Si te gusta el nuevo coche de Williams de Fórmula 1, mejor no leas este artículo. O sí...

La F1 es también la historia estética de sus monoplazas. El nuevo FW4 no estará entre los más agraciados, pero Williams ha propiciado un gran regalo a todos los aficionados

Foto: El FW42 en su presentación con los colores de su nuevo patrocinador y el retorno de Robert Kúbica, (WILLIAMS)
El FW42 en su presentación con los colores de su nuevo patrocinador y el retorno de Robert Kúbica, (WILLIAMS)

“Lo acabo de ver y parece un tubo de pasta de dientes”. Nunca mejor dicho en la Fórmula 1 aquello de “sobre gustos, colores” que eleva el tono especialmente en cada una de las presentaciones de los monoplazas. Durante estos días seguiremos viendo nacer las criaturas de cada equipo. Pero en el caso del Williams... Un tuitero aportaba su ingeniosa apreciación personal para la más que discutible estética del FW49. Tampoco es Brad Pitt, pero al menos Robert Kubica compensaba con su presencia en otra nueva etapa su increíble historia personal.

Aquello que reza en las carreras de que el coche bonito es el coche ganador es una verdad a medias. En la historia del imaginario colectivo han quedado para siempre monoplazas espléndidos aunque no se comieran un rosco. Williams ha sido un buen ejemplo tanto en la derrota como en la victoria. Aunque hoy, pasar de la librea de Martini a la del nuevo “patrocinador dentífrico” ha tenido que suponer un duro golpe para sus responsables aunque amortiguado por la llegada de Rokit, una empresa emergente británica de telecomunicaciones. Pero como diría el castizo, “se lo podrían haber currado un poco más”.

Una generación de monoplazas impresionante

La genética bendice al mencionado Brad Pitt o a una Mónica Belluci -por citar cánones clásicos- pero en un Fórmula 1 no resulta fácil conjugar simultáneamente armonía de diseño y líneas con decoración y colores. Solo pondremos como paradigma la elegancia eterna del famoso Lotus 79 de John Player Special. Todavía hoy sigue brillando como un monoplaza moderno y estéticamente insuperable a pesar de tener cuatro décadas encima. Y, además, ganaba. Como Paul Newman en sus tiempos, lo tenía todo: guapo, buen actor, y piloto.

Poco a poco irán apareciendo el resto de monoplazas, y todo apunta a que seguiremos recibiendo sorpresas. En Ferrari ya nos ponen la miel en los labios con su nuevo rojo, al igual que en McLaren con su nuevo diseño. De momento, podríamos avanzar algunas conclusiones a título personal sobre la nueva cosecha 2019: podrían presumir como una de las generaciones más espectaculares de la historia de este deporte. Por tamaño, líneas y presencia. Son realmente impresionantes y salvajemente rápidos cuando los neumáticos o el límite de combustible no les ponen la brida. Lástima de esa punta de morro que ahora es tendencia (menos Mercedes) y ese desdichado halo (vale, que la seguridad y bla, bla bla…). En fín...

Recordemos otro matiz al respecto de la estética de un monoplaza. La sofisticada tecnología de la Fórmula 1 ha llegado también al terreno de la pintura y la decoración. McLaren hizo arte con sus tonos de pintura en los tiempos de Mercedes y Ron Dennis. Ferrari consigue unos rojos irreales. Qué decir de ese precioso negro mate de Red Bull. La lista sería interminable. Por lo visto en esta pretemporada, Haas se ha quitado caspa de encima (con perdón) gracias al diseño de Rich Energy que tantas resonancias del pasado ha traído. Por no hablar del nuevo Toro Rosso, al que hasta da reparo poner un dedo encima por no mancharlo con la huella. Pero luego nos llega el Williams y…

El gran regalo de Williams a la Fórmula 1

Vale, buena noticia la llegada de nuevos patrocinadores a la Fórmula 1. Cierto es Williams perdía pedigrí carrerista como Martini. Ahora llega ROKiT al rescate, una emergente empresa británica de telecomunicaciones que busca "desafiar el status quo, ofreciendo tecnología premium de “smartphones, con rendimiento y diseño a un precio accesible que instala redes innovadoras de Wifi para hacer del mundo un sitio mejor”, según se define. Hace unos años, un patrocinador perfecto para un equipo de Fórmula 3. Ejem, no seamos malvados sin conocer los términos financieros del patrocinio, por favor. Pero los dos nuevos patrocinadores en la F1 ofrecen un perfil común, porque Rich Energy también se ve ‘david’ que busca las cosquillas al Goliat. En definitiva, dos empresas 'wannabe' de potencial económico medio, pero con el loado y ambicioso afan de crecer globalmente. Había que ver a Red Bull en las gasolineras austríacas en 1991, por ejemplo...

Eso sí ¿Quién ha diseñado el logotipo de ROKiT? Porque debió surgir en un concurso de primero de enseñanza básica. Además, con las enormes posibilidades que ofrece el diseño por ordenador y la tecnología de pintura y decoración de un monoplaza actual ¿Quién fue el responsable de dar el visto bueno a la librea final del Williams? En todo caso, sus pecasos estéticos se hacen cándidamente veniales al ser compensados con dos historias para la Fórmula 1. Una, quizás sentimental y protagonizada por Jonathan Kendrick, confundador de ROKiT: casi cuarenta años después de haber trabajado como ingeniero de neumáticos con Alain Jones en Williams vuelve ahora como patrocinador a su antiguo equipo. Y la segunda con fuegos artificales: los aficionados nunca agradecer suficientemente a Williams por su valor y confianza para devolvernos a Robert Kubica a la Fórmula 1. Solo por semejante regalo, podrían dejar a un elefante pintar su monoplaza a golpes de brocha gorda.

Dentro del Paddock

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