Ahora toca con Hulkenberg: por qué Carlos Sainz necesita empezar a marcar goles

El propio Sainz reconoce como una de sus virtudes que siempre se ha venido arriba en los momentos más cruciales de su carrera. A mayor desafío, mejor respuesta. Ahora toca con Hulkenberg

Foto: Carlos Sainz acabó undécimo en el GP de China, lejos de su compañero de equipo. (EFE)
Carlos Sainz acabó undécimo en el GP de China, lejos de su compañero de equipo. (EFE)

Se esperaba y se ha confirmado. Carlos Sainz tiene un hueso duro de roer con Nico Hulkenberg en Renault. Después de tres carreras, comienza a necesitar una victoria puntual sobre el alemán para que la tendencia de estas primeras pruebas no se consolide en el imaginario de la Fórmula 1.

Un equipo cuenta con la información interna suficiente para analizar en su verdadera medida el rendimiento de un piloto al margen de los factores circunstanciales de cada fin de semana. Y aunque en Renault están satisfechos con su rendimiento, Sainz necesita empezar a marcar algún gol a Hulkenberg en esta primera parte del campeonato.

Es complejo conocer desde fuera de un equipo los múltiples factores que inciden en el rendimiento de un piloto, en torno al cual puede cementarse un cliché cuanddo no acompañan los resultados que luego resulta complicado desmontar. Sainz ha de trasladar a la prensa y aficionados que tiene respuesta a Hulkenberg. Su trayectoria deportiva ha confirmado en numerosas ocasiones que el español ha sabido responder a los desafíos a pesar de la presión. Y Hulkenberg es un gran desafío.

En Melbourne, Sainz fue más rápido que su rival en prácticamente todas las sesiones. Salvo en esa última vuelta de la Q3, en la que fue superado por Hulkenberg in extremis en la última tanda. Sin embargo, poco importó a causa de ese famoso plátano en mal estado y los problemas con la bomba de bebida que condicionaron su carrera. Sainz iba por delante de Alonso cuando se salió de la pista ante su estado físico. Al final, fue una carrera de supervivencia que pudo rematar con puntos.

En Bahréin, el piloto español nunca tuvo la medida de Hulkenberg. Luchaba con un monoplaza que de momento no ofrece consistencia de comportamiento a sus pilotos. Algo que valía para ambos, pero el alemán supo sacar mejor partido de la situación. No muy contento con el desgaste de sus neumáticos, Sainz reconoce que aún tiene por delante trabajo de puesta a punto para explotarlo. En el otro lado del box, Hulkenberg cuenta, además de talento y experiencia, con dos ingenieros de apoyo directo con casi quince años de experiencia en el equipo, a diferencia de los de Sainz, todavía bisoños en términos de Fórmula 1.

Shanghái pudo haber sido una buena oportunidad para ese primer gol. La moneda pudo caer de su lado en varios momentos clave, pero no fue el caso. El sábado, una bandera amarilla a destiempo obligó a Sainz a agotar gomas nuevas antes de la Q3, donde tuvo que tirar de un juego del compuesto más blando ya usado, a diferencia del alemán. En la salida, Sainz pudo haber puesto la carrera a su favor en el seno del equipo al adelantar a compañero en los primeros metros, lo que hubiera ayudado para la estrategia y con el tráfico. Pero Ricciardo sacó los codos cuando Sainz fue a por el australiano, se salió ligeramente de la pista y quedó de nuevo por detrás del alemán desde ese momento. Como fichas de dominó que son los primeros compases de una carrera, el tráfico y la estrategia del equipo jugaba en contra. Para colmo, además de una lenta parada en boxes, un mecánico le añadía algún grado de alerón en un lado mientras que otro se lo quitaba en el opuesto. A partir de ese momento el piloto español manejó la recta final de la prueba como mejor pudo.

De momento, Nico Hulkenberg está siendo mejor que Carlos Sainz. (EFE)
De momento, Nico Hulkenberg está siendo mejor que Carlos Sainz. (EFE)

Rendir en los picos de presión

Hulkenberg realizó una carrera extraordinaria y fue el mejor tras Red Bull, Mercedes y Ferrari, Vettel aparte. Su nivel de alta consistencia está elevando el listón a su compañero. La llegada de Sainz le ha obligado a ‘ponerse las pilas’ como deseaba el equipo, y está respondiendo. Es el turno de Sainz. Contaba el ingeniero americano Steve Nichols una anécdota de los tiempos de Ferrari con Alain Prost y Nigel Mansell. Mientras el británico se dedicaba a realizar vueltas de clasificación, el francés se concentraba solo en la puesta a punto para la carrera. Su ingeniero le pidió que respondiera, a lo que el francés se negó. “Tienes que hacerlo, si no, el equipo va a empezar a pivotar en torno a él”. Prost salió a la pista, dio un par de vueltas, machacó los cronos del británico y volvió a su trabajo. Los tiempos son diferentes, pero la anécdota solo pretende ilustrar que dentro de un equipo también es necesario marcar el territorio. Y fuera de él, mandar los mensajes adecuados.

Sainz lleva poco tiempo en Renault. Es solo su segundo equipo en la Fórmula 1, a diferencia de Hulkenberg. En su primera temporada juntos, por ejemplo, Ricciardo batió a Verstappen los sábados con un parcial de 14/7. En las diez primeras carreras el holandés solo superó en dos ocasiones a su rival. Sin embargo, la pasada temporada fue a la inversa: 14/6 a favor de Verstappen, cuando su evolución fue extraordinaria. Uno de los puntos fuertes de Sainz es su velocidad a una vuelta. Un arma que aprovechar frente a Hulkenberg y que tanto le ayudará los domingos por la posición en pista y la estrategia de carrera.

El propio Sainz reconoce como una de sus virtudes que siempre se ha venido arriba en los momentos más cruciales de su carrera. A mayor desafío, mejor respuesta. Batió todos los récords de las World Series cuando Helmut Marko le puso como condición para seguir en la Fórmula 1. “En los picos de presión del pasado año es cuando mejor he rendido”, reconocía hace pocas fechas a este medio recordando ejemplos concretos de estos años en Toro Rosso. Ahora toca con Nico Hulkenberg.

Dentro del Paddock
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