El pelotazo de Fernando Alonso en China: como Marco Polo, pero en el automovilismo

El acuerdo de Fernando Alonso con Shanghai Yi Qian Communications para 'franquiciar' en China su 'FA Karting School' es una gran jugada comercial, tanto pionera como estratégica

Foto: Fernando Alonso, piloto de McLaren de Fórmula 1. (EFE)
Fernando Alonso, piloto de McLaren de Fórmula 1. (EFE)

Ciertamente, es una jugada maestra. Fernando Alonso ha puesto un pie en el automovilismo del futuro en China, un gigantesco mercado aún por explotar. Con su acuerdo se adelanta además a algunos de sus rivales de parrilla con similar pedigrí en semejante caladero. Se trata de pasión, y también de negocio: el cultivo de talento en un país con más de mil millones de habitantes en el que Liberty quiere seguir ampliando la cuota de mercado de la Fórmula 1 en los próximos años.

Como el pionero Marco Polo en su día, pero en las carreras. Alonso ha llegado a un acuerdo Shanghai Yi Qian Communications para trasladar a China el modelo de su 'FA Karting School' de Asturias y construir cuarenta pistas y cinco escuelas de pilotaje en cinco años, para crear un verdadero granero de jóvenes talentos en un país de potencial inmenso. Una suerte de gran franquicia en China. ¿Y quién guiaría la trayectoria deportiva de los mejores pilotos de semejante cosecha?

Con gran premio desde 2004, pero sin pilotos

El pasado año, Liberty firmaba un acuerdo de colaboración con Lagardere Sport and Entertainment, una expresa especializada en marketing deportivo con gran penetración en Asia para lograr el crecimiento de la marca Fórmula 1 en China. Entres sus ambiciones entraría también ampliar el calendario con alguna prueba adicional en este país. Los propietarios americanos se mostraron inmediatamente proactivos tras su llegada por la trascendencia que confieren al mercado chino.

Sin embargo, ningún piloto de aquel país ha logrado llegar a la F1 a pesar de que el Gran Premio de China comenzó su andadura en 2004. Y tampoco se vislumbra en categorías inferiores una gran estrella en ciernes de aquel país con potencial para lograrlo. Lo intentó en su día Ma Quinhua con el equipo español HRT, obviamente sin éxito. Adderly Fong, el piloto de Hong Kong, que parece haber perdido el tren de la Fórmula 1. Tampoco es un ‘crack’.

La pasión por el karting

Los grandes campeones de Fórmula 1 adquieren una extraordinaria posición global para diversificar sus intereses durante y después de su trayectoria deportiva. Nico Rosberg, por ejemplo, acaba convertirse en inversor en la Fórmula E. En su caso, Alonso es fiel con esta iniciativa china a sus raíces y pasión por el karting. El asturiano ha probado los más sofisticados coches de competición que puedan existir, pero sigue buscando un momento libre para subirse a esos pequeños diablos. Alonso frena a sus chavales protegidos para que no precipiten su ascenso a categorías superiores porque, según el ‘jefe’, el karting supone una extraordinaria plataforma de aprendizaje a todos los niveles.

Pero no solo desde el punto de vista deportivo Alonso y sus socios muestran un gran ojo clínico al acudir a la base. Quizás por factores estructurales y también culturales, China no bombea pilotos a nivel internacional a pesar de contar con algunos campeonatos de monoplazas y un impresionante potencial económico. Nada mejor que crear una pirámide cuya base pueda ser alimentada por...¿qué porcentaje de niños en un país con más de mil millones de habitantes?

Los estándares de formación

El crecimiento económico de Rusia y muchos países asiáticos, por ejemplo, ha fomentado la presencia de deportistas infantiles procedentes de familias con grandes recursos económicos. Automovilismo, tenis, golf…Véase por ejemplo, el perfil económico y origen de un alto porcentaje de los jóvenes participantes en el karting italiano, la cuna de la disciplina. Como en las escuelas de tenis de las grandes figuras ¿Cuántos jóvenes chinos acudirían a sus circuitos y escuelas al calor del nombre de Fernando Alonso?

Alonso también persigue para sus alumnos en España programas de preparación a costes accesibles en un deporte oneroso por su propia naturaleza. Además, el piloto español pretende trasladar los estándares de formación definidos por quien llegó a la cima desde la base y sigue profundamente volcado con el mundo del karting. Un enfoque semejante en China puede fomentar la aparición de un extraordinario plantel de jóvenes promesas que también estarán bajo la órbita y seguimiento del piloto español. En todos los sentidos. Como en su día Flavio Briatore con el propio Alonso, a quien buenos réditos económicos ha proporcionado la carrera del español.

Inversiones de futuro

Resulta extremadamente difícil progresar hacia la F1 en el el automovilismo moderno desde el punto de vista económico y logístico. Se afronta una verdadera lucha darwiniana para la que los jóvenes necesitan guía, tutela, experiencia y contactos. Un papa y su chaval lo tienen crudo en solitario por mucho talento que derroche el chico. Qué pasos dar en cada momento de su carrera, con qué estructuras y equipos, con qué financiación… En último extremo, estas jóvenes promesas también pueden considerarse inversiones con sus correspondientes retornos. Si triunfan, claro está…

Desde un punto de vista empresarial y deportivo, Alonso y sus socios han mostrado una gran visión estratégica. Los de Shanghai Yi Qian Communications no son unos cualquiera en China, y Alonso entra con tan potente compañía en un mercado oceaníco. Alimentará una de sus vocaciones, la de crear cantera, además de descubrir, formar y dirigir las carreras de grandes talentos en la primera economia mundial. Con la posibilidad del potencial retorno económico de cuajar a los mejores en su camino hacia la Fórmula 1. Lo dicho, jugada maestra.

Dentro del Paddock

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