Vettel está marcado: el peligro de recibir una estocada mortal en Ferrari

Tras un enorme fracaso que ha erosionado enormemente su imagen en Italia y en el seno de Ferrari, Vettel necesita la victoria en Singapur. De lo contrario, su losa será ya muy pesada

Foto: Sebastian Vettel vivió una pesadilla en el Gran Premio de Italia. (EFE)
Sebastian Vettel vivió una pesadilla en el Gran Premio de Italia. (EFE)

Fernando Alonso arrojó el guante en 2011. "Veremos al verdadero Vettel cuando tenga un coche para estar sexto. Si ahí consigue colocarse segundo, tercero o cuarto estará bien, pero hasta ahora sólo le hemos visto en un coche que gana el campeonato a cinco carreras del final. Hay que esperar".Desde los tiempos de Michael Schumacher, Ross Brown y Jean Todt no hubo una máquina como la que Vettel tiene hoy entre manos. Sin embargo, el piloto alemán se enfrenta en estas fechas al momento más crítico de su carrera. Porque corre el peligro de que los tifosi y hasta Ferrari le hagan la cruz.

En contraste, veíamos estos días a un Lewis Hamilton emocionado ante la presentación de su colección particular de ropa en asociación con Tommy Hilfiger. El británico parecía estar en otro mundo (ver sus mensajes en redes sociales), otra muestra de su polivalencia vital. En un momento sublime de su carrera deportiva, más líder si cabe en el Mundial con el mazazo psicológico endosado al propio Vettel, a Ferrari, y a toda la afición italiana en Monza. En semejante contexto Vettel corre el peligro de recibir una estocada mortal a su prestigio si, como el pasado año, no responde este fin de semana en Marina Bay. Quedaría marcado a fuego.

¿Con Red Bull sí y Ferrari no?

La extrema complejidad de la Fórmula 1 condiciona con infinidad de factores el rendimiento del factor humano. No siempre se hace justicia al piloto. Pero el Gran Premio de Italia fue otro clavo en el ataúd de la percepción en torno a Vettel. Ya no es cuestión de un par de carreras. El esquema se repite. Conducir un Red Bull hasta la meta no es igual que manejar el mito de Ferrari con toda su carga y responsabilidad histórica. El alemán está forjandose una imagen de guerrero vulnerable en el filo de la navaja que está oscureciendo su condición de tetracampeón. ¿Con Red Bull sí y Ferrari no? La espada de Vettel no parece suficientemente templada en el yunque de un piloto como Lewis Hamilton.

Es cierto que Ferrari aporta más presión añadida con errores como los de Monza, lo que quizás también precipite los de su líder. De aquí que los grandes, como último eslabón de la cadena, sean implacables con su organización para exigir máximo rendimiento en todas las áreas, una actitud no siempre comprendida por los aficionados. Vettel señaló sus errores al equipo antes de la carrera, pero cometió el más grave de todos en una primera vuelta. Lo contaba Pino Allievi, el veterano periodista italiano que mejor conoce las entrañas de Maranello: Vettel ha perdido enteros incluso en el seno de Ferrari. A pesar de su gran monoplaza actual y de que vive cómodo sin un verdadero rival en su compañero de equipo.

"2018 no será así"

Tras el Gran Premio de Italia, Hamilton había ganado tres de las cuatro carreras anteriores. Incluyendo en ellas el imperdonable abandono de Vettel en Hockenheim cuando marchaba en cabeza. De aquí la importancia de ganar en Monza. Pero tras copar Ferrari la primera línea, Hamilton se marchó a Singapur con 30 puntos de ventaja. Precisamente el circuito donde Vettel arruinó el pasado año sus opciones al título al fallar en la salida y llevarse por delante al segundo Ferrari. Pues aquí llega este domingo. Si volviera a fallar...

“Es muy emocional, en 2018 no será así”, proclamaba Sergio Marchionne tras la pasada cena de Navidad en la que también responsabilizó directamente al piloto alemán por no lograr el título. ¿Qué no iba a ser así? Este año, Paul Ricard, Bakú, Hockenheim, Monza... Como era previsible, la prensa italiana ha hecho sangre con esa percepción que se está cementando sobre el alemán. Hoy, los tifosi dudan seriamente de su capacidad para dar un título a Ferrari tras dos años con el mismo patrón de errores. Pero sacudirse de encima semejante sambenito forjado con ya tantos episodios recurrentes no resulta sencillo. En la F1, cuesta tiempo cambiar una imagen tocada. Solo lograr el título en 2018 se lo permitiría. De aquí el enorme desafío que afronta en el próximo Gran Premio de Singapur. Con la herida que le acompaña desde la carrera de 2017.

Pocas carreras como el domingo

Marina Bay es una pista excepcional por sus circunstancias y características. No permite el error y sí grandes oportunidades para cometerlos. Puede que Red Bull entre en la pelea por la victoria. Toto Wolff anticipa que no hay favoritos pero señala veladamente a Ferrari. Poco importa. Vettel necesita la victoria tanto como respirar cada segundo si no quiere perder el tren del título. Y, sobre todo, para que Italia no haga sangre de verdad con su figura, como suele ser el caso con otros pilotos del pasado. En Italia pueden llegar a ser realmente crueles. Vettel aún no ha visto nada. Que le pregunten a Alain Prost en su día.

Tras Singapur solo restarán seis carreras para completar la temporada. Una diferencia superior a los cuarenta puntos ya se antojaría letal para Ferrari y Vettel. Y es una incógnita el papel de Kimi Raikkonen a partir de ahora. ¿Es parte del trato con Sauber su actuación durante el resto de la temporada? Retomando a Fernando Alonso, Vettel ganó alguno de sus títulos con varias carreras de anticipación. Pero ¿y si en 2018 comenzara a perderlo de nuevo en Singapur, como el pasado año? Tras fracasar tan estrepitosamente ante los suyos, y a pesar de sus cuatro títulos, pocas carreras tan cruciales tendrá en su vida como la del próximo domingo en Marina Bay.

Dentro del Paddock

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