Fórmula 1: No es justo estas preguntas de mierda...: el mejor Vettel de la F1 ha vuelto

"No es justo estas preguntas de mierda...": el mejor Vettel de la F1 ha vuelto

Vettel afronta la Fórmula 1 de 2018 con una gran presión para lograr el primer título de Ferrari en diez años y ha arrancado la temporada espléndido en la pista y brillante fuera de ella

Foto: Vettel y Hamilton durante esta temporada. (Reuters)
Vettel y Hamilton durante esta temporada. (Reuters)

La Fórmula 1 necesita más carreras como la del pasado GP de Bahrein. Y más de este Sebastian Vettel que hemos visto hasta el momento, dentro y fuera de la pista, tanto desde la vertiente humana como en la deportiva. Posiblemente Vettel sea el piloto con mayor presión de la parrilla. Todos en la Fórmula 1 la afrontan, pero Ferrari es un universo aparte.

No debe resultar fácil arrancar en 2018 con la mochila que le cargó encima Sergio Marchionne a final del pasado año, cuando el presidente le señaló como uno de los responsables de perder el título. Desde 2008 no llega ninguno a Maranello, pero desde que lo hizo, Marchionne está echando más leña a la caldera. En este contexto, Vettel ha comenzado de forma espléndida esta temporada.

Sinceridad, a pesar de la victoria

El piloto alemán suma dos victorias. La primera de ellas, afortunada, qué duda cabe. Durante todo aquel fin de semana fue superado por Kimi Raikkonen, ojala más rival este año que en temporadas pasadas. Una vez terminada la carrera Vettel hizo una confesión, o más bien una concesión, poco habitual para quien acababa de ganar un gran premio de F1. Abría sus defensas y reconocía su falta de confianza en el SF71H, explicaba el tipo de monoplaza que necesita para alcanzar ese nivel de pilotaje inconsciente toma el control para llegar al límite. No era una actitud excepcional, pero tampoco tiró de poses innecesarias de tipo duro.

La victoria en Australia también le brindó en bandeja una oportunidad mediática para devolver las bromas de Lewis Hamilton a costa de los famosos ‘party mode’. “Dijo que era una broma y le creí. Creo que ya somos mayores, y no creo que tengamos que llegar a ese nivel. Esta bien mientras bromeemos. Aparte de un momento particular el pasado año, no tenemos problemas” para luego tender puentes hacia el británico. En esta ocasión, Vettel actuó con elegancia y madurez cuando a Hamilton se le había ido de las manos el tema el día anterior.

Y si Vettel no tuvo confianza en Albert Park, dos semanas después estuvo realmente espléndido en Sakhir. En la Fórmula 1 los mínimos detalles se encadenan. Al alemán también le costó superar a Raikkonen el pasado fin de semana. Solo pudo elevarse sobre su rival en la última vuelta del Q3. Pero lo logró, desplazándole así a la zona sucia de la pista. Llegó la salida, y el finlandés perdió su posición por su menor tracción frente a Bottas. El sábado también Vettel había empezado a trabajarse la victoria.

Que remató con unas magistrales últimas vueltas en Bahrein. Mercedes tendió la trampa a Ferrari sobre la marcha, pero Vettel supo adaptarse a la estrategia sobrevenidai con una habilidad extraordinaria de equilibrista. Andar de puntillas con un F1 no es fácil, cualquier error de pilotaje hubiera sido letal para una goma ya pasada de rosca. Y todo ello, bajo la remontada y creciente presión de Bottas en los compases finales.

"Dije que tenía todo bajo control, era mentira"

Genial fue la anécdota de ese mensaje por radio que revelaba su aportación a esa partida de ajedrez que jugaban Ferrari y Mercedes cuando se decidió una sola parada en boxes para toda la prueba. “Mis neumáticos estaban acabados, a diez vueltas del final dije que tenía todo bajo control, pero no tenía nada bajo control, era mentira. Esperaba que le dijeran a Valtteri que Sebastian estaba controlando para que aflojara y pudiera relajarme, pero no fue el caso, me dijeron luego. Pero si hubiera dicho que estaba ya sin neumáticos, le habrían dicho que atacara…”. Si en Australia se encontró con un regalo por el singular giro de la carrera, en Bahrein compensó cualquier apoyo del destino anterior con la más elevada maestría de su propia cosecha.

Que remató con otro detalle de esa singular personalidad, mezcla latina y germánica, que toman el control según el pie con que se levante ese día. Al finalizar la rueda de prensa, un periodista holandés preguntaba legítimamente a Hamilton por ese ‘gilipollas’ o algo parecido que el británico había regalado a Verstappen por su incidente en la prueba. Ante la cara de sorpresa del propio Hamilton, Vettel pidió contestar a la pregunta para soltar un discurso con el que defendía el comportamiento de los pilotos en plena acción y chorreando adrenalina. Para defender a Hamilton.

Tiró del futbol en su intento de hacer comprender mejor el mensaje. “No creo que esté justificado que se nos haga este tipo de preguntas de mierda para intentar crear historias donde no las hay”. Y habló de “reacciones humanas” para justificar a los pilotos. Tenía razón, sobre todo al recordar su increíble incidente el año pasado en Bakú con quien ahora mismo defendía ante la prensa. Eso sí, “no es personal, no te lo tomes como algo personal”, le decía al periodista. Se estuviera de acuerdo o no, Vettel también reinvindicaba indirectamente esa naturaleza explosiva que a veces también le traiciona, y para la que parecía pedir comprensión a través del calentón verbal de Hamilton.

Este Sebastian Vettel de comienzos de 2018 hace mejor a la Fórmula 1. Con semejante despliegue de pilotaje y la mejor vertiente de personalidad muchos se alegrarán si a final de año le pusiera a Sergio Marchionne en la mesa de su despacho esa pesada mochila que lleva a la espalda.

Dentro del Paddock

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