Por qué Sebastian Vettel no debería retirarse para dejar su puesto a Fernando Alonso

Una posible vuelta de Fernando Alonso a Ferrari es por ahora producto de la especulación, con un Sebastian Vettel que todavía cuenta con un año más de contrato en Maranello

Foto: Sebastian Vettel, en el pasado Gran Premio de Francia. (EFE)
Sebastian Vettel, en el pasado Gran Premio de Francia. (EFE)

La fotografía mostraba el Mercedes de Lewis Hamilton en plena acción en el Gran Premio de Mónaco, con los problemas de neumáticos que amenazaban su victoria. En un lado de la foto aparecía un sonriente Nico Rosberg mirando a cámara con los brazos abiertos y en actitud festiva. El alemán subía la foto a Twitter mientras transcurría el gran premio y la acompañaba del mensaje: "¿Lo logrará Lewis?", en referencia a la angustia del británico por la radio ante el estado de sus neumáticos. Evidentemente, el protagonista no era el piloto británico. En Francia, Rosberg aparecía en otro tuit posando como en un anuncio de Hugo Boss: "Felicidades a mi antiguo compañero de Mercedes por una sólida clasificación. Será emocionante ver quién gana en la salida". De nuevo, su excompañero era la excusa…

La anécdota viene a colación de la posición social y mediática que Rosberg está forjándose tras su retirada de la Fórmula 1. Una suerte de 'social media star' que busca otra persencia diferente y capacidad de influencia. Pero habrá también quien considere que el alemán temió defender su título y enfrentarse de nuevo al británico. Hoy ejerce de 'influencer'. En un momento crítico de su carrera, Sebastian Vettel es centro de numerosas especulaciones sobre una posible retirada y sustitución por Fernando Alonso. Pero resulta difícil imaginar que un piloto de su calibre se marche con una imagen para la posteridad teñida con la percepción de fracaso.

Sebastian Vettel no ha podido con Lewis Hamilton en las últimas temporadas. (EFE)
Sebastian Vettel no ha podido con Lewis Hamilton en las últimas temporadas. (EFE)

Motivos para especular

Salvo los propios interesados, nadie sabe nada fundamentado sobre la posible marcha del alemán o el retorno del español. Todo se mueve en la práctica especulatoria siempre presente en nuestras vidas y, por supuesto, en los medios de comunicación. Es cierto que algunos elementos invitan a especulaciones sobre escenarios hipotéticos. Alonso ha dejado expresamente la puerta abierta a su retorno en numerosas ocasiones y cuenta con libertad contractual para 2020 si surgiera una opción. Por su parte, Vettel ha exhibido durante estos tres últimos años una preocupante falta de consistencia como líder de Ferrari. Cabe preguntarse cuál es la valoración interna en Maranello sobre su rendimiento global y capacidad para enfrentarse a Lewis Hamilton. Canadá fue otro botón de muestra, que incluso arrastró indirectamente a la humillación política ante la FIA.

Vettel cada vez ve más cuestionado su liderazgo frente a Charles Leclerc. Está sometido a una tremenda presión mediática en cada actuación en la pista. Ha manifestado en las últimas fechas su desacuerdo y cierto hartazgo con el rumbo de la Fórmula 1 actual. De personalidad sencilla y con los pies en el suelo, quizas desee abrir su foco vital para disfrutar de su familia y una vida más relajada.​ Pero Vettel tiene un año más de contrato. Aceptemos el respeto de ese vínculo por parte de Ferrari. Sin conocer las cláusulas rescisorias del contrato con su equipo, es lícito especular que las opciones de Alonso habrían de pasar por una despedida voluntaria y anticipada de Vettel.

Desde que salió de Red Bull, Sebastian Vettel ha transmitido su limitación de estilo de pilotaje y su fragilidad bajo presión directa de un rival

La raza de campeón

En su camino hacia la cúspide, un deportista de élite ha ido culminando una larga ascensión salpicada de altibajos, grandes desafíos y momentos de extrema presión. Se forja así un carácter acorazado ante la adversidad, ambicioso y competitivo sin medida, con una resiliencia en ocasiones opuesta a la lógica más elemental. Y con el éxito se forja el orgullo de campeón. Sebastian Vettel, como Hamilton, como Alonso, es un espécimen de esta raza.

Así como en los tiempos de Red Bull parecía hacerse hueco en el panteón de los más grandes, en los últimos años ha crecido la percepción —quizás injusta— de que sus títulos se debían en parte al mérito de Adrian Newey y sus criaturas aerodinámicas. Desde su salida del equipo austríaco, Vettel ha transmitido dos percepciones amparadas en datos objetivos: su limitación de estilo de pilotaje (empezó a percibirse con Daniel Ricciardo en 2014) y su fragilidad bajo presión directa de un rival, fundamentalmente Lewis Hamilton. Una percepción que se ha acentuado con Leclerc como referencia y en los duelos con el piloto británico. Y que solo un título con Ferrari podría eliminar.

Tetracampeón, una vida económicamente resuelta, una familia que crece... ¿Podría alguien con su equilibrada y discreta personalidad tomar la decisión de retirarse a final de esta temporada, cansado y desmotivado de cuanto le rodea en estos momentos? Nadie está en su mente para conocer sus motivaciones últimas. Pero es el bagaje emocional, intelectual y psicológico que te encumbra el que también debería alimentarte y espolearte en los tiempos de crisis. Si no cambia a mejor el nivel competitivo de Ferrari a medida que avanza el campeonato, resulta difícil imaginar que Vettel renuncie a su contrato, arrastrando con la decisión esa debilitada percepción que le rodea en el presente. Ese campeón que el aleman lleva dentro no debería dejar Ferrari por la puerta de atrás. ¿Para dejar su volante a Fernando Alonso? Por ello, desde la perspectiva del deportista de raza la respuesta debería ser no. Sebastian Vettel no debería retirarse de la Fórmula 1 a final de esta temporada.

Dentro del Paddock
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios