeado de estantes para herramientas, y sin los colores definitivos que lo distinguirán durante la próxima temporada.

En realidad, el equipo austríaco nunca ha considerado que la presentación de sus monoplazas requiera atención alguna. Todo lo contrario. Forma parte de la filosofía e intenciones de Adrian Newey a lo largo de su carrera. Las cartas, guardadas todo lo posible. Por ello, ha sido una novedad que el RB14 sea uno de los primeros monoplazas de 2018 en ver la luz. Pero nunca hay que fiarse. Con Newey ves lo que Newey quiere que veas.

Tubos de escape pintados en la carrocería

Al ingeniero británico le distingue una especial habilidad para leer los reglamentos e ir más allá del espíritu y la letra de la norma. Es su primer objetivo al trabajar con las reglas y un coche de carreras. De ahí su secretismo y juego de manos. Recordemos que en 2011 llegó a pedir al responsable de decoración de Red Bull que pintara unos tubos de escape falsos en la presentación para despistar con los escapes de soplado. Por no hablar de las libreas de pretemporada para intentar maquillar líneas y formas, como también es el caso con el RB14.

"Si la gente ve que eres rápido, van a pasar más tiempo mirando tu coche. Si vas lento, pasan de largo". El propio Newey ha reconocido cómo en 2011 llenaba de carburante sus monoplazas para ralentizarlos en las sesiones de pretemporada, en su afán por no dar pistas cuando ya era consciente de tener un ‘pepino’ en sus manos. Porque no solo quería evitar llamar la atención de sus rivales, sino también de los técnicos de la federación, ya que siempre ha buscado rebasar el reglamento con sus conceptos. Y es que Newey siempre ha sido un francotirador de las normas.

Por ello, cuando nace un monoplaza firmado por el genio inglés, siempre es mejor darle su tiempo. Recordemos cómo esperó con el RB8 de 2012 hasta el penúltimo día de pretemporada, en Montmeló, para introducir una nueva carrocería, después de haber llevado a cabo casi todas las jornadas de test con una configuración que no iba a ser utilizada durante el año.

El rumbo errado con el RB13

Este año, sin embargo, la fiabilidad de pretemporada también es un objetivo prioritario para Red Bull. Renault se la ha prometido a sus equipos. “Nuestra intención es llegar al primer test y hacer 100 vueltas por día. Al tener estabilidad reglamentaria, las lecciones del RB13 irán a 2014”, apuntaba Christian Horner. Lo que significa que el nuevo monoplaza austríaco será una evolución de su predecesor, aunque se percibe en sus pontones y elementos aerodinámicos un trabajo más elaborado que en su predecesor. Porque la pasada temporada fue una excepción en la trayectoria de Adrian Newey.

El RB13 no nació con buen pie. Reconocida su capacidad para brillar en la interpretación de cada nuevo reglamento, el monoplaza anterior comenzó desconcertando al equipo y a sus pilotos. Pero Newey no estaba entregado a tiempo completo al programa de Fórmula 1. Asfixiado por el predominio del motor sobre la aerodinámica desde la llegada de la tecnología híbrida y el monopolio de Mercedes, el ingeniero británico empezó a buscar escapes para su creatividad. Concibió un superdeportivo como pasatiempo —lo cuenta en sus memorias— y Red Bull le permitió el capricho para que no se marchara a Ferrari. Nació así el Aston Martin Valkyrie, dos millones de libras, y apareció Aston Martin como socio. El futuro dirá hasta dónde llega la nueva asociación nacida de aquel pasatiempo, tanto en la Fórmula 1 como fuera de ella. De momento, en el RB14 se aprecia la gran presencia de la marca británica en su carrocería.

placeholder En la imagen, Adrian Newey. (Reuters)
En la imagen, Adrian Newey. (Reuters)

Un monoplaza maduro y competitivo

Quizás ese proyecto dispersó a Newey en 2017. El RB13 nació muy crítico de comportamiento, con una ventana de puesta a punto reducida. En la presentación del pasado año, sorprendía la inusual sencillez en la configuración de los pontones laterales y la ausencia de apéndices aerodinámicos en comparación con Mercedes y Ferrari. El equipo comprobaría después los problemas de correlación entre los sistemas de CFD, el túnel de viento y el asfalto que habían afectado al RB14.

El caso es que Newey se zambulló para corregir el tiro. A final de temporada, el chasis del RB13 estaba a la altura de Mercedes y Ferrari. Una vez más, el equipo austríaco volvió a sorprender por su capacidad de reacción. Ahora, el RB14 debería ser un monoplaza maduro y muy competitivo, un ajuste fino sobre el brillante RB13 de final de año. Por ejemplo, ha cambiado sensiblemente en la zona de los pontones respecto al pasado año. Si Renault confirma el salto de calidad que ha prometido, puede que Ricciardo y Verstappen den más de un susto a Mercedes y Ferrari. Cabe anticipar que el RB14 ganará carreras en 2018.

De momento, la tradición aconseja esperar a la versión definitiva aunque haya madrugado respecto a otros años. Red Bull ha mostrado su nuevo monoplaza con una atractiva decoración, que se avista provisional, aunque parece que mantendrá ese elegante negro mate que tanto destaca cuando se ve a un Red Bull rodar en pista y a la luz del día. Un color negro que quizás ayude a camuflar ese halo que Marko, Verstappen y otros muchos no quieren ver ni en pintura. Seguro que servirá para salvar vidas pero, en un monoplaza de Adrian Newey, para algunos es como pintar un bigote a la Mona Lisa. Por los adjetivos que le ha dedicado, puede que el ingeniero británico piense lo mismo.

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